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Centro Andino de Estudios Estratégicos
25 de septiembre de 2025

¿Está realmente ganando Rusia en Ucrania?

Igor Strelkov: El formato de la OME se ha agotado por completo

(sobre la carta fechada el 30.08.2025)

¡Gracias por el resumen! – Como siempre, un material de muy alta calidad con conclusiones lógicas. Creo que pueden ser comentadas más a fondo (al igual que la información misma).
​
1. Mi conclusión de que “el formato de la OME se ha agotado por completo y ya no permite albergar esperanzas de una victoria militar/político-militar/‘de cualquier tipo’ sobre la llamada ‘Ucrania’ (y que una ‘paz de compromiso’, en mi convicción, es inicialmente imposible)” se confirma de manera indirecta pero clara por el “retroceso” de Moscú en la cuestión de las “futuras fronteras”. La negativa a exigir la restitución/transferencia a la Federación de Rusia de los territorios de las regiones de Jersón y Zaporiyia es solo el primer paso “en la línea de concesiones”, pero confirma de manera vívida la incapacidad del Kremlin para lograr en el campo de batalla algo más que pequeños éxitos tácticos “a gran costo de sangre y con resultados mínimos”. Quizás aún existan ilusiones en Moscú de que será posible forzar a Kiev (por la fuerza o mediante negociaciones) a ceder ese “cuarto” del Donbás que aún controla. Aunque, tal vez, esas ilusiones ya no existan y el Donbás sea “la siguiente etapa de la negociación” y nada más. Pero el problema es que:

a) “Ucrania NO HARÁ NI HACE NINGUNA CONCESIÓN HASTA QUE SUS TROPAS SEAN DERROTADAS EN EL CAMPO DE BATALLA” (o estén cerca de la derrota);

b) en el estado/formato actual de la OME, las Fuerzas Armadas de Rusia no son capaces de derrotar o llevar al borde de la derrota a las Fuerzas Armadas de Ucrania. Así, incluso ahora (no solo “mañana”) nos enfrentamos a la necesidad urgente de resolver el dilema: “comenzar a prepararse para la capitulación” o PROSEGUIR A REFORMATEAR LA OME en una guerra “total” a gran escala – PARA LA DERROTA COMPLETA de la llamada “Ucrania.” Sin embargo, como he escrito repetidamente, el Kremlin preferirá gustosamente “ganar tiempo tanto como sea posible”, esperando un “quizás” (a menos que, por supuesto, los camaradas chinos sugieran (con la debida insistencia) una solución que convenga más a Pekín en este momento en particular). –

Personalmente, espero que tal decisión aún esté orientada a la victoria sobre la coalición enemiga, y no a “entregarlo todo y a todos” (porque “una vez que comienzas a rendirte, es casi imposible detenerse”).

2. Sigo convencido de que sin una “revolución de cuadros” (“desde arriba”), nunca podremos ganar esta guerra – incluso si la “transición” de la OME a un formato más urgente se lleva a cabo con éxito. Simplemente no podremos, porque “no se pueden sacar naranjas de un álamo”, y esos “modestos genios” que lograron perder en las situaciones más (aparentemente) favorables durante más de 3,5 años nunca harán nada útil en condiciones aún más difíciles. El deseo de “mantener todo como está, sin cambiar nada excepto los lemas actuales” está condenado de antemano y de manera catastrófica. Quisiera detenerme especialmente en el evento realmente épico (sin comillas) que está llegando a su fin: la fundación efectiva del “Eje” Pekín-Nueva Delhi-Moscú. Si detrás de los eslóganes y las “imágenes” sigue una consolidación y formalización real de esta alianza estratégica, que vaya más allá del marco de la OCS, entonces, se puede decir, el mundo cambiará hasta quedar irreconocible, y la hegemonía de EEUU/OTAN/anglosajones terminará en un futuro muy cercano no solo en palabras, sino en hechos.

Es una lástima que a Rusia –en su estado actual deplorable– se le asigne un papel “auxiliar” en esta alianza, pero mejor eso que lo contrario; al menos una alianza así nos salva de la capitulación ante “Occidente” y la subsiguiente desintegración del Estado y del país. Sin embargo, también está claro: de las tres potencias mencionadas, solo Rusia se encuentra en la posición del “eslabón más débil” debido a la prolongada guerra infructuosa y sangrienta, así como al “enorme” número de agentes occidentales en todas las ramas del poder. Y es esta debilidad la que EEUU y sus aliados intentarán explotar inevitablemente en sus esfuerzos por destruir la “alianza de las tres potencias.”

De ahí la conclusión: debemos esperar muy pronto un “aumento considerable” de la presión sobre nuestra estatalidad, tanto de enemigos externos como internos (infiltrados desde los tiempos de la llamada “perestroika” e incluso antes). Y, por lo tanto, vuelvo una vez más a mi tesis de larga data (desde 2014): sin cambios de personal a gran escala en el aparato estatal más alto, no solo no podremos resistir los desafíos de la época, sino que seremos completamente “aplastados y devorados.” Incluyendo a la misma “élite” que ha celebrado de manera insensata el “banquete de la vida” desde 1991 hasta el presente. Serán devorados TODOS (excepto quizás los “agentes más merecedores,” como “Chubáis o Abramóvich,” y ni siquiera eso es seguro).

En general, debemos prepararnos para una gran guerra y nuevos intentos de desestabilización. Lamentablemente, existe una alta probabilidad de que nuestro gobierno, totalmente ineficaz (“completamente penetrado” por agentes enemigos), combata la “desestabilización” exclusivamente luchando contra nosotros –los patriotas que no estamos “por dinero” y que realmente queremos sacar al país de la “adicción a las drogas,” que ahora se convierte en el llamado “síndrome de abstinencia.”

Con respeto,
I. V. Guirkin
Igor Strelkov: El formato de la OME se ha agotado por completo

​Notas de Andrés Pierantoni: Rusia malestar en el pueblo. 
"Strelkov" ("Fusilero" en ruso) es el sobrenombre de Girkin (el redactor de esta carta al “camarada” Getmanov Alexander).
Strelkov fué quien lideró la contraofensiva de "Novorussia" en contra de los ukronazis en el verano de 2014.
Con pocos recursos (y poco apoyo) de un Kremlin, agarrado totalmente fuera de base y huérfano de estrategia frente al golpe de estado en Ucrania en febrero de ese año, la "Armata Brancaleone" que Strelkov lideró en su contraofensiva de julio y agosto llegó hasta Mariúpol (que costaría tantos "sangre, sudor y lágrimas" reconquistar luego en 2022) y también estaba avanzando exitosamente hacia Jarkov al Norte, con apoyo mayoritario de la población de esos “oblast” (provincias).

Fue el Kremlin, preocupado por un movimiento de nacionalistas de “Novorossía” pro-rusos (y voluntarios rusos, como el mismo Strelkov) que podían conformar una República tendencialmente pro-soviética y de ancha base popular y, a la vez, un Kremlin todavía impreparado a confrontar la OTAN en un eventual escalamiento del conflicto (las nuevas armas, como el Oreshnik, existiendo sólo en etapa de diseño), fue el Kremlin, repito, quien asfixió esa contraofensiva al no suministrarle apoyo logístico, más allá del mínimo necesario para impedir la eliminación del área del Donbass controlada por los rebeldes.

Fue el Kremlin, incluso, el que exigió a su “agente” Strelkov el inmediato regreso a Moscú, dejando al liderazgo del “irredentismo novorossío” sin un factor unificador (había de todo: desde nacionalistas de derecha – incluso asertores del regreso del zarismo – hasta comunistas y anárquicos).

En mi opinión, si Trump no logra imponer a 'Europa' (en realidad a la logia “anglo-neocon", también denominada “globalista” - construida con décadas de Operación Gladio  más “puertas giratorias” - que perdió las elecciones frente a Trump en los EEUU pero sigue controlando los principales países europeos) no logra imponer, decía, un acuerdo aceptable para Putin, la guerra se “encarata” y pudiera poner en aprietos al liderazgo ruso, como viene anunciando Strelkov.
 
Para analizar lo anterior, en primer lugar hay que estar claros sobre las razones de la ambigüedad de Trump con respecto a la guerra en Ucrania:
 
POR UN LADO
 
- Trump no quiere quedar fuera de "la ruta del Norte" (que tiene visos de ser, a partir de la próxima década, la "nueva frontera" de muchos desarrollos) y de otros negocios de envergadura con Rusia (ej., el interés de Exxon en “retornar” a “sus” campos de hidrocarburos en la península de Sajalin)
- Tampoco le conviene a Trump que la alianza Rusia - China se siga profundizando hasta volverse “carnal” e irreversible
 
PERO POR EL OTRO LADO
 
Los "europeos" se han ido desplazando hacia el "boccato di cardinali" de Trump:
 
A- Ir aumentando el gasto militar hasta el 5% del PIB.
B- Ir hacia un "keynesianismo militar", financiando con deuda la reconversión de la industria europea a un complejo cuyo nuevo núcleo sería la industria militar, y
C- Ofrecer a Trump el lomito: incluir al complejo militar - industrial gringo como el predominante socio y proveedor de insumos, componentes y tecnología de ese complejo militar - industrial "europeo" que pasaría a ser, en fin de cuentas, una industria de ensamblaje, "ancillary" de su simil USA.
 
Con ese "beso de la muerte" el aparente perdedor, el liderazgo “globalista" (perdedor en términos económicos) pasa a ser el vencedor (en términos geopolíticos y estratégicos) al arrastrar Trump a su pantano...
 
En ese contexto, si fracasan los esfuerzos de Putin (y del mismo Trump) de procurar un compromiso que permita al Trump seguir con su pasión por el doble juego (en este caso, apostando al mismo tiempo por la opción rusa y la “globalista"), sólo quedan tres escenarios:

I - El chino, que Strelkov menciona tangencialmente "(unless, of course, the Chinese comrades suggest (with due insistence) a solution that better suits Beijing at this particular moment)", donde la pregunta sería: si disminuye la probabilidad de un desenlace bélico del conflicto USA-China (de hecho, en las últimas semanas lo de Taiwán pasó al “back burner”) y dicho conflicto se mantiene dentro del marco competencia-cooperación (en el terreno económico - comercio , finanzas y protección de inversiones - y en el terreno del "soft power"), la pregunta es: ¿Hasta qué punto China tendrá capacidad negociadora "residual" para lograr la salida del conflicto ucraniano en los términos que desea Putin?
Hay que estar claros acá en la insistencia rusa sobre un nuevo acuerdo con la OTAN que contemple y respete los legítimos intereses de seguridad de Rusia, vale decir, que solucione de raíz las causas del conflicto. Este es el aspecto fundamental de la propuesta de Putin, más que la anexión a la Federación rusa de la totalidad de los 4 "oblast"
 
II - El "sub-óptimo" con concesiones rusas que generen acuerdos que serían, para Rusia, "pan para hoy y hambre para mañana" (tipo la "solución coreana": zona desmilitarizada, “ni paz ni guerra”, etc.)
 
III - El que propone Strelkov y, en general, el sector nacionalista radical, sea de derecha o de izquierda, que apunta a una nueva "Gran Guerra Patriótica" contra "Occidente", o a una amenaza suficientemente creíble y disuasoria en tal sentido, con los sacrificios que la misma conllevaría para el pueblo ruso y que este no aceptaría asumir sin la paralela "limpieza": eliminación de privilegios y corrupción (en la práctica – con o sin Putin - un "cambio de régimen") para recuperar el "back to the future" del "imperio soviético".
 
Uso adrede la conjunción de dos términos contradictorios ("imperio" y "soviético", en el sentido literal y semántico del segundo) para tratar de reflejar la "visión & misión" del nuevo nacionalismo ruso con tintes estalinistas, que pasa por la eliminación política y social de los herederos de los "apparatchik": los oligarcas y sus burócratas.
 
22/9/2025
 
Mi nota del 9/11/2024
El problema nace a partir del intento del gobierno ruso de mantener el esquema inicial de la OME, cuando ya se trata de una guerra no contra Ucrania, sino contra la OTAN.
De hecho, así lo ha sido después del “fake” de Bucha el 02 de abril 2022 y, una semana después (todo bien planificado...) la llegada de Boris Johnson a Kiev para intimar a Zelensky que rompiera los preacuerdos de Istambul con Rusia.
Estamos hablando de un cambio (de Ucrania a OTAN) que ocurrió hace casi 2 años y medio, tiempo en el cual la mayoría de la población rusa, empezando por las grandes ciudades, ha vivido como en una burbuja....
¿Porqué se ha querido mantener esa burbuja?
Porque, de lo contrario, empezarían a hacerse sentir, cada día con mayor intensidad, las críticas sobre el nepotismo y la corrupción en las FFAA y en el Estado en general, y eso conllevaría o bien a un debilitamiento en la gobernabilidad del país o bien a la necesidad de empezar a cortar no sólo alguna “grasa” aquí o allá (algún “oligarca”, algún burócrata) sino “músculo”: sectores, públicos & privados, que – desde la “nomenklatura” de Brézhnev – son, al mismo tiempo, la columna vertebral del Estado y su cáncer. Los que Andrópov trató de combatir. Un indicador del rechazo del pueblo ruso respecto a este estado de cosas ha sido y es - de algunos años para acá -  la creciente popularidad de Lenin y, sobretodo, de Stalin...

En este sentido, el liderazgo ruso sigue sin quererse ver en el espejo chino: contra los quintacolumnas “occidentales”, en el partido y en el Estado, que gozaban TODOS de un nivel de vida superior al que permitían sus ingresos “oficiales”, Xi Jinping jaló la cuerdita de la lucha contra la corrupción, enganchándolos y aplicándoles la ley, sin contemplaciones. Es la visión del aparato KGB que proyectó al poder a uno de sus miembros (Putin) y que queda fielmente reflejada en esta entrevista de hace 9 años de uno de sus exponentes conspicuos : https://cassad-eng.livejournal.com/153079.html (*).

La otra opción es la de empezar a afectar el nivel de vida del pueblo ruso (más impuestos y/o menor presupuesto para los servicios públicos), pero eso socavaría al “régimen”...
Y el “establishment occidental”, que no ve más allá de su nariz ¡perdón! de su crisis, sigue apostando a la caída de ese “régimen” y a la consiguiente balcanización de Rusia, a pesar del riesgo  que “el tiro les salga por la culata”.... Del resto, en el ADN del “Occidente colectivo” - como pudo comprobarse con la reciente rusofobia - parece reemerger la visión hitleriana de los “untermesch” que tiene una raíz histórica: dicen que la palabra “esclavo” viene de “eslavo” porque antes de, o durante, el nacimiento del Rus de Kiev, florecía la trata de esclavos eslavos hacia Europa.
 
(*) De particular interés esta última parte de la entrevista: “Passing or not passing serious strategic decisions against the interests of one's own country is typically initiated by, so to speak, ideological agents. These are those among our officials who ended up occupying a high-rank domestic position, but whose soul is in the West. There's no need to enlist or order them. For these people everything that's done "there" is the highest achievement of the civilization. And what's here — the "unwashed" Russia. They don't associated the future of their children, whom they send abroad, with the country. And this is a more serious indicator than the accounts in foreign banks. Such "comrades" sincerely don't like Russia, the "development" of which they supervise”.
 
“Adoptar o no adoptar decisiones estratégicas serias en contra de los intereses del propio país suele ser iniciado, por así decirlo, por agentes ideológicos. Estos son aquellos entre nuestros funcionarios que terminaron ocupando un cargo interno de alto rango, pero cuya alma está en Occidente. No hay necesidad de reclutarlos ni de darles órdenes. Para estas personas, todo lo que se hace allá es la máxima realización de la civilización. Y lo que está aquí —la Rusia ‘no lavada’. No asocian el futuro de sus hijos, a quienes envían al extranjero, con el país. Y esto es un indicador más serio que las cuentas en bancos extranjeros. Tales ‘camaradas’ sinceramente no quieren a Rusia, cuyo ‘desarrollo’ supervisan.”

Ya no se habla de la inclusión de Novorrusia en Ucrania

Colonel Cassad
En el diario del general Kanchukov encontré una entrevista del exgeneral del SVR Reshetnikov, quien ahora dirige el centro analítico RISR.

En las afueras del norte de Moscú, bajo la protección confiable de las tropas del Ministerio del Interior, se oculta el antes secreto instituto del Servicio de Inteligencia Exterior. Hoy, las letras doradas “Instituto Ruso de Investigaciones Estratégicas” se muestran en la fachada del edificio. Pero el nombre pacífico no confunde a los entendidos: aquí, más de doscientos empleados forjan el escudo analítico de la Patria. ¿Habrá una nueva guerra en el sureste de Ucrania? ¿Quién está detrás del presidente de EEUU? ¿Por qué tantos de nuestros funcionarios pueden ser llamados agentes ideológicos de influencia? A estas y otras preguntas de “AN” respondió el director del RISR, el teniente general retirado Leonid RESHETNIKOV.

Rivales en el mismo campo
– Usted tenía un “techo” serio —el SVR. ¿Por qué de repente lo desclasificaron?
– En efecto, éramos un instituto cerrado de la inteligencia exterior, que se especializaba principalmente en analizar la información disponible del extranjero cercano y lejano. Es decir, información necesaria no solo para el servicio de inteligencia, sino también para las estructuras que definen la política exterior del país. Curiosamente, no había centros analíticos similares en la administración del presidente ruso. Aunque abundaban las “instituciones” en las que solo había un director, una secretaria y la esposa del director trabajando como analista. A la AP le faltaban especialistas serios, y por ello la inteligencia tuvo que compartir.
Hoy, nuestro fundador es el presidente de Rusia, y todas las solicitudes gubernamentales de investigación están firmadas por el jefe de la administración, Serguéi Ivanov.

– ¿Qué tanta demanda hay de sus análisis? Porque somos un país de papel: todos escriben, escriben mucho —pero, ¿eso influye en el resultado final?
– A veces vemos acciones que reflejan nuestros informes analíticos. Otras veces, impresiona cuando planteas ciertas ideas y terminan convirtiéndose en tendencia en la opinión pública rusa. Está claro que muchas líneas de trabajo están maduras para ser desarrolladas.

– Algo parecido hacen en EEUU el centro analítico Stratfor y la corporación RAND. ¿Quién de ustedes es “mejor”?
– Cuando, tras el traspaso a la AP en abril de 2009, elaboramos el nuevo estatuto del instituto, nos sugirieron usar como ejemplo a Stratfor y RAND. Entonces pensé: “Si nos financian como financian a Stratfor o RAND, superaremos a todas esas compañías extranjeras de análisis”. Porque los analistas rusos son los más fuertes del mundo. Más aún los especialistas regionales, que tienen cerebros más “frescos”, no contaminados. Hablo con confianza: al final tengo 33 años de experiencia en trabajo analítico, primero en la Primera Dirección Principal de la KGB de la URSS y luego en el SVR.

ONG, ONG —¿A dónde nos han llevado?
– Se sabe que RAND Corporation desarrolló el plan de la ATO en el sureste de Ucrania. ¿Su instituto entregó información sobre Ucrania, en particular sobre Crimea?
– Por supuesto. En principio, solo dos institutos trabajaban sobre Ucrania: el RISR y el Instituto de Países de la CEI de Konstantín Zatulin. Desde el inicio escribimos informes sobre el crecimiento del sentimiento antirruso en Ucrania y el fortalecimiento del sentimiento prorruso en Crimea. Analizamos las acciones de las autoridades ucranianas. Pero no dimos datos alarmistas de “todo está perdido”, sino que llamamos a prestar mayor atención al problema creciente.
Propusimos intensificar significativamente el trabajo con las ONG prorrusas, aumentar —como ahora se dice— la presión de la política de “poder blando”.

– ¡Con un embajador como Zurabov ni siquiera necesitamos enemigos!
– El trabajo de cualquier embajada y de cualquier embajador está sujeto a muchas limitaciones. Un paso al lado y ya hay un escándalo. Además, hay un enorme problema de personal profesional en el país. Y no solo en diplomacia. De alguna manera hemos agotado las reservas: muy pocas personas fuertes y firmes quedan en el servicio público.
El papel de las ONG es difícil de sobrestimar. Las revoluciones de colores son un claro ejemplo: fueron alimentadas principalmente por ONG estadounidenses. Esto ocurrió en Ucrania también. Por desgracia, prácticamente no se dedicó atención a crear y apoyar organizaciones que actuaran en nuestros intereses. Y si hubieran funcionado, habrían reemplazado a diez embajadas y diez embajadores, incluso a los más inteligentes. Ahora la situación comenzó a cambiar, tras una orden directa del presidente. Esperemos que los subordinados no diluyan este desarrollo.

Si mañana hay guerra
– ¿Cómo cree que se desarrollarán los acontecimientos en Novorrusia en primavera y verano? ¿Habrá una nueva campaña militar?
– Por desgracia, la probabilidad es muy alta. Hace apenas un año, la idea de federalizar Ucrania era viable. Pero ahora Kiev solo necesita la guerra. Solo un Estado unitario. Por varias razones. La principal es que el país está dirigido por personas ideológicamente antirrusas, que no solo están subordinadas a Washington, sino que en realidad son compradas y pagadas por las fuerzas que se esconden detrás del gobierno de EEUU.

– ¿Y qué necesita ese famoso “gobierno mundial”?
– Es más fácil decir lo que no necesita: no necesita una Ucrania federal, un territorio así sería difícil de controlar. Sería imposible desplegar allí bases militares y un nuevo escalón de defensa antimisiles. Y tales planes existen. Desde Lugansk y Járkov los misiles de crucero tácticos pueden alcanzar detrás de los Urales, donde se encuentran nuestras principales fuerzas de disuasión nuclear. Pueden golpear misiles balísticos en su trayectoria de ascenso con una probabilidad del 100 %. Actualmente esa zona no es alcanzable desde Polonia, Turquía, ni el sudeste asiático. Ese es el objetivo principal. Por eso EEUU luchará por el Donbass hasta el último ucraniano.

– ¿Entonces no se trata de los yacimientos de gas de esquisto descubiertos en ese territorio?
– Su objetivo estratégico principal es una Ucrania unitaria bajo su control total para luchar contra Rusia. El gas de esquisto o las tierras cultivables son solo un bono agradable, una ganancia colateral. Además, un golpe serio a nuestro MIC (complejo industrial militar) por la ruptura de vínculos entre el MIC de Ucrania y Rusia. Eso ya está cumplido.

– Fuimos superados: ¿Hubo que evacuar al “hijo de perra” Yanukóvich con ayuda de Spetsnaz mientras Washington colocaba a sus propios “hijos de perra”?
– Desde el punto de vista estratégico-militar, claro que fuimos superados. Rusia obtuvo una “compensación”: Crimea. Otra “compensación”: la resistencia de los habitantes del sureste de Ucrania. Pero el enemigo ya obtuvo un enorme territorio, que fue parte de la URSS y del Imperio ruso.

– ¿Qué veremos en Ucrania este año?
– Un proceso de semidesintegración o incluso desintegración total. Muchos aún guardan silencio frente al nazismo genuino. Pero quienes entienden que Ucrania y Rusia están fuertemente conectadas no han dicho su última palabra. Ni en Odesa, ni en Járkov, ni en Zaporozhie, ni en Chernígov. Ese silencio no es eterno. Y la tapa de esa olla inevitablemente saltará.

– ¿Y cómo se desarrollarán las relaciones entre Novorrusia y el resto de Ucrania?
– Existe un escenario poco probable al estilo de Transnistria. Pero no creo en él: el territorio de la RPD y la RPL es mucho mayor, millones de personas ya fueron arrastradas a esta guerra. Por ahora Rusia aún puede convencer a los líderes milicianos de aceptar una pausa temporal y una tregua. Pero solo eso: temporal. Ya no se habla del regreso de Novorrusia a Ucrania. La gente del sureste no quiere ser ucraniana.

– Entonces, si nuestro país terminó aislado globalmente por la reunificación con Crimea, ¿Por qué no jugárnoslo todo en el sureste? ¿Cuánta hipocresía puede haber?
– Creo que aún es demasiado pronto para jugárnoslo todo. Subestimamos el nivel de conocimiento de nuestro presidente, que sabe que en Europa hay procesos no visibles para observadores externos. Estos procesos dan esperanza de que podremos defender nuestros intereses por otros métodos y medios.
(...)

¿Dónde están las detenciones?
– Y ahora pasemos de las teorías de conspiración global a nuestros asuntos locales. ¿Cómo se distingue a un funcionario que no sabe lo que hace de un agente de influencia que sí sabe lo que hace?
– No hay tantos agentes de influencia de nivel serio en el mundo como muchos creen. Adoptar o no adoptar decisiones estratégicas serias contra los intereses del propio país suele ser iniciado, por así decirlo, por agentes ideológicos. Son aquellos de nuestros funcionarios que terminaron ocupando un alto cargo interno, pero cuya alma está en Occidente. No hace falta reclutarlos ni darles órdenes. Para estas personas, todo lo que se hace allá es el mayor logro de la civilización. Y lo que está aquí: la Rusia “no lavada”. No asocian el futuro de sus hijos, a quienes envían al extranjero, con el país. Y eso es un indicador más serio que las cuentas en bancos extranjeros. Tales “camaradas” sinceramente no quieren a Rusia, cuyo “desarrollo” supervisan.

– Usted acaba de dibujar el retrato muy preciso de algunos de nuestros ministros. ¿Cómo vamos a superar 2015 con ellos?
– Este año, con ellos o sin ellos, será difícil. Lo más probable es que el próximo tampoco sea más fácil. Pero después de eso, la nueva Rusia avanzará con confianza.
Ya no se habla de la inclusión de Novorrusia en Ucrania

OTRA variante y conclusión (23/9/2025):
Para poder ponderar lo anterior bajo otra óptica, aparentemente contradictoria, es importante tomar en cuenta la respuesta que dio el gobierno de Putin cuando, en abril 2022, tuvo que asumir que el conflicto iba mucho más allá de un ámbito local o regional, toda vez que el verdadero enemigo era la OTAN: https://blog.algora.com/2025/08/26/russias-new-middle-class-cant-afford-for-putins-war-to-end.
Tomando en cuenta esta dimensión social importante más no sostenible, a menos de mantener – con apoyo chino – un déficit fiscal en apoyo al complejo militar-industrial ruso en respuesta al “europeo” en el caso del mencionado escenario II (el “sub-óptimo” o “coreano”), una salida del pantano ucraniano victoriosa, o satisfactoria para el actual “establishment” ruso podría desembocar, en realidad, en una gran inestabilidad socio-política de la Federación de Rusia.

​La nueva clase media de Rusia no puede permitirse que termine la guerra de Putin

​26 de agosto de 2025 · Algora Blog ·
‘Deathonomics’ está transformando la sociedad rusa. Pocos desearían la paz Por Eir Nolsøe, corresponsal de economía, y Tim Wallace, subeditor de economía — vía The Telegraph (Reino Unido)
​La ciudad rusa de Volgogrado fue el escenario de una de las luchas más sangrientas de la historia mundial. La batalla de Stalingrado, que duró siete meses y era como se conocía a la ciudad en 1943, costó la vida a medio millón de soviéticos. Más de 80 años después, la versión rusa de Facebook está llena de anuncios gubernamentales que animan a los hombres de la ciudad a unirse al esfuerzo bélico actual en Ucrania.

“Hombres de 18 a 63 años, consideramos a los que tienen enfermedades —VIH, hepatitis. Aceptamos a los que están en libertad condicional y a los reclusos”, dice uno de esos anuncios en Vkontakte, o VK, como se le conoce. Tener pies planos, una discapacidad intelectual o ser extranjero tampoco necesariamente descalifica, añade. A cambio, les esperan grandes premios. Un anuncio ofrece 8 millones de rublos (74.000 libras) por el primer año de servicio militar —más de 10 veces el salario medio de la región, que el año pasado fue de 712.883 rublos (6.592 libras).
Eso incluye cuantiosos bonos por alistamiento, pagos adicionales para quienes tienen hijos y otras ventajas como plazas prioritarias en guarderías, hipotecas con descuento y exenciones fiscales. Esos pagos son un ejemplo de cómo la economía de guerra de Rusia ha creado una nueva clase media en los centros industriales del país. Las familias militares están recibiendo cheques grandes mientras los hombres están en primera línea, muchos de ellos enfrentando la muerte.
Los salarios de los trabajadores manuales también se han disparado tras la invasión de Ucrania. Si bien el dinero es una forma pobre de compensar la muerte de un ser querido, hay rusos en el frente interno que no desean que la guerra termine. Esto ocurre mientras Donald Trump y líderes europeos intentan mediar un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, aparentemente con poco éxito.

Harto de las artimañas y los bombardeos de Moscú, Volodímir Zelenski advirtió: “No quieren terminar esta guerra”. Aunque el comentario iba dirigido a Vladímir Putin, los rusos que salieron de la pobreza como resultado del conflicto también pueden sentirse aprensivos. Para muchos de los nuevos miembros de la clase media, no pueden permitirse la paz. “Están obteniendo respeto”.

Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, muchos economistas occidentales predijeron un colapso económico inminente debido a las sanciones más duras del mundo. Cuando la guerra se acerca a su cuarto aniversario, la economía está sometida a tensiones —pero no ha habido crisis. Si acaso, para algunos rusos la vida ha mejorado. Los mayores beneficiarios son las zonas industriales empobrecidas que sufrieron décadas de declive, experimentando un destino similar al de antiguas regiones ricas del Oeste. Muchas localidades pequeñas y ciudades de Rusia que dependían de una industria única, como la defensa o la manufactura, nunca se recuperaron tras la caída de la Unión Soviética en 1991.
“En los años posteriores a la disolución de la Unión Soviética, esas zonas entraron en declive y la gente luchó por encontrar empleo. Pero las instalaciones seguían ahí”, dice Tatiana Orlova, de Oxford Economics. Un mundo más seguro redujo la demanda de munición, armas y otro tipo de manufactura. Eso fue hasta que Putin trajo la guerra a Europa.
“Todo cambió hace tres años cuando el liderazgo ruso se dio cuenta de que no podría acabar la guerra rápidamente. Así que empezó a mover la economía a un modo diferente”, afirma Orlova.
“De repente, esas instalaciones industriales paradas empezaron a contratar nuevos trabajadores y nuevas inversiones comenzaron a fluir. Esas empresas competían con otros sectores por los trabajadores y ofrecían buenos salarios.”
Las fábricas, presionadas para producir bienes para sostener la guerra —municiones, uniformes y demás— comenzaron a trabajar en tres turnos diarios. Mientras tanto, cientos de miles de hombres en edad laboral se incorporaron al ejército y Moscú restringió la inmigración —creando escasez severa de mano de obra. El resultado puede verse en los datos salariales de la oficina de estadísticas rusa, Rosstat. Los salarios han subido en los sectores relacionados con el esfuerzo bélico, mientras que otras profesiones típicamente lucrativas en tiempos de paz han sufrido. Los sueldos de los trabajadores que fabrican “artículos metálicos acabados” aumentaron un 78% antes de tener en cuenta la inflación entre 2024 y 2021, el incremento más rápido de cualquier ocupación.

En contraste, trabajadores sanitarios como médicos y enfermeras y empleados de la industria petrolera han experimentado el crecimiento más lento, con un 40% y un 48% respectivamente. “Si miras a maestros o médicos, el aumento es mucho, mucho menor que en la manufactura”, dice Orlova. Putin ha hecho efectivamente lo que Trump prometió a los votantes estadounidenses: crear empleos fabriles bien pagados en masa en las partes más pobres del país. Los trabajadores sin educación y con pocas habilidades se están beneficiando.
Estas personas viven en regiones subdesarrolladas. Trabajan en industrias que antes no funcionaban bien. No tienen educación superior. Pero ahora esos activos y habilidades están en demanda”, explica Ekaterina Kurbangaleeva, investigadora visitante en la George Washington University, en Washington D. C.

“Están recibiendo salarios más altos. Sus ahorros están creciendo. Y también están ganando respeto social.” Es buen momento para ser obrero en una fábrica rusa. Pero el dinero real llega si te alistas en lo militar.
“Cuando un hombre de la familia se alista en el ejército con contrato militar, en primer lugar recibe su bonificación y comienza a recibir salarios mensuales. Los sueldos son decentes. Es algo así como 2.000 dólares al mes. Todo ese dinero comenzó a fluir mayormente hacia las regiones rusas porque la gente está menos dispuesta a firmar el contrato militar en las grandes ciudades”, dice Orlova.
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“Yo llamo a esto deathonomics”, afirma el economista ruso Vladislav Inozemtsev. Cofundó en 2023, junto con Dmitry Gudkov —uno de los líderes de la oposición rusa en el exilio—, el Centre for Analysis and Strategies in Europe, con sede en Chipre.
“Esto fue en realidad un know-how fascinante por parte del régimen de Putin porque transformó las vidas de —diría groseramente— gente que era una especie de desecho social en un vehículo para el desarrollo económico.
“Esa gente era casi inútil. Muchos de ellos no tenían trabajo en las pequeñas ciudades y pueblos y llevaban una vida muy antisocial. Y de repente, sacaron a esa gente de ese entorno.” El entorno en el que ahora se encuentran —una zona de guerra— es duro. Pero Inozemtsev cree que muchos de los que quedaron en Rusia tendrán poca simpatía.
“En algunos casos, diría que sus vecinos estaban absolutamente felices de que desaparecieran de sus vidas. Sus familiares recibieron mucho dinero y se convirtieron en gente bastante próspera en sus comunidades locales.
“Tomas recursos inútiles de la economía y en su lugar viertes dinero. Pero, por supuesto, todo esto es solo una solución temporal porque el stock de esa gente es limitado.”

A los soldados se les ofrecen grandes incentivos financieros para alistarse, que van desde bonos de incorporación hasta condonación de deudas.
“Las regiones rusas han competido literalmente por contratar a personas con contratos militares. Recibieron objetivos desde arriba y tenían que cumplirlos. Empezaron a ofrecer bonos de inscripción en regiones centrales, que alcanzaron algo así como el equivalente a 25.000 dólares en rublos”, añade Orlova, de Oxford Economics.
Se pueden ver destellos de cómo el atractivo de las grandes recompensas financieras se desarrolla por toda Rusia en Vkontakte. Un padre casado de 23 años pregunta en un grupo que discute el esfuerzo militar dónde puede conseguir más dinero al alistarse, añadiendo que ha oído que en algunas zonas las familias esperan meses por los pagos.
Otros muestran arrepentimiento. “Firmé el contrato estúpidamente, ahora no necesito el dinero. No sé qué hacer, no soy un guerrero en absoluto. Tengo 21 años”, se lamenta un hombre. Mientras los soldados reciben sueldos y bonos jugosos, las mayores retribuciones financieras vienen con la muerte. Las familias de soldados rusos muertos en el frente tienen derecho a pagos de hasta 11 millones de rublos —equivalentes a unas 100.000 libras. Esto incluye un pago “presidencial” automático de 4,9 millones de rublos, un seguro por 3,3 millones de rublos y un pago “gubernamental” de hasta 3 millones de rublos, según el portal independiente ruso de noticias económicas The Bell.

Funcionarios del partido gobernante ruso también han sido conocidos por entregar a madres en duelo y viudas regalos que van desde frigoríficos y bolsas de cebollas hasta efectivamente picadoras de carne. En Vkontakte, un usuario cuya cuenta ha sido borrada respondió al padre de 23 años instándole a no alistarse porque será “carne de cañón”. “Quédate en casa, yo enterré al mío, murió en su primera misión. Ya son suficientes muertes”, reza otro mensaje.

Volviendo del frío
La afluencia de dinero a las regiones más pobres de Rusia ha ayudado a alimentar un auge del consumo, ya que familias empobrecidas de repente han recibido dinero. “Muchos soldados vinieron de regiones muy pobres. Esto provocó un enorme aumento de ingresos disponibles reales en regiones muy remotas y pobres de Rusia como la República de Altái, la República de Tuva y algunas otras —principalmente del Cáucaso Norte y Siberia—”, dice Inozemtsev.

Las familias en aldeas diminutas y pequeñas ciudades recibieron sumas “enormes” según los estándares locales, afirma. Muchos compraron apartamentos en grandes ciudades regionales con mejores escuelas y universidades para sus hijos, añade. La entrada de efectivo también ha impulsado la reurbanización en algunas de las zonas más pobres de Rusia.
“Dio lugar al desarrollo de servicios en las regiones pobres donde la gente, por ejemplo, antes ni siquiera podía pensar en gastar dinero en algo como una suscripción mensual al gimnasio”, indica Orlova.
“De repente, empezaron a aparecer nuevos gimnasios y salones de belleza. También se abrieron más cafeterías y restaurantes. La gente empezó de verdad a gastar en servicios.”

Las restricciones de visado y los altos costes hacen que las vacaciones en el extranjero estén fuera del alcance para la mayoría de los rusos corrientes. En su lugar, ha florecido el turismo doméstico.
“El número de habitaciones de hotel está aumentando entre un 15% y un 20% por año. Toda la industria de la hostelería —hoteles, restaurantes, catering— está creciendo. Así que los salarios de camareros, cocineros y gerentes de hotel también están subiendo”, dice Kurbangaleeva.
Y así, está emergiendo una nueva clase social. Expertos como Kurbangaleeva señalan que lo que llamamos clase media suele reflejar tres cosas: nivel de ingresos, educación y posición social. En otras palabras, volverse clase media no es algo que ocurra de la noche a la mañana.

​Pero hay señales de un cambio mayor. Una de las ventajas a las que tienen derecho las familias militares es que los soldados y sus hijos obtienen acceso prioritario a las universidades públicas competitivas de Rusia. En familias donde nadie ha ido a la universidad, las barreras se han reducido sustancialmente.
“El gobierno ruso impuso una cuota especial de admisión universitaria para soldados y sus hijos. Pueden postular sin concurso”, afirma Kurbangaleeva.
“Antes de esta cuota, no tenían oportunidad. No recibían una buena educación [al crecer] ni un nivel de conocimiento suficientemente alto. Así que no podían competir con otros niños que viven en las grandes ciudades o van a mejores escuelas. Ahora enfrentan un camino sin obstáculos para postular a las mejores universidades del país.”

La cuota de este año es de 50.000 plazas en todo el país. Las cifras reales de matriculación sólo estarán disponibles en septiembre. Sin embargo, el año pasado casi 15.000 estudiantes aprovecharon la oferta, frente a 8.000 en 2023. Kurbangaleeva cree que es el inicio de una tendencia mayor.
“La jerarquía social está cambiando ahora mismo”, dice.

“Desastre social”
Putin ha logrado lo que muchos líderes occidentales han fracasado en hacer: levantar la suerte de algunos de los más pobres de la sociedad en un periodo breve. ¿El precio? Un millón de bajas rusas, y subiendo.
En las últimas semanas, la promesa de un fin de la guerra pareció brevemente más cercana que nunca. El líder ruso voló a Anchorage, en Alaska, para reunirse con el presidente Trump el 15 de agosto, bajo la apariencia de negociaciones de paz. La cobertura estuvo dominada por las imágenes de Putin sonriendo mientras recorría la alfombra roja para dar un apretón de manos cálido y un encuentro distendido con el presidente estadounidense. Si la guerra termina, los rusos que se han acostumbrado a niveles de vida mucho más altos podrían pagar el precio. Los soldados supervivientes que regresen del frente y sus familias probablemente volverán rápidamente a sus vidas anteriores, cree Inozemtsev.

“Esa gente no está acostumbrada a acumular y ahorrar dinero. Lo gastarán en un año o dos y volverán al tipo de vida al que estaban acostumbrados. El servicio en el ejército no cambiará tu comportamiento social”, afirma. “Si 500.000 personas vuelven a las regiones con salarios muy bajos y sus ahorros del tiempo de servicio se agotan en meses, o en uno o dos años, podría ser un enorme desastre social.”

Tales retornos pueden resultar tremendamente desestabilizadores, como en la Alemania de los años veinte tras la Primera Guerra Mundial. Después de regresar de la guerra, Adolf Hitler fundó el Partido Nazi y reunió un ejército privado compuesto mayormente por veteranos desempleados y desilusionados. El colapso de la Unión Soviética también estuvo impulsado en parte por el fin de la guerra de Afganistán, señalan también los expertos.
“Es una gran pregunta para el gobierno, para Putin: cómo cuidar de esa gente después de que termine la guerra”, dice un economista ruso radicado en Europa que no quiso ser nombrado.
“No sería tan optimista sobre su futuro. El gobierno hará todo lo posible por dispersar a esa gente y no permitir que se conviertan en un grupo poderoso. Cínicamente, la clase política rusa tiene experiencia, o al menos conocimiento previo, de cómo lidiar con eso.”

Otros trabajadores que se han beneficiado de la guerra también probablemente sufrirán una caída cuando la economía se normalice. Los trabajadores manuales, los empresarios que han comprado activos occidentales varados y los empleados estatales que trabajan en la aplicación de la ley probablemente perderán en una economía desmovilizada.
“Todas estas personas no están interesadas en el regreso a la paz”, dice Kurbangaleeva.
“Me parece que las autoridades rusas lo sienten. Estos beneficiarios estarían más confiados si pudieran sostener la situación actual, porque cuando y si la guerra termina, muchas cosas podrían cambiar.
“Para ellos, es más beneficioso continuar.”

Aunque la cumbre de Alaska se presentó como un esfuerzo por la paz, Putin se aseguró de sacudir la promesa de lucrativos acuerdos comerciales frente a Trump en la breve rueda de prensa posterior a sus conversaciones.
“Cuando la nueva administración llegó al poder, el comercio bilateral empezó a crecer. Está claro que la inversión y la cooperación empresarial entre EEUU y Rusia tiene un tremendo potencial”, dijo el presidente ruso.
“Mi mejor conjetura es que Putin está intentando sembrar la división entre EEUU y Europa”, afirma Robin Brooks, del Brookings Institution.
Las exportaciones de EEUU a Rusia en lo que va de año han subido un quinto en comparación con el mismo periodo de 2024. Gran parte de ello son productos farmacéuticos y productos médicos. Las ventas en sentido inverso —incluyendo materiales nucleares y fertilizantes— han aumentado en un tercio.
La estrategia de Putin puede ser hacer que las preocupaciones de Zelenski y de Europa parezcan un espectáculo secundario frente al verdadero negocio de repartirse recursos, ya sea en el lejano norte de Rusia o en las tierras recién conquistadas en Ucrania. “Trump es un tipo del sector inmobiliario, y Rusia tiene mucha tierra y muchos recursos. ¿Por qué no hacemos un gran negocio sobre eso?”, dice Holger Schmieding, del banco Berenberg, sobre el enfoque de Moscú.
“Por todo lo que sabemos de Trump, eso apela a sus reacciones viscerales —¿Quién se preocupa por leyes y normas? Hay tierra, hay cosas con las que se puede ganar dinero, hay alguien con quien puede cerrar un trato.”
​Como resultado, muchos temen que la paz no esté más cerca. Eso significa más miseria en Ucrania —pero habrá quienes lo celebren en Volgogrado. “Es fácil empezar la guerra, pero es tan difícil terminarla”, dice Kurbangaleeva.
​La nueva clase media de Rusia no puede permitirse que termine la guerra de Putin

3 de octubre de 2025

Reevaluación de la operación especial a la luz de la sorprendente percepción del Club Valdai

Para ser claros, el Club Valdai sólo representa a una de las facciones políticas de Rusia y su visión podría no reflejar con exactitud los cálculos de Putin, que siempre podrían cambiar en cualquier caso.
Andrés Korybko
El Club Valdai, el principal centro de estudios y plataforma de redes de élite de Rusia, en cuyas reuniones anuales participa Putin, compartió una perspectiva sorprendente sobre el cambio en el propósito de las guerras. Esta se incluyó en la sección homónima de su informe titulado " El Dr. Caos o: Cómo dejar de preocuparse y amar el desorden ", escrito por Oleg Barabanov, Anton Bespalov, Timofei Bordachev, Fyodor Lukyanov, Andrey Sushentsov e Ivan Timofeev. Todos ellos son considerados las principales figuras políticas de Rusia.

Escribieron en la página 25 que «Rusia no arriesgaría su propia estabilidad socioeconómica por una victoria decisiva en un conflicto militar. Una excepción es la agresión directa a gran escala, pero la probabilidad de tal acción contra una superpotencia nuclear es casi nula… Quizás el propósito de las guerras haya cambiado. El objetivo actual ya no reside en las victorias —donde una de las partes logra todos sus objetivos—, sino en mantener el equilibrio necesario para un período de desarrollo relativamente pacífico».

Esta sorprendente revelación nos lleva a reevaluar la situación de la operación especial, que lleva más de tres años y medio en marcha, se debe en gran medida a la moderación de Putin al no lanzar una campaña de "conmoción y terror" inspirada por Estados Unidos, a costa de bajas civiles similares a las de Irak, entre lo que él considera el fraternal pueblo ucraniano. Sin embargo, a la luz de lo que acaban de revelar los principales influyentes políticos de Rusia, una razón complementaria podría ser la reticencia de sus asesores políticos de confianza a arriesgar la "estabilidad socioeconómica" de su país por una victoria decisiva.

Solo se puede especular sobre cómo podría esto cambiar si Putin abandonara su moderación ordenando el bombardeo de puentes sobre el Dniéper, la destrucción total de todas las principales centrales eléctricas ucranianas o el ataque a lugares políticos como la Rada. Sin embargo, la relevancia reside en la evaluación implícita del Club Valdái de que buscar "una victoria decisiva en un conflicto militar", presumiblemente como el actual, podría conllevar tales riesgos, lo que contextualiza aún más por qué esto aún no ha sucedido y podría no suceder nunca.

En la página 26 se ofrece más información. Según los autores, «El sistema actual no es excesivamente injusto con ninguno de los principales actores; en otras palabras, no es tan defectuoso como para requerir soluciones revolucionarias. El mundo ha experimentado numerosas convulsiones sociales y políticas en su camino hacia la autoconciencia, aprendiendo a gestionar la naturaleza y a controlar los procesos sociopolíticos más destructivos. Esta capacidad ha alcanzado ahora un nivel significativamente alto».

Además, «Parece que la era de las grandes ideas, las teorías globales, los programas integrales y las grandes expectativas ha terminado... los planes nacionales, incluso los más ambiciosos, se basan en las oportunidades existentes y en medios realistas y accesibles para ampliarlas; no requieren una reestructuración fundamental del orden global». Esto sugiere la satisfacción de Rusia con los avances multipolares desde 2022 y su reticencia a arriesgarse a revertirlos mediante una «victoria decisiva» que pudiera desestabilizar este nuevo orden.

Para ser claros, el Club Valdái solo representa a una de las facciones políticas de Rusia y su visión podría no reflejar con precisión los cálculos de Putin, que siempre podrían cambiar. Aun así, sí explica la disposición de Rusia a negociar con Estados Unidos, idealmente con el objetivo de reformar la arquitectura de seguridad europea como el gran resultado estratégico de este conflicto.

​Sin embargo, Trump cree que puede obligar a Rusia a hacer concesiones, lo que corre el riesgo de desatar el caos que la moderación de Putin busca evitar.
Reevaluación de la operación especial a la luz de la sorprendente percepción del Club Valdai


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