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Centro Andino de Estudios Estratégicos
7 de septiembre de 2025

El perenne pretexto gringo para intervenir en Nuestra América: Guerra contra las drogas

Mario Ramos
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Los ecuatorianos conocemos bien la falsedad de la ‘Guerra contra las drogas’. Recordemos que en el gobierno neoliberal de Jamil Mahuad se instaló un Puesto de Operaciones Avanzadas (FOL por sus siglas en inglés) en la ciudad de Manta en una Base de la Fuerza Aérea Ecuatoriana – FAE, en el año de 1999. Hay que subrayar que el convenio expresamente autorizaba la operación de interdicciones aéreas (“único y exclusivo propósito de llevar adelante operaciones aéreas de detección, monitoreo, rastreo y control de actividades ilegales de tráfico aéreo de narcóticos”), pero finalmente todas las supuestas operaciones antidrogas se ciñeron a interdicciones marítimas y jamás se llevó a cabo interdicción a medios aéreos ilegales, por tanto, nunca se incautó un solo gramo de droga por tráfico aéreo ilegal.

Pero lo más grave fue que las interdicciones marítimas se limitaron a hundir embarcaciones pesqueras artesanales pertenecientes a familias ecuatorianas, que supuestamente transportaban migrantes. Si alguna de esas embarcaciones realmente lo hacía, el procedimiento correcto era detener la nave y devolver a sus pasajeros y tripulantes al Ecuador para el respectivo proceso. Toda la violación de derechos humanos derivada de esta situación quedó impune.

También esa FOL, como las investigaciones lo demostraron, fue utilizada para apoyo de las operaciones contrainsurgentes del Plan Colombia, que tenía y aun supuestamente tiene como objetivo, erradicar los sembríos de coca, cosa que no ha sucedido a pesar de la presencia de numerosas bases militares gringas en Colombia. Adicionalmente la FOL intervino en el bombardeo de territorio ecuatoriano en Angostura el 1 de marzo de 2008.
 
Fue el 17 de junio de 1971 que el entonces presidente de los EEUU Richard Milhaus Nixon, declaró la dichosa guerra contra las drogas. “El enemigo público número uno de Estados Unidos es el abuso de drogas. Para poder luchar y derrotar este enemigo es necesario llevar a cabo una ofensiva nueva y plena. Esta será una ofensiva a escala mundial abordando los problemas con las fuentes de oferta,…”, señaló Nixon en una conferencia de prensa desde la Casa Blanca. Convenientemente Nixon nunca hizo mención a la demanda y únicamente mencionó la oferta, como hasta el día de hoy sucede en la política estadounidense. Han pasado 54 años de esa “celebre” declaración, y los problemas que aparentemente se quería afrontar, no han hecho más que ahondarse, por una sencilla razón, la guerra contra las drogas es falsa, y solo es una herramienta geopolítica/geoestratégica de injerencia imperialista, donde nuestra región ha sido especialmente afectada. Planes para enfrentar el narcotráfico, algunos con apariencia de cooperación no han faltado, a más del Plan Colombia, tenemos el Plan Mérida o México (2008) por ejemplo. 
 
Hoy con Trump el monroísmo ha regresado con agresividad. Recordemos la intervención de Trump para “recuperar el control del Canal de Panamá”, y la toma político-militar de Guyana, por ejemplo.  En este momento se apunta contra Venezuela y sus siempre codiciados recursos naturales. Para ello se recurre recurren al mismo viejo engaño e incluso inventan un inexistente Cartel de los Soles.
 
Según el New York Times, Trump a inicios de agosto de 2025, ordenó combatir los carteles de la droga en América Latina/Caribe, utilizando la fuerza militar si fuese necesario. En este marco, hemos sostenido desde el principio que una intervención convencional de Estados Unidos en Venezuela es inviable. Sería de una gran torpeza entregar en bandeja de plata a los pueblos de Nuestra América la oportunidad de derrotarlos militarmente, acelerando su decadencia imperial.

El despliegue de la Armada estadounidense en el sur del Caribe es una maniobra distractora para implementar el verdadero plan, que es lograr un cambio de régimen mediante métodos no convencionales, para lo cual requieren de una red potencial de traiciones tejida dentro de Venezuela.

Después de observar el impresionante desfile militar del Ejército Popular de Liberación de China, abrir un frente de guerra en Nuestra América sería un error, especialmente cuando políticos estadounidenses han declarado que su prioridad es contener a China. A esto se suma el hecho de que Occidente fue ignorado en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, con todas las implicaciones geoeconómicas que este proceso conllevará. Además, es inminente la firma del Tratado de Asociación Estratégica y Cooperación entre la Federación de Rusia y la República Bolivariana de Venezuela.

Vemos también que la OTAN/UE sigue alimentando la guerra en Ucrania y boicotea todo diálogo de paz, por lo que aparentemente este conflicto solo terminará cuando Rusia libere toda Ucrania. En este marco de dinámicas, Estados Unidos se aferra a lo que despectivamente llama “su patio trasero”, pero lleva a cabo acciones burdas, propias del imperialismo más crudo.

En cuanto a la acusación de complicidad en el narcotráfico por parte de agencias estadounidenses como la DEA y la CIA, el caso más documentado es el de la Contra nicaragüense. Sin embargo, estas agencias siempre operan en un área gris u opaca, donde alianzas tóxicas e incoherencias contradicen su lucha antidrogas, dejándola subordinada a sus prioridades geopolíticas. En otras palabras, Estados Unidos ha demostrado tolerancia selectiva cuando se trata de atacar regímenes con su pretexto perenne. Por ejemplo, es clara la diferencia en sus acciones frente a los gobiernos de Noboa y Maduro, donde no hizo nada para impedir que Ecuador continuara convirtiéndose en la ruta preferida de exportación de cocaína.

Para información de los lectores, gran parte de las exportaciones de banano del país fluyen por puertos privados donde no existe un control estatal efectivo. Basta con revisar en línea cuántas drogas han sido incautadas en Europa camufladas en cajas de banano. Mientras tanto, el informe anual de la ONU sobre drogas y equivalentes confirma la insignificancia de Venezuela en las rutas de los cárteles de la droga.

Algunos gobiernos latinoamericanos y caribeños podrán carecer de conciencia geopolítica regional, pero los pueblos de Nuestra América saben bien que somos una civilización con una historia y un destino compartidos. No subestimen ese “pequeño” detalle, yankees.

Declaraciones de Pablo Beltrán entre finales de agosto y principios de septiembre de 2025 ​

¿Por qué Cuba no fue invadida? Ganas a Estados Unidos nunca le faltaron



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