27 de abril de 2026
¿Trump devolverá las Islas Malvinas a la Argentina?
Geopolítica Rugiente.com
Realmente, causa un poco de vergüenza ajena que haya personas, especialmente, argentinos que crean que el presidente Trump se enfrentaría a Gran Bretaña para recuperar las Islas Malvinas para el pueblo argentino. Esta peregrina idea da vueltas en entornos cercanos a Javier Milei desde aproximadamente los albores del inicio de su gobierno (diciembre de 2023). Los apóstoles mileístas en todo el año 2025 deslizaron esta posibilidad adjudicándole a la alianza naciente entre Trump y Milei.
Cuando finaliza el mes de abril de 2026, la prensa internacional difundió un supuesto memorándum del Pentágono en el que se asentaría una revisión del apoyo estadounidense a las posesiones ultramarinas de sus aliados transatlánticos incluyendo el estatus de las Islas Malvinas que permanece bajo el dominio neocolonial británico.
Este presunto informe que habría sido elaborado por una oficina del Pentágono para la lectura exclusiva de los funcionarios políticos del ala trumpista, respondería a una respuesta ejecutiva que Trump emprendería en los próximos meses para vengarse de los países que no quisieron darle cobertura completa en su guerra contra Irán. Así y para castigar al gobierno inglés, Trump incitaría a la activación de acciones -no se especifica serían ellas- para que las Islas Malvinas les sean quitadas a Gran Bretaña.
Como se esperaba esta mención generó un clima de repudio en los niveles políticos, diplomáticos y militares ingleses y reforzaron su voluntad de no devolver dichas islas a los argentinos y de confrontar contra la posición de Trump.
No cabe la menor duda de que Trump y los tejidos liberales del poder británico no son aliados porque estos se movilizaron para que Trump no retornara a la Casa Blanca en enero de 2025 y porque son aliados estratégicos de los demócratas globales.
Ante esa realidad, Trump tiene que atacar a esos cenáculos si desea continuar al frente de la presidencia de los EEUU, pero eso no implica que esté dispuesto a llevar la situación de contradicción manifiesta a una guerra contra el interés neocolonialista británico.
En cambio quiere en la medida de lo posible, incidir para ajustar un número de parámetros del poder británico en la escena mundial de tal manera que estos puedan compatibilizarse con sus similares del poder estadounidense. En pocas palabras, armonizar algunos intereses para hacerlos comunes a ambos estados.
Trump no es un destructor de la anglosfera, como tampoco es un oponente de la existencia del estado británico. Empero, intentará posicionar a su formato en mejores escalas y estatus globales, aún sobre la exclusividad británica.
Aunque buscará reducir la influencia inglesa sobre Canadá y acrecentará la presencia estadounidense en el resto de América, pero ello no significa que les arrebatará las Islas Malvinas a los británicos para entregarles a los argentinos bajo cualquiera de estos dos modalidades: una única soberanía argentina sobre estas Islas o compartiendo los argentinos la gestión con los estadounidenses.
Menos aún, Trump deseará fortalecer las capacidades argentinas porque hacerlo eso implica ir contra las proyecciones de la Doctrina Donroe donde la Argentina no puede ser un actor independiente ni tampoco un hegemon, sino que debe ser un activo controlado por la externalidad de los Estados Unidos de Trump (mientras dure este formato…)
En conclusión, a Trump no le importan los intereses soberanos argentinos y no tiene en mente entrar en una guerra contra Gran Bretaña por las Malvinas ni por otras posesiones que él estipula como de menor rango. Sí, querrá hacer un trato con los formuladores del poder británico. Para beneficio exclusivo de su clan Trump.
Cuando finaliza el mes de abril de 2026, la prensa internacional difundió un supuesto memorándum del Pentágono en el que se asentaría una revisión del apoyo estadounidense a las posesiones ultramarinas de sus aliados transatlánticos incluyendo el estatus de las Islas Malvinas que permanece bajo el dominio neocolonial británico.
Este presunto informe que habría sido elaborado por una oficina del Pentágono para la lectura exclusiva de los funcionarios políticos del ala trumpista, respondería a una respuesta ejecutiva que Trump emprendería en los próximos meses para vengarse de los países que no quisieron darle cobertura completa en su guerra contra Irán. Así y para castigar al gobierno inglés, Trump incitaría a la activación de acciones -no se especifica serían ellas- para que las Islas Malvinas les sean quitadas a Gran Bretaña.
Como se esperaba esta mención generó un clima de repudio en los niveles políticos, diplomáticos y militares ingleses y reforzaron su voluntad de no devolver dichas islas a los argentinos y de confrontar contra la posición de Trump.
No cabe la menor duda de que Trump y los tejidos liberales del poder británico no son aliados porque estos se movilizaron para que Trump no retornara a la Casa Blanca en enero de 2025 y porque son aliados estratégicos de los demócratas globales.
Ante esa realidad, Trump tiene que atacar a esos cenáculos si desea continuar al frente de la presidencia de los EEUU, pero eso no implica que esté dispuesto a llevar la situación de contradicción manifiesta a una guerra contra el interés neocolonialista británico.
En cambio quiere en la medida de lo posible, incidir para ajustar un número de parámetros del poder británico en la escena mundial de tal manera que estos puedan compatibilizarse con sus similares del poder estadounidense. En pocas palabras, armonizar algunos intereses para hacerlos comunes a ambos estados.
Trump no es un destructor de la anglosfera, como tampoco es un oponente de la existencia del estado británico. Empero, intentará posicionar a su formato en mejores escalas y estatus globales, aún sobre la exclusividad británica.
Aunque buscará reducir la influencia inglesa sobre Canadá y acrecentará la presencia estadounidense en el resto de América, pero ello no significa que les arrebatará las Islas Malvinas a los británicos para entregarles a los argentinos bajo cualquiera de estos dos modalidades: una única soberanía argentina sobre estas Islas o compartiendo los argentinos la gestión con los estadounidenses.
Menos aún, Trump deseará fortalecer las capacidades argentinas porque hacerlo eso implica ir contra las proyecciones de la Doctrina Donroe donde la Argentina no puede ser un actor independiente ni tampoco un hegemon, sino que debe ser un activo controlado por la externalidad de los Estados Unidos de Trump (mientras dure este formato…)
En conclusión, a Trump no le importan los intereses soberanos argentinos y no tiene en mente entrar en una guerra contra Gran Bretaña por las Malvinas ni por otras posesiones que él estipula como de menor rango. Sí, querrá hacer un trato con los formuladores del poder británico. Para beneficio exclusivo de su clan Trump.
Notas relacionadas:
Por qué Tierra del Fuego está dividido en dos paíse.s El secreto detrás del fin del mundo.
La división de Tierra del Fuego no fue casualidad, sino el resultado del Tratado de Límites de 1881. Se trazó una línea recta vertical (el meridiano 68° 36' O) porque ambos países querían controlar el paso entre los océanos Atlántico y Pacífico. Argentina se quedó con la porción oriental para asegurar su presencia atlántica, mientras que Chile obtuvo la occidental y el control estratégico del Estrecho de Magallanes.
¿Casi se la llevan los británicos?
No fue un intento de conquista militar directa, sino una dominación económica y cultural. A finales del siglo XIX, las estancias británicas controlaban casi todo el territorio para la cría de ovejas. Además, los misioneros anglicanos (como Thomas Bridges) llegaron mucho antes que los estados nacionales, estableciendo la primera presencia europea estable. Si los tratados de límites se hubieran retrasado, la fuerte influencia británica podría haber derivado en un protectorado o una colonia similar a las Malvinas.
Datos Curiosos
El nombre es un error visual: Magallanes la llamó así porque vio las fogatas de los indígenas Selk'nam desde su barco; pensó que la tierra misma emanaba fuego.
La cárcel del fin del mundo: Ushuaia creció gracias a una prisión de máxima seguridad. Los presos construyeron el ferrocarril más austral del mundo para buscar leña.
Oro y genocidio: Hubo una fiebre del oro liderada por el rumano Julius Popper, quien llegó a emitir su propia moneda y sellos postales, actuando como un "dictador" independiente dentro de la isla.
Castores invasores: En 1946 introdujeron 20 castores desde Canadá para la industria peletera; hoy son una plaga de más de 100,000 que destruye los bosques milenarios.
Ushuaia vs. Puerto Williams: Aunque Ushuaia es famosa como "la ciudad más austral", Chile elevó a Puerto Williams a categoría de ciudad para arrebatarle el título oficial.
Fermín Fermín
La división de Tierra del Fuego no fue casualidad, sino el resultado del Tratado de Límites de 1881. Se trazó una línea recta vertical (el meridiano 68° 36' O) porque ambos países querían controlar el paso entre los océanos Atlántico y Pacífico. Argentina se quedó con la porción oriental para asegurar su presencia atlántica, mientras que Chile obtuvo la occidental y el control estratégico del Estrecho de Magallanes.
¿Casi se la llevan los británicos?
No fue un intento de conquista militar directa, sino una dominación económica y cultural. A finales del siglo XIX, las estancias británicas controlaban casi todo el territorio para la cría de ovejas. Además, los misioneros anglicanos (como Thomas Bridges) llegaron mucho antes que los estados nacionales, estableciendo la primera presencia europea estable. Si los tratados de límites se hubieran retrasado, la fuerte influencia británica podría haber derivado en un protectorado o una colonia similar a las Malvinas.
Datos Curiosos
El nombre es un error visual: Magallanes la llamó así porque vio las fogatas de los indígenas Selk'nam desde su barco; pensó que la tierra misma emanaba fuego.
La cárcel del fin del mundo: Ushuaia creció gracias a una prisión de máxima seguridad. Los presos construyeron el ferrocarril más austral del mundo para buscar leña.
Oro y genocidio: Hubo una fiebre del oro liderada por el rumano Julius Popper, quien llegó a emitir su propia moneda y sellos postales, actuando como un "dictador" independiente dentro de la isla.
Castores invasores: En 1946 introdujeron 20 castores desde Canadá para la industria peletera; hoy son una plaga de más de 100,000 que destruye los bosques milenarios.
Ushuaia vs. Puerto Williams: Aunque Ushuaia es famosa como "la ciudad más austral", Chile elevó a Puerto Williams a categoría de ciudad para arrebatarle el título oficial.
Fermín Fermín