2 de febrero de 2026
La Armada de Estados Unidos se enfrenta a un gran desafío para mantener las operaciones de combate frente a las costas de Irán
Geoestrategia.eu
Larry C. Johnson
He publicado tres de mis podcasts recientes al final de este artículo, pero si solo tienen tiempo para ver uno, ignórenme y concéntrense en el cuarto video... Danny Davis entrevista al comodoro retirado de la Marina Real, Steve Jeremy. Jeremy describe con gran detalle los problemas y desafíos que enfrentará la Marina estadounidense si se encuentra estacionada cerca de la frontera sur de Irán cuando Donald Trump dé la orden de atacar a Irán. En cuanto a mis podcasts, les recomiendo escuchar mi conversación con el estimado Sergei Karaganov.
Analicemos los tres destructores de misiles guiados que acompañan al USS Abraham Lincoln. Informes confiables de fuentes abiertas de USNI News, The War Zone, Zona Militar y otros medios de defensa (con fecha del 26 al 29 de enero de 2026) identifican sistemáticamente a los siguientes destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke como los principales escoltas del portaaviones:
Estos tres destructores forman la fuerza principal de escolta de superficie y proporcionan defensa aérea, guerra antisubmarina, guerra antisuperficie y capacidades de ataque (a través de misiles Tomahawk y otras armas en sus celdas VLS Mk 41).
Carga típica de misiles de defensa aérea (ejemplos de análisis y despliegues recientes):
Es el último punto que crea una gran vulnerabilidad para el grupo de ataque de portaaviones... Los destructores están equipados con celdas VLS . Celda VLS significa celda del Sistema de Lanzamiento Vertical , un compartimento modular en lanzadores de misiles navales como el Mk 41 VLS que alberga uno o más misiles precargados verticalmente bajo cubierta. Como se mencionó en el último punto, estas celdas también se utilizan para lanzar misiles de crucero Tomahawk, que probablemente serán una de las armas disparadas contra Irán. Esto significa que la capacidad de defensa aérea de los destructores de la Armada de Estados Unidos se verá reducida para dar cabida a los Tomahawks.
Si Irán decide lanzar 300 drones en un ataque en enjambre contra la fuerza de ataque del portaaviones, y cada destructor dispara al menos dos misiles de defensa aérea contra ellos, se necesitarían 600 misiles de defensa aérea. Y ahí está el problema: si cada destructor lleva una carga de Tomahawks, solo transportará un máximo de 100 interceptores. Los destructores no solo no tendrán suficientes interceptores para repeler el ataque de los drones iraníes, sino que agotarán su arsenal de misiles.
La única manera de recargar estas celdas es que cada destructor debe navegar a un puerto equipado con grúas capaces de recargar las celdas VLS. El puerto más cercano (supongo que el puerto de Bahréin no está disponible porque Irán habrá cerrado el Estrecho de Ormuz) está en Diego García, que está a 3 o 4 días de distancia si cada barco de la USN viaja a 25 nudos.
Irán cuenta con cinco clases de drones que pueden volar al menos 1.000 kilómetros, lo que significa que el grupo de ataque de portaaviones estadounidense se enfrentará a un mayor riesgo de ataques con drones si navega a menos de 1.000 kilómetros de la costa sur de Irán. Si se mantiene fuera del alcance de 1.000 kilómetros, la capacidad de la fuerza de tarea de portaaviones estadounidense para alcanzar objetivos críticos en Irán será muy limitada, ya que el alcance máximo de un misil de crucero Tomahawk estadounidense es de 1.600 kilómetros. En resumen, si Irán dispara cientos de misiles y drones contra la fuerza de tarea de portaaviones estadounidense, Estados Unidos no podrá mantener operaciones de combate durante más de un par de días.
Y este no es el peor escenario posible… ¿Qué pasaría si Irán hundiera el Abraham Lincoln o uno de sus destructores? El sueño de Trump de un cambio de régimen en Teherán se asentaría en el fondo del Mar Arábigo.
Guerra a Irán: el fracaso del caos
Análisis de la guerra contra Irán y Venezuela: ¿Por qué el caos de EE.UU. está destinado al fracaso y marca el fin de la farsa hegemónica global?
Irán enfrenta una ofensiva sin precedentes en múltiples frentes. Mientras el imperialismo intenta imponer el caos, la resistencia de una Revolución paradigmática define no solo su destino, sino el curso de la humanidad.
Guerra a Irán
Irán está bajo un ataque implacable y en múltiples ámbitos. Irán está en guerra porque los enemigos han emprendido una ofensiva sin cuartel. Es clave decirlo al mundo y esencial rechazarlo a gritos.
De lo restante, de la resistencia y la coherencia se encargan ahora mismo los propios iraníes. Nadie puede hacerlo por ellos ni mejor que ellos. De lo primero, de resistencia, tienen una experiencia de milenios.
Lo segundo, la coherencia, llevan 47 años acorazándola con su Revolución paradigmática, la Revolución Islámica. Sobre los hombros del resto del mundo quedan la solidaridad y la buena voluntad hacia una de las causas de independencia más importantes del presente.
Porque Irán, en los actuales momentos y circunstancias, es mucho más que la superficie que comprende y que la población que lo habita. Y, al igual que Venezuela, es más que el símbolo que representa.
En Irán se cruzan rutas y destinos, y planes y proyectos cruciales para el mundo venidero. Del curso de los acontecimientos y de la prevalencia o no de sus independencias y soberanías, tanto de Irán, como de Venezuela, dependerá, en buena medida, la clase de porvenir que tendremos como humanidad.
Irán es determinante para el futuro de Asia Occidental del mismo modo que Venezuela lo es para el de América Latina. Y Asia Occidental, como América Latina, son, a su vez, regiones decisivas al nivel global. No es palabrería.
Por algo, el imperialismo estadounidense y el sionismo israelí han tenido a ambos países, desde hace rato, en la mira de sus agresiones e injerencias. Ni es ni ha sido porque sí.
Asedio total
La embestida contra la economía iraní viene de todos los frentes: comercial, financiero, energético, tecnológico, monetario, en fin.
En la aplicación de sanciones unilaterales e ilegales, Estados Unidos no obra solo. La Unión Europea y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han sido los cómplices perfectos en los montajes imperfectos.
La intencionalidad cierta se encubre con pretextos, las inculpaciones carecen de argumentos. Pero no solo se abalanzan los enemigos sobre la economía, también, sobre todo, lo hacen sobre la realidad.
A nadie le importa la verdad: solo vale que se impongan las medidas más absurdas contra el país culpable de dignidad. Las calidades éticas, los criterios morales, la honradez, son delitos que se pagan caro.
Los crímenes de guerra, los exterminios, el asesinato de pescadores… Actos propios de hombres duros. Como los de al-Golani, el mochacabezas, recién erigido y ahora prescindible presidente de Siria. O los de Benjamin Netanyahu, el sicópata primer ministro de Israel, alguien sin par en perversidad.
Fábrica de falacias
La cruzada mediática hace el resto. Los grandes medios corporativos hacen eco del apetito de sus capitales dando por hecho la caída de las autoridades iraníes y la destrucción del país.
Otro Afganistán, otro Irak, otra Siria, otra Libia. Irán sería el festín mayor. La tergiversación y las manipulaciones contra Irán se tornan implacables. Cualquier protesta, cualquier expresión natural de inconformidad es infiltrada por la CIA y el Mossad y afines, y deriva en terrorismo.
En tanto que las acciones brutales, armadas y pagas desde afuera, se aplacan en las pantallas de millones de incautos, y en las retinas son exigencias de democracia. O sea, falacias. Las movilizaciones masivas y continuas en favor de las autoridades iraníes, en cambio, son invisibles. Es decir, invisibilizadas.
Los flujos informativos occidentales hacen lo suyo: magnifican la farsa en el relato y transmutan la violencia en armonía. Así justifica Estados Unidos su intervencionismo: los actos terroristas que perpetra los repara con drásticas medidas, pero contra las víctimas.
Traidores a la luz
El derrotero es claro y repetido: a los crímenes los sigue el engaño, y a este el consenso arreglado, que no es fortuito.
La oportunidad se vuelve oportunismo. Y en el río revuelto pescan los infames. Hasta el alma en pena de Reza Pahlavi, el insulso, impopular y corrupto hijo del último sha, espanta por las redes entre bots, cuentas falsas y donantes sionistas.
Pahlavi, al igual que la novelesca Nobel venezolana, María Corina Machado, pide a Trump que esté “preparado” para “intervenir” y “ayudar” al pueblo. Traidores de alcurnia y poca monta. Es lo que son. Es el mundo al revés que no nos ha tocado vivir en suerte, sino en desgracia.
El fin de la farsa
Pero la sembrada “revolución de colores” se les decolora, otra vez, entre las manos y las ganas. Donald Trump, desde luego, exacerba la violencia, pero el problema va más allá de él.
Se trata de una élite que no está acostumbrada a perder, y está perdiendo. Y que lo sabe, sin que le quepa la menor duda. La élite innombrable con responsabilidades sin nombre. De un Estados Unidos que percibe ante sí la fatalidad de no ser el centro de un mundo al que siempre vio como su apéndice.
Irán y Venezuela son territorios que, en el contexto de poderes en confrontación, definen desde ya el rumbo de los pasos a seguir.
El Estados Unidos de la desbocada administración de Trump sigue dando saltos de alegría por la conquista imaginaria de Venezuela y su petróleo. O mama la leche agria de un país cuya rebeldía se forjó hace más de dos siglos, desde los remotos tiempos de Miranda y Bolívar.
La entidad sionista de Israel acepta el destino de paria que se labró a punta de agresiones y del genocidio contra el pueblo palestino. O Irán hace caber el delirio del Gran Israel en las tumbas de unos cuantos criminales a la cabeza del proyecto.
Algo de eso ya atestiguaron los israelíes en la guerra de 12 días que ellos mismos provocaron.
Contra los insumisos
Sea como sea, es una entendible advertencia dirigida a los cuatro vientos y a los cuatro puntos cardinales.
Para China y la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Para Rusia y sus corredores por el Cáucaso. Para los BRICS y la OCS, la Organización de Cooperación de Shanghái. Para los africanos que se insubordinan y para el llamado Sur Global, sin duda alguna. Para quienes no marchen al compás de Washington.
Paso a paso, Estados Unidos irá por todos y cada uno de los países insumisos, estén donde estén, aunque perezca en el intento. Lo intentará en ataques directos, tercerizados, o carcomiéndolos desde adentro con sus nidos de espías y mercenarios, los suyos y de los cómplices.
Irán sabe bien que es el siguiente en el orden del día de planes bélicos, políticos, económicos, sicológicos, mediáticos, en fin.
Ocaso imperial
Irán sabe que será agredido de nuevo, pero no cuándo. Los agresores saben cuándo, pero no el costo que tendrán que pagar por su irresponsabilidad y atrevimiento. Que será alto, altísimo, eso está claro.
Pero están dispuestos a la aventura que sea porque, sea cual sea el resultado, los réditos irán a dar a las arcas propias y de los amigos.
BlackRock, Vanguard, State Street ni nadie de Wall Street ni del Complejo Tecnológico Industrial Militar no pierden. Las consecuencias ciertas las pagarán en vidas e impuestos los estadounidenses de a pie.
Racistas y antirracistas; discriminadores y discriminados; protestantes, católicos o ateos; supremacistas, rednecks, afroamericanos, latinos… todos siempre y juntos por las guerras ajenas.
Mientras esos cuatro Jinetes del Apocalipsis, Donald Trump, J. D. Vance, Marco Rubio y Pete Hegseth insisten en que todas las opciones están sobre la mesa.
La que no contemplan, o, al menos, no manifiestan, es la opción más probable: el fin de la farsa hegemónica e imperial que esos cuatro heraldos personifican.
Por Juan Alberto Sánchez Marín, periodista y analista internacional. Director de dXmedio.com
El posicionamiento bélico de Trump contra Irán se remonta al infame discurso de Bush de 2002
Iván Kesic
El 29 de enero de 2002, el presidente de EE.UU., George W. Bush, en su discurso sobre el Estado de la Unión, etiquetó infamemente a Irán como parte de un “eje del mal”, marcando una escalada retórica que endureció una política de confrontación de varias décadas y sentó las bases de las persistentes crisis que siguen amenazando la estabilidad regional hasta hoy.
El vigésimo cuarto aniversario del discurso de Bush sobre el “eje del mal” se conmemoró esta semana en un contexto sorprendentemente familiar: la “armada” naval de EE.UU. acumulándose en el Golfo Pérsico y renovadas amenazas de acción militar por parte del sucesor de Bush, Donald Trump.
Este momento no es una aberración, sino la continuación de una estrategia sostenida durante décadas destinada a aislar y presionar a la República Islámica de Irán.
La política no se originó con Bush, sino en los regímenes de sanciones de la década de 1990, profundamente influenciada por los esfuerzos de lobbies proisraelíes en Estados Unidos.
Se consolidó con el ascenso de pensadores neoconservadores que favorecían el cambio de régimen sobre la contención, una doctrina aplicada de manera clara en Irak.
A lo largo de una campaña de desinformación y propaganda sobre las armas de destrucción masiva, el uso de grupos terroristas exiliados y una narrativa constante de la amenaza iraní, se ha mantenido la llamada “presión máxima”.
A medida que la historia resuena en enero de 2026, con una administración republicana nuevamente alineada con un régimen israelí del Likud para confrontar a Irán, los patrones del pasado iluminan el peligroso presente.
Discurso definitorio: 29 de enero de 2002
El discurso sobre el Estado de la Unión de Bush reformuló de manera fundamental la postura de EE.UU. hacia Irán de una manera que sus predecesores habían evitado deliberadamente.
En ese discurso, Irán fue etiquetado como una nación que “persigue agresivamente estas armas y exporta terror, mientras que unos pocos no elegidos reprimen la esperanza del pueblo iraní por la libertad”.
Al agrupar a Irán con Irak y Corea del Norte como parte del “eje del mal”, la infame y ampliamente condenada declaración rechazó de manera decisiva cualquier intento diplomático de acercamiento que había surgido brevemente después de los ataques del 11 de septiembre.
Durante ese período, gestos simbólicos, como las vigilias con velas en Teherán, y canales de comunicación detrás de escena sugirieron la cooperación condicional de Irán en Afganistán.
Sin embargo, la etiqueta de “eje del mal” extinguió estos contactos incipientes. Señaló que la administración hostil en Washington vería a Irán no como un socio potencial, ni siquiera tácticamente, sino como un adversario permanente y un objetivo principal en la “guerra contra el terror” global.
El término, elaborado dentro de un círculo de asesores conocidos por su inclinación abiertamente proisraelí, fue adoptado inmediatamente por el régimen israelí, que lo vio como una alineación largamente buscada de la retórica estadounidense con sus propios objetivos estratégicos.
El discurso institucionalizó un marco de hostilidad que dictaría la política durante años, reemplazando el enfoque fluctuante de la administración anterior por uno de confrontación inequívoca.
Contención dual y el régimen de sanciones
Mucho antes de la retórica del “eje del mal”, el marco para aislar a Irán se construyó cuidadosamente durante la administración de Bill Clinton bajo la política de “contención dual”, que tenía como objetivo tanto a Irán como a Irak.
Desde su inicio, esta política estuvo fuertemente influenciada por los grupos de lobby proisraelíes en Washington. Incluso mientras se formaba el equipo de política exterior de Clinton, surgieron preocupaciones sobre los nombramientos de la administración Carter, a quienes se consideraba insuficientemente simpatizantes de estos intereses.
Warren Christopher, quien fue designado secretario de Estado, inicialmente fue visto con cautela, pero finalmente se convirtió en un arquitecto clave de una postura más firme hacia Irán.
Christopher, quien había servido como principal negociador de los Acuerdos de Argel y fue criticado por algunos funcionarios iraníes, desarrolló una animosidad personal hacia Irán.
Públicamente, etiquetó a Irán como una “nación fuera de la ley”, un “país peligroso” y una de las “principales fuentes de apoyo para grupos terroristas en todo el mundo”.
Esta retórica proporcionó una justificación pública para una serie creciente de sanciones económicas diseñadas, en sus palabras, para “apretar la economía de Irán”.
Un firme defensor de esta política fue Martin Indyk, exdirector de investigación del Instituto Washington para la Política de Oriente Medio, afiliado al Comité de Asuntos Públicos Israelíes de EE.UU. (AIPAC), quien luego fue embajador ante el régimen de Israel.
Bajo su orientación, las tres acusaciones de patrocinar el terrorismo, oponerse a los esfuerzos de paz regionales y perseguir armas de destrucción masiva se convirtieron en la justificación inquebrantable para las medidas punitivas contra la República Islámica.
Surgió una feroz competencia en el Congreso para demostrar una creciente hostilidad hacia Irán, con figuras como el senador Alfonse D’Amato impulsando sanciones cada vez más estrictas, a menudo impulsadas por el lobby directo de AIPAC, que actuaba como la “locomotora” detrás de la legislación.
Esto culminó en la Ley de Sanciones a Irán y Libia (ILSA) de 1996, que tenía como objetivo penalizar a las empresas extranjeras que invirtieran en el sector energético de Irán. Posteriores informes revelaron que el objetivo explícito de la ley era el cambio de régimen en Irán.
Neoconservadores y la preferencia por soluciones militares
La llegada de la administración Bush marcó un cambio significativo en la filosofía subyacente de la política exterior de EE.UU., aunque no en su objetivo final.
A fines de la década de 1990, mientras el mundo corporativo y algunos diplomáticos pragmáticos comenzaban a cuestionar la eficacia de las sanciones unilaterales, una nueva facción con una enorme influencia empujaba por un enfoque más radical y firme.
Esta ala neoconservadora, estrechamente alineada con la ideología del Likud en los territorios palestinos ocupados, veía las sanciones y la contención como demasiado lentas e impredecibles.
Consideraban que la fuerza militar era un medio más rápido y efectivo para tratar con los estados hostiles.
Figuras clave como Paul Wolfowitz, Richard Perle y Douglas Feith, todos con lazos de largo plazo con think tanks y grupos de defensa proisraelíes, asumieron roles de liderazgo dentro del Pentágono y en consejos asesores.
Su visión del mundo se cristalizó en el documento de política de 1996 A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm, preparado para el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que abogaba por atacar a Irak para remodelar el panorama regional.
Para estos estrategas, la presión paciente a través de sanciones era secundaria frente al potencial transformador de la acción militar directa y la reversión de regímenes.
Aunque inicialmente se centraron en Irak, Irán seguía siendo un objetivo firme.
Argumentaban que solo la eliminación forzosa de los regímenes amenazantes podría garantizar la seguridad estadounidense e israelí, una creencia que vino a definir la respuesta de la administración tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.
El precedente iraquí: la destrucción como modelo
La doctrina neoconservadora encontró su primera aplicación a gran escala en Irak. La invasión de 2003, basada en falsos alegatos sobre armas de destrucción masiva que luego se demostraron falsos, cumplió un objetivo largamente deseado: eliminar el régimen de Sadam Husein y el partido Baas.
Los arquitectos de la invasión no solo se conformaron con el cambio de régimen, sino que buscaron la degradación integral del poder iraquí.
Después de dos grandes guerras y más de una década de sanciones paralizantes, el aparato estatal y la base militar-industrial de Irak fueron completamente destruidos.
Algunos defensores describieron abiertamente el objetivo como devolver a Irak “a la era preindustrial”, una admisión cruda de que el objetivo iba más allá del desarme para eliminar la capacidad de Irak de funcionar como un contrapeso moderno y soberano en la región.
Las devastadoras consecuencias —lucha civil, el auge del takfirismo y un sufrimiento humano inmenso— fueron vistas como daño colateral dentro de una visión estratégica más amplia.
Para los defensores de la confrontación con Irán, la campaña iraquí sirvió tanto como plantilla como advertencia. Demostró el abrumador poder militar que EE.UU. podría desplegar para desmantelar un estado, mientras exponía la inestabilidad catastrófica que podría seguir.
No obstante, la capacidad de reducir a un enemigo percibido a un estado de debilidad permanente fue observada, informando la presión maximalista que luego se aplicaría a Teherán.
Arsenal de propaganda: Mentiras y manipulaciones
Construir y mantener el apoyo público e internacional para presionar sin cesar a Irán requirió una campaña sostenida de acusaciones y propaganda.
Las acusaciones fundamentales permanecieron consistentes: la persecución de armas nucleares, el apoyo al terrorismo y una hostilidad implacable hacia la paz en la región.
Estos cargos fueron amplificados a través de una red simbiótica de funcionarios gubernamentales, organizaciones de lobby proisraelíes, medios de comunicación afines y “expertos” designados.
Historias sensacionalistas —y fabricada— fueron regularmente alimentadas a la prensa. A principios de la década de 1990, los informes que citaban frecuentemente fuentes de inteligencia anónimas o grupos antiraníes en el extranjero afirmaban que Irán había comprado ojivas nucleares a Kazajistán o estaba a punto de desarrollar una bomba, afirmaciones que fueron repetidamente desmentidas por inspectores internacionales y los países involucrados.
Medios de comunicación con posturas editoriales particulares publicaron estimaciones alarmantes, sugiriendo que Irán estaba a solo unos años o incluso meses de alcanzar capacidad nuclear —plazos que continuamente se desvanecían a medida que cada uno pasaba sin incidentes.
El lenguaje utilizado fue deliberadamente inflamatorio, con altos funcionarios refiriéndose a la “mano malvada” de Irán en la región y describiéndolo como un “estado marginal”.
Este ecosistema aseguraba que cualquier intento iraní de acercamiento diplomático o de construir confianza fuera opacado por una narrativa preexistente de engaño e intenciones malignas, lo que hacía que un diálogo sustantivo fuera políticamente insostenible en Washington.
Herramienta útil: El papel de la MKO en la propaganda antiiraní
Un aspecto particularmente revelador de la campaña de propaganda y presión ha sido la relación con Muyahidín Jalq (MKO), una secta terrorista con oficinas dispersas por Europa y Estados Unidos.
Designada por el Departamento de Estado de EE.UU. como una organización terrorista debido a su historial de ataques violentos, incluyendo contra estadounidenses en la década de 1970, funcionarios y civiles iraníes en la década de 1980, y su alianza con Sadam Husein durante la guerra impuesta (contra Irán entre 1980 y 1988), el grupo terrorista, sin embargo, encontró partidarios influyentes y fue finalmente excluido de lista por Hillary Clinton.
A pesar de su estructura de secta y la falta de apoyo popular dentro de Irán, MKO logró establecer una activa operación de lobby y relaciones públicas en EE UU. y Europa.
Miembros senior del Congreso de EE. UU., especialmente aquellos con fuertes antecedentes pro-israelíes, defendieron al grupo, invitando a sus representantes a testificar y asistiendo a sus manifestaciones, argumentando que representaba una “alternativa democrática” a la República Islámica.
La utilidad de MKO fue reconocida de manera cínica; un congresista afirmó: “No me importa un carajo si son antidemocráticos… Están luchando contra Irán, que es… un Estado terrorista. Yo digo que hay que ayudarlos a que se enfrenten entre sí”.
Esta utilidad alcanzó su punto máximo en agosto de 2002, cuando un frente de MKO celebró una rueda de prensa en Washington para “revelar” la existencia de dos instalaciones nucleares secretas en Irán en Natanz y Arak.
Aunque estas instalaciones no violaban el acuerdo de salvaguardias de Irán en ese momento, la revelación —que los informes de inteligencia sugieren que se originó en la inteligencia israelí y se canalizó a través de los exiliados— proporcionó el pretexto perfecto para exigir nuevas inspecciones intrusivas y aumentar la presión internacional.
Así, MKO sirvió como un intermediario negable para la desinformación y un amplificador persistente de las acusaciones sin fundamento y fraudulentas contra el gobierno iraní.
Cadena ininterrumpida: Política mantenida hasta el día de hoy
El imperativo estratégico de confrontar a Irán ha demostrado ser notablemente duradero, trascendiendo administraciones estadounidenses individuales y resistiendo cambios geopolíticos significativos.
Esta política hostil y belicista permanece intacta hoy en día. En enero de 2026, la situación refleja estrechamente ciclos anteriores de tensión entre Teherán y Washington, que datan de décadas de hostilidad estadounidense y un fallido proyecto de “cambio de régimen”.
El presidente de EE.UU., Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, liderando una coalición dominada por el Likud, están nuevamente empleando amenazas militares contra Irán después de haber fracasado estrepitosamente en junio del año pasado en desmantelar la República Islámica de Irán.
Se ha informado que el ejército de EEUU ha acumulado fuerzas navales y aéreas alrededor del perímetro de Irán, anunciado por el propio Trump, un despliegue de fuerza que recuerda a las escaladas anteriores.
Esta postura militar va acompañada de una intensificación de un asfixiante cerco económico de larga data, ya que la administración Trump aplica sanciones de “presión definitiva” con renovado vigor, apuntando a sectores críticos y tratando de cortar completamente el acceso de Irán al sistema financiero global.
Las quejas fundamentales permanecen sin cambios: acusaciones de construir un “arma nuclear”, a pesar de la continua adhesión de Irán al marco del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA o PIAC, por sus siglas en inglés) después de su colapso anterior, y apoyo a aliados regionales.
El mes pasado, Trump y Netanyahu respaldaron disturbios mortales y terrorismo en Irán, y luego amenazaron con atacar a Irán si se usaba “fuerza letal” contra los alborotadores, pirómanos y terroristas. Después de que terminaron los disturbios, el foco volvió a centrarse en la inexistente “arma nuclear”.
Las herramientas han ido más allá del aislamiento diplomático y la presión encubierta. Informes recientes desde dentro de Irán detallan cómo grupos respaldados externamente, empleando tácticas y retórica similares a las de la secta terrorista MKO, intentaron explotar el malestar interno mediante la propagación de propaganda incendiaria e incitación a la violencia, aparentemente con el objetivo de desestabilizar el país.
La alineación entre la administración Trump y el régimen del Likud en Tel Aviv sigue tan estrecha como siempre, con ambos viéndose como socios vitales en una lucha a largo plazo.
Al igual que en 2002, los acercamientos diplomáticos de Teherán destinados a aliviar las tensiones son desestimados o recibidos con nuevas demandas.
El legado del discurso sobre el “eje del mal” ha creado un paradigma de política exterior que ha encerrado a EE.UU. e Irán en un ciclo perpetuo de confrontación, donde los mecanismos de presión —guerra económica, amenaza militar y el uso de grupos terroristas— han demostrado ser más fáciles de mantener que de desmantelar, empujando continuamente a la región hacia el borde de la guerra.
Lo que Trump está haciendo hoy es simplemente una continuación de la política de Bush, que también fue llevada adelante por Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden. La política sigue siendo la misma.
Irán frente a la agresión. ¿Qué pueden hacer Rusia y China?
De la entrevista (https://t.me/ClashReport/69645 ) con el canal de televisión CNN Türk del jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi:
Pregunta: ¿Han recibido o están recibiendo apoyo militar de Rusia y China?
Araghchi: ¿De verdad esperan que responda a esta pregunta?
▪️ Respuesta esperada. Los temas sensibles de la cooperación técnico-militar no se hacen públicos. Basta con recordar que el desarrollo de la cooperación técnico-militar entre Irán y Rusia está consagrado en el artículo 6 del Tratado de asociación estratégica integral entre ambos países. Esta cooperación se considera como "un elemento importante para mantener la seguridad regional y global". Y en el contexto de la agresión inminente de EE. UU. e Israel, se vuelve muy relevante.
Por supuesto, sería óptimo que Moscú y Pekín proporcionaran la máxima ayuda posible a Teherán. Para que pueda resistir los ataques estadounidenses e israelíes que, muy probablemente, se llevarán a cabo. Ya es hora de frenar este patinador sobre hielo llamado "América primero", de lo contrario intentará pasar por encima de Rusia y China. Y es mejor detenerlo en territorio ajeno.
▪️ También hay que entender que los estadounidenses son extremadamente sensibles a las pérdidas. Y para que Irán pueda sobrevivir, no debe limitarse en las medidas de respuesta. Existe, por supuesto, el peligro de que EE. UU. recurra al uso de armas nucleares, y están tratando de intimidar a Teherán con este factor. En este caso, sería apropiado mostrar una posición común de la Federación de Rusia y la República Popular China como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y potencias nucleares. Deberían pensar en cómo utilizar la disuasión nuclear conjunta ruso-china para mantener el conflicto potencial entre EE. UU./Israel e Irán en el ámbito convencional.
Como opción, se puede considerar la cuestión del despliegue nuclear conjunto a corto plazo de la Federación de Rusia y la República Popular China en territorio iraní o en aguas territoriales. Las acciones conjuntas de la Federación de Rusia y la República Popular China en el ámbito nuclear serían un factor extremadamente desalentador para la administración de Trump. Esta es una pesadilla nocturna para EE. UU.: la disuasión nuclear simultánea de Rusia y China.
No se puede permitir que EE. UU. "dispare" a uno de nuestros aliados tras otro, incluso con armas nucleares. La inacción en esta situación es inaceptable.
Si el ataque a Irán procede, EE. UU. podría terminar recogiendo sus activos del suelo del desierto
Mientras que la patria estadounidense se encuentra a salvo de Irán, separada por dos océanos, muchas de sus instalaciones militares, energéticas y corporativas se encuentran generosamente dispersas dentro del alcance de la disuasión de misiles y drones de Irán.
"La base es esta: tenemos entre 30 y 40 mil tropas estadounidenses estacionadas en ocho o nueve instalaciones en esa región. Todas están al alcance... de una serie de miles de drones unidireccionales iraníes y misiles balísticos de corto alcance iraníes", dijo Marco Rubio al Senado esta semana.
Sitios militares
Base aérea de Al-Udeid: La instalación militar regional más grande de EE. UU. Sede del CENTCOM y responsable del mando y control en todo el Medio Oriente y Asia Central. Aloja bombarderos estratégicos B-52 y B-1B, petroleros, transportes pesados y aviones Raptor. Los activos en tierra incluyen baterías Patriot, cuarteles y radares avanzados (una matriz fue destruida por Irán el año pasado). $9B+ gastados en instalaciones de la base.
Distancia de Irán: <300 km
NSA Bahrein: Sede de la Quinta Flota y la sede de NAVCENT. Aloja buques de suministro y antiminas, barcos de la Guardia Costera (11k km+ de cualquier costa estadounidense), grupos de ataque de superficie rotatorios, submarinos y buques de asalto, aviones de combate, aviones espías y helicópteros. Enorme huella portuaria y logística. Costos operativos: $774M+ solo en el año fiscal 2025.
Distancia de Irán: <250 km
Otras instalaciones: Base aérea de Al-Dhafra, EAU (<250 km), Base aérea de Ali Al-Salem, Irak (~115 km), Kuwait (~150 km), Guarnición de Tanf, Siria (~750 km), Base aérea de Muwaffaq al Salti, Jordania (~850 km).
Todos estos sitios y sus activos (campos de aviación, depósitos de combustible y munición, hangares, cuarteles, nodos de mando y control, ISR, equipos móviles) están dentro del alcance de los misiles más letales y mejor equipados de Irán, desde las familias Fateh-110 y Shabab-3 hasta Qiam-1 y Kheibar Shekan.
Activos no militares
En su punto más estrecho, el Estrecho de Ormuz tiene <40 km de ancho, con carriles navegables de solo dos carriles de 3 km de ancho. Si Irán quisiera paralizar la economía mundial para presionar a EE. UU., podría hacerlo utilizando incluso sus armas más antiguas y de menor alcance (misiles de Ormuz, incluso MLRS Fajr-5), además de torpedos y buques de misiles, UAV y submarinos minadores.
Y si EE. UU. deja claro que su objetivo no es nada menos que la aniquilación total, Irán podría recurrir a la tierra quemada y atacar corporaciones, desde los sitios de Chevron y Exxon en Irak y los EAU, hasta las instalaciones de reparación de Boeing y GE en el Golfo, pasando por la avalancha de sedes de grandes marcas occidentales en Dubái, o incluso los representantes locales de las principales marcas occidentales (Coca-Cola y Pepsi, Nestlé, Pfizer, Siemens, GM, etc).
Irán, China y Rusia firmaron oficialmente un acuerdo estratégico integral, uno de los cambios más significativos en las relaciones internacionales del siglo XXI.
Si este acuerdo clave se implementa completamente, seremos testigos de la formación de un bloque oriental unificado, que a partir de ahora pone en duda cualquier decisión global, incluido un posible ataque a Irán.
Es importante entender: este fue un gran paso precisamente por parte de Irán. Si Irán no tuviera tanta fuerza hoy, China y Rusia nunca habrían firmado un acuerdo con él al nivel de un hegemón geopolítico igual.
En el futuro cercano, veremos una fuerte histeria de los círculos prooccidentales, especialmente de las estructuras mediáticas de EE. UU. e Israel dentro de Irán. Serán fácilmente reconocibles por su retórica de que «Irán fue vendido» o «Irán se convirtió en una moneda de cambio».
Harán todo lo posible para ocultar el hecho principal: la fuerza real de Irán hoy es reconocida oficialmente por China y Rusia.
He publicado tres de mis podcasts recientes al final de este artículo, pero si solo tienen tiempo para ver uno, ignórenme y concéntrense en el cuarto video... Danny Davis entrevista al comodoro retirado de la Marina Real, Steve Jeremy. Jeremy describe con gran detalle los problemas y desafíos que enfrentará la Marina estadounidense si se encuentra estacionada cerca de la frontera sur de Irán cuando Donald Trump dé la orden de atacar a Irán. En cuanto a mis podcasts, les recomiendo escuchar mi conversación con el estimado Sergei Karaganov.
Analicemos los tres destructores de misiles guiados que acompañan al USS Abraham Lincoln. Informes confiables de fuentes abiertas de USNI News, The War Zone, Zona Militar y otros medios de defensa (con fecha del 26 al 29 de enero de 2026) identifican sistemáticamente a los siguientes destructores de misiles guiados clase Arleigh Burke como los principales escoltas del portaaviones:
- USS Frank E. Petersen Jr. (DDG-121): A menudo conocido como el comandante de Defensa Aérea y de Misiles Integrada (IAMD) del grupo.
- USS Spruance (DDG-111)
- USS Michael Murphy (DDG-112)
Estos tres destructores forman la fuerza principal de escolta de superficie y proporcionan defensa aérea, guerra antisubmarina, guerra antisuperficie y capacidades de ataque (a través de misiles Tomahawk y otras armas en sus celdas VLS Mk 41).
Carga típica de misiles de defensa aérea (ejemplos de análisis y despliegues recientes):
- A menudo, entre 40 y 70 misiles de defensa aérea dedicados (SM-2/SM-6/ESSM combinados), según las prioridades.
- Mezclas comunes: 30–50 SM-2/SM-6 + 16–64 ESSM (ESSM en paquete cuádruple para obtener números más altos en defensa de puntos).
- Ejemplo de carga de alta defensa aérea: ~48 SM-2 + 16 SM-6 + 64 ESSM (un total de ~128 misiles de defensa aérea mediante empaquetamiento cuádruple).
- En la práctica, muchas células están asignadas a Tomahawks u otras municiones, por lo que los recuentos de defensa aérea pura son menores (por ejemplo, 50 a 100 interceptores efectivos por barco en un contexto de grupo de ataque de portaaviones).
Es el último punto que crea una gran vulnerabilidad para el grupo de ataque de portaaviones... Los destructores están equipados con celdas VLS . Celda VLS significa celda del Sistema de Lanzamiento Vertical , un compartimento modular en lanzadores de misiles navales como el Mk 41 VLS que alberga uno o más misiles precargados verticalmente bajo cubierta. Como se mencionó en el último punto, estas celdas también se utilizan para lanzar misiles de crucero Tomahawk, que probablemente serán una de las armas disparadas contra Irán. Esto significa que la capacidad de defensa aérea de los destructores de la Armada de Estados Unidos se verá reducida para dar cabida a los Tomahawks.
Si Irán decide lanzar 300 drones en un ataque en enjambre contra la fuerza de ataque del portaaviones, y cada destructor dispara al menos dos misiles de defensa aérea contra ellos, se necesitarían 600 misiles de defensa aérea. Y ahí está el problema: si cada destructor lleva una carga de Tomahawks, solo transportará un máximo de 100 interceptores. Los destructores no solo no tendrán suficientes interceptores para repeler el ataque de los drones iraníes, sino que agotarán su arsenal de misiles.
La única manera de recargar estas celdas es que cada destructor debe navegar a un puerto equipado con grúas capaces de recargar las celdas VLS. El puerto más cercano (supongo que el puerto de Bahréin no está disponible porque Irán habrá cerrado el Estrecho de Ormuz) está en Diego García, que está a 3 o 4 días de distancia si cada barco de la USN viaja a 25 nudos.
Irán cuenta con cinco clases de drones que pueden volar al menos 1.000 kilómetros, lo que significa que el grupo de ataque de portaaviones estadounidense se enfrentará a un mayor riesgo de ataques con drones si navega a menos de 1.000 kilómetros de la costa sur de Irán. Si se mantiene fuera del alcance de 1.000 kilómetros, la capacidad de la fuerza de tarea de portaaviones estadounidense para alcanzar objetivos críticos en Irán será muy limitada, ya que el alcance máximo de un misil de crucero Tomahawk estadounidense es de 1.600 kilómetros. En resumen, si Irán dispara cientos de misiles y drones contra la fuerza de tarea de portaaviones estadounidense, Estados Unidos no podrá mantener operaciones de combate durante más de un par de días.
Y este no es el peor escenario posible… ¿Qué pasaría si Irán hundiera el Abraham Lincoln o uno de sus destructores? El sueño de Trump de un cambio de régimen en Teherán se asentaría en el fondo del Mar Arábigo.
Guerra a Irán: el fracaso del caos
Análisis de la guerra contra Irán y Venezuela: ¿Por qué el caos de EE.UU. está destinado al fracaso y marca el fin de la farsa hegemónica global?
Irán enfrenta una ofensiva sin precedentes en múltiples frentes. Mientras el imperialismo intenta imponer el caos, la resistencia de una Revolución paradigmática define no solo su destino, sino el curso de la humanidad.
Guerra a Irán
Irán está bajo un ataque implacable y en múltiples ámbitos. Irán está en guerra porque los enemigos han emprendido una ofensiva sin cuartel. Es clave decirlo al mundo y esencial rechazarlo a gritos.
De lo restante, de la resistencia y la coherencia se encargan ahora mismo los propios iraníes. Nadie puede hacerlo por ellos ni mejor que ellos. De lo primero, de resistencia, tienen una experiencia de milenios.
Lo segundo, la coherencia, llevan 47 años acorazándola con su Revolución paradigmática, la Revolución Islámica. Sobre los hombros del resto del mundo quedan la solidaridad y la buena voluntad hacia una de las causas de independencia más importantes del presente.
Porque Irán, en los actuales momentos y circunstancias, es mucho más que la superficie que comprende y que la población que lo habita. Y, al igual que Venezuela, es más que el símbolo que representa.
En Irán se cruzan rutas y destinos, y planes y proyectos cruciales para el mundo venidero. Del curso de los acontecimientos y de la prevalencia o no de sus independencias y soberanías, tanto de Irán, como de Venezuela, dependerá, en buena medida, la clase de porvenir que tendremos como humanidad.
Irán es determinante para el futuro de Asia Occidental del mismo modo que Venezuela lo es para el de América Latina. Y Asia Occidental, como América Latina, son, a su vez, regiones decisivas al nivel global. No es palabrería.
Por algo, el imperialismo estadounidense y el sionismo israelí han tenido a ambos países, desde hace rato, en la mira de sus agresiones e injerencias. Ni es ni ha sido porque sí.
Asedio total
La embestida contra la economía iraní viene de todos los frentes: comercial, financiero, energético, tecnológico, monetario, en fin.
En la aplicación de sanciones unilaterales e ilegales, Estados Unidos no obra solo. La Unión Europea y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han sido los cómplices perfectos en los montajes imperfectos.
La intencionalidad cierta se encubre con pretextos, las inculpaciones carecen de argumentos. Pero no solo se abalanzan los enemigos sobre la economía, también, sobre todo, lo hacen sobre la realidad.
A nadie le importa la verdad: solo vale que se impongan las medidas más absurdas contra el país culpable de dignidad. Las calidades éticas, los criterios morales, la honradez, son delitos que se pagan caro.
Los crímenes de guerra, los exterminios, el asesinato de pescadores… Actos propios de hombres duros. Como los de al-Golani, el mochacabezas, recién erigido y ahora prescindible presidente de Siria. O los de Benjamin Netanyahu, el sicópata primer ministro de Israel, alguien sin par en perversidad.
Fábrica de falacias
La cruzada mediática hace el resto. Los grandes medios corporativos hacen eco del apetito de sus capitales dando por hecho la caída de las autoridades iraníes y la destrucción del país.
Otro Afganistán, otro Irak, otra Siria, otra Libia. Irán sería el festín mayor. La tergiversación y las manipulaciones contra Irán se tornan implacables. Cualquier protesta, cualquier expresión natural de inconformidad es infiltrada por la CIA y el Mossad y afines, y deriva en terrorismo.
En tanto que las acciones brutales, armadas y pagas desde afuera, se aplacan en las pantallas de millones de incautos, y en las retinas son exigencias de democracia. O sea, falacias. Las movilizaciones masivas y continuas en favor de las autoridades iraníes, en cambio, son invisibles. Es decir, invisibilizadas.
Los flujos informativos occidentales hacen lo suyo: magnifican la farsa en el relato y transmutan la violencia en armonía. Así justifica Estados Unidos su intervencionismo: los actos terroristas que perpetra los repara con drásticas medidas, pero contra las víctimas.
Traidores a la luz
El derrotero es claro y repetido: a los crímenes los sigue el engaño, y a este el consenso arreglado, que no es fortuito.
La oportunidad se vuelve oportunismo. Y en el río revuelto pescan los infames. Hasta el alma en pena de Reza Pahlavi, el insulso, impopular y corrupto hijo del último sha, espanta por las redes entre bots, cuentas falsas y donantes sionistas.
Pahlavi, al igual que la novelesca Nobel venezolana, María Corina Machado, pide a Trump que esté “preparado” para “intervenir” y “ayudar” al pueblo. Traidores de alcurnia y poca monta. Es lo que son. Es el mundo al revés que no nos ha tocado vivir en suerte, sino en desgracia.
El fin de la farsa
Pero la sembrada “revolución de colores” se les decolora, otra vez, entre las manos y las ganas. Donald Trump, desde luego, exacerba la violencia, pero el problema va más allá de él.
Se trata de una élite que no está acostumbrada a perder, y está perdiendo. Y que lo sabe, sin que le quepa la menor duda. La élite innombrable con responsabilidades sin nombre. De un Estados Unidos que percibe ante sí la fatalidad de no ser el centro de un mundo al que siempre vio como su apéndice.
Irán y Venezuela son territorios que, en el contexto de poderes en confrontación, definen desde ya el rumbo de los pasos a seguir.
El Estados Unidos de la desbocada administración de Trump sigue dando saltos de alegría por la conquista imaginaria de Venezuela y su petróleo. O mama la leche agria de un país cuya rebeldía se forjó hace más de dos siglos, desde los remotos tiempos de Miranda y Bolívar.
La entidad sionista de Israel acepta el destino de paria que se labró a punta de agresiones y del genocidio contra el pueblo palestino. O Irán hace caber el delirio del Gran Israel en las tumbas de unos cuantos criminales a la cabeza del proyecto.
Algo de eso ya atestiguaron los israelíes en la guerra de 12 días que ellos mismos provocaron.
Contra los insumisos
Sea como sea, es una entendible advertencia dirigida a los cuatro vientos y a los cuatro puntos cardinales.
Para China y la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Para Rusia y sus corredores por el Cáucaso. Para los BRICS y la OCS, la Organización de Cooperación de Shanghái. Para los africanos que se insubordinan y para el llamado Sur Global, sin duda alguna. Para quienes no marchen al compás de Washington.
Paso a paso, Estados Unidos irá por todos y cada uno de los países insumisos, estén donde estén, aunque perezca en el intento. Lo intentará en ataques directos, tercerizados, o carcomiéndolos desde adentro con sus nidos de espías y mercenarios, los suyos y de los cómplices.
Irán sabe bien que es el siguiente en el orden del día de planes bélicos, políticos, económicos, sicológicos, mediáticos, en fin.
Ocaso imperial
Irán sabe que será agredido de nuevo, pero no cuándo. Los agresores saben cuándo, pero no el costo que tendrán que pagar por su irresponsabilidad y atrevimiento. Que será alto, altísimo, eso está claro.
Pero están dispuestos a la aventura que sea porque, sea cual sea el resultado, los réditos irán a dar a las arcas propias y de los amigos.
BlackRock, Vanguard, State Street ni nadie de Wall Street ni del Complejo Tecnológico Industrial Militar no pierden. Las consecuencias ciertas las pagarán en vidas e impuestos los estadounidenses de a pie.
Racistas y antirracistas; discriminadores y discriminados; protestantes, católicos o ateos; supremacistas, rednecks, afroamericanos, latinos… todos siempre y juntos por las guerras ajenas.
Mientras esos cuatro Jinetes del Apocalipsis, Donald Trump, J. D. Vance, Marco Rubio y Pete Hegseth insisten en que todas las opciones están sobre la mesa.
La que no contemplan, o, al menos, no manifiestan, es la opción más probable: el fin de la farsa hegemónica e imperial que esos cuatro heraldos personifican.
Por Juan Alberto Sánchez Marín, periodista y analista internacional. Director de dXmedio.com
El posicionamiento bélico de Trump contra Irán se remonta al infame discurso de Bush de 2002
Iván Kesic
El 29 de enero de 2002, el presidente de EE.UU., George W. Bush, en su discurso sobre el Estado de la Unión, etiquetó infamemente a Irán como parte de un “eje del mal”, marcando una escalada retórica que endureció una política de confrontación de varias décadas y sentó las bases de las persistentes crisis que siguen amenazando la estabilidad regional hasta hoy.
El vigésimo cuarto aniversario del discurso de Bush sobre el “eje del mal” se conmemoró esta semana en un contexto sorprendentemente familiar: la “armada” naval de EE.UU. acumulándose en el Golfo Pérsico y renovadas amenazas de acción militar por parte del sucesor de Bush, Donald Trump.
Este momento no es una aberración, sino la continuación de una estrategia sostenida durante décadas destinada a aislar y presionar a la República Islámica de Irán.
La política no se originó con Bush, sino en los regímenes de sanciones de la década de 1990, profundamente influenciada por los esfuerzos de lobbies proisraelíes en Estados Unidos.
Se consolidó con el ascenso de pensadores neoconservadores que favorecían el cambio de régimen sobre la contención, una doctrina aplicada de manera clara en Irak.
A lo largo de una campaña de desinformación y propaganda sobre las armas de destrucción masiva, el uso de grupos terroristas exiliados y una narrativa constante de la amenaza iraní, se ha mantenido la llamada “presión máxima”.
A medida que la historia resuena en enero de 2026, con una administración republicana nuevamente alineada con un régimen israelí del Likud para confrontar a Irán, los patrones del pasado iluminan el peligroso presente.
Discurso definitorio: 29 de enero de 2002
El discurso sobre el Estado de la Unión de Bush reformuló de manera fundamental la postura de EE.UU. hacia Irán de una manera que sus predecesores habían evitado deliberadamente.
En ese discurso, Irán fue etiquetado como una nación que “persigue agresivamente estas armas y exporta terror, mientras que unos pocos no elegidos reprimen la esperanza del pueblo iraní por la libertad”.
Al agrupar a Irán con Irak y Corea del Norte como parte del “eje del mal”, la infame y ampliamente condenada declaración rechazó de manera decisiva cualquier intento diplomático de acercamiento que había surgido brevemente después de los ataques del 11 de septiembre.
Durante ese período, gestos simbólicos, como las vigilias con velas en Teherán, y canales de comunicación detrás de escena sugirieron la cooperación condicional de Irán en Afganistán.
Sin embargo, la etiqueta de “eje del mal” extinguió estos contactos incipientes. Señaló que la administración hostil en Washington vería a Irán no como un socio potencial, ni siquiera tácticamente, sino como un adversario permanente y un objetivo principal en la “guerra contra el terror” global.
El término, elaborado dentro de un círculo de asesores conocidos por su inclinación abiertamente proisraelí, fue adoptado inmediatamente por el régimen israelí, que lo vio como una alineación largamente buscada de la retórica estadounidense con sus propios objetivos estratégicos.
El discurso institucionalizó un marco de hostilidad que dictaría la política durante años, reemplazando el enfoque fluctuante de la administración anterior por uno de confrontación inequívoca.
Contención dual y el régimen de sanciones
Mucho antes de la retórica del “eje del mal”, el marco para aislar a Irán se construyó cuidadosamente durante la administración de Bill Clinton bajo la política de “contención dual”, que tenía como objetivo tanto a Irán como a Irak.
Desde su inicio, esta política estuvo fuertemente influenciada por los grupos de lobby proisraelíes en Washington. Incluso mientras se formaba el equipo de política exterior de Clinton, surgieron preocupaciones sobre los nombramientos de la administración Carter, a quienes se consideraba insuficientemente simpatizantes de estos intereses.
Warren Christopher, quien fue designado secretario de Estado, inicialmente fue visto con cautela, pero finalmente se convirtió en un arquitecto clave de una postura más firme hacia Irán.
Christopher, quien había servido como principal negociador de los Acuerdos de Argel y fue criticado por algunos funcionarios iraníes, desarrolló una animosidad personal hacia Irán.
Públicamente, etiquetó a Irán como una “nación fuera de la ley”, un “país peligroso” y una de las “principales fuentes de apoyo para grupos terroristas en todo el mundo”.
Esta retórica proporcionó una justificación pública para una serie creciente de sanciones económicas diseñadas, en sus palabras, para “apretar la economía de Irán”.
Un firme defensor de esta política fue Martin Indyk, exdirector de investigación del Instituto Washington para la Política de Oriente Medio, afiliado al Comité de Asuntos Públicos Israelíes de EE.UU. (AIPAC), quien luego fue embajador ante el régimen de Israel.
Bajo su orientación, las tres acusaciones de patrocinar el terrorismo, oponerse a los esfuerzos de paz regionales y perseguir armas de destrucción masiva se convirtieron en la justificación inquebrantable para las medidas punitivas contra la República Islámica.
Surgió una feroz competencia en el Congreso para demostrar una creciente hostilidad hacia Irán, con figuras como el senador Alfonse D’Amato impulsando sanciones cada vez más estrictas, a menudo impulsadas por el lobby directo de AIPAC, que actuaba como la “locomotora” detrás de la legislación.
Esto culminó en la Ley de Sanciones a Irán y Libia (ILSA) de 1996, que tenía como objetivo penalizar a las empresas extranjeras que invirtieran en el sector energético de Irán. Posteriores informes revelaron que el objetivo explícito de la ley era el cambio de régimen en Irán.
Neoconservadores y la preferencia por soluciones militares
La llegada de la administración Bush marcó un cambio significativo en la filosofía subyacente de la política exterior de EE.UU., aunque no en su objetivo final.
A fines de la década de 1990, mientras el mundo corporativo y algunos diplomáticos pragmáticos comenzaban a cuestionar la eficacia de las sanciones unilaterales, una nueva facción con una enorme influencia empujaba por un enfoque más radical y firme.
Esta ala neoconservadora, estrechamente alineada con la ideología del Likud en los territorios palestinos ocupados, veía las sanciones y la contención como demasiado lentas e impredecibles.
Consideraban que la fuerza militar era un medio más rápido y efectivo para tratar con los estados hostiles.
Figuras clave como Paul Wolfowitz, Richard Perle y Douglas Feith, todos con lazos de largo plazo con think tanks y grupos de defensa proisraelíes, asumieron roles de liderazgo dentro del Pentágono y en consejos asesores.
Su visión del mundo se cristalizó en el documento de política de 1996 A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm, preparado para el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que abogaba por atacar a Irak para remodelar el panorama regional.
Para estos estrategas, la presión paciente a través de sanciones era secundaria frente al potencial transformador de la acción militar directa y la reversión de regímenes.
Aunque inicialmente se centraron en Irak, Irán seguía siendo un objetivo firme.
Argumentaban que solo la eliminación forzosa de los regímenes amenazantes podría garantizar la seguridad estadounidense e israelí, una creencia que vino a definir la respuesta de la administración tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.
El precedente iraquí: la destrucción como modelo
La doctrina neoconservadora encontró su primera aplicación a gran escala en Irak. La invasión de 2003, basada en falsos alegatos sobre armas de destrucción masiva que luego se demostraron falsos, cumplió un objetivo largamente deseado: eliminar el régimen de Sadam Husein y el partido Baas.
Los arquitectos de la invasión no solo se conformaron con el cambio de régimen, sino que buscaron la degradación integral del poder iraquí.
Después de dos grandes guerras y más de una década de sanciones paralizantes, el aparato estatal y la base militar-industrial de Irak fueron completamente destruidos.
Algunos defensores describieron abiertamente el objetivo como devolver a Irak “a la era preindustrial”, una admisión cruda de que el objetivo iba más allá del desarme para eliminar la capacidad de Irak de funcionar como un contrapeso moderno y soberano en la región.
Las devastadoras consecuencias —lucha civil, el auge del takfirismo y un sufrimiento humano inmenso— fueron vistas como daño colateral dentro de una visión estratégica más amplia.
Para los defensores de la confrontación con Irán, la campaña iraquí sirvió tanto como plantilla como advertencia. Demostró el abrumador poder militar que EE.UU. podría desplegar para desmantelar un estado, mientras exponía la inestabilidad catastrófica que podría seguir.
No obstante, la capacidad de reducir a un enemigo percibido a un estado de debilidad permanente fue observada, informando la presión maximalista que luego se aplicaría a Teherán.
Arsenal de propaganda: Mentiras y manipulaciones
Construir y mantener el apoyo público e internacional para presionar sin cesar a Irán requirió una campaña sostenida de acusaciones y propaganda.
Las acusaciones fundamentales permanecieron consistentes: la persecución de armas nucleares, el apoyo al terrorismo y una hostilidad implacable hacia la paz en la región.
Estos cargos fueron amplificados a través de una red simbiótica de funcionarios gubernamentales, organizaciones de lobby proisraelíes, medios de comunicación afines y “expertos” designados.
Historias sensacionalistas —y fabricada— fueron regularmente alimentadas a la prensa. A principios de la década de 1990, los informes que citaban frecuentemente fuentes de inteligencia anónimas o grupos antiraníes en el extranjero afirmaban que Irán había comprado ojivas nucleares a Kazajistán o estaba a punto de desarrollar una bomba, afirmaciones que fueron repetidamente desmentidas por inspectores internacionales y los países involucrados.
Medios de comunicación con posturas editoriales particulares publicaron estimaciones alarmantes, sugiriendo que Irán estaba a solo unos años o incluso meses de alcanzar capacidad nuclear —plazos que continuamente se desvanecían a medida que cada uno pasaba sin incidentes.
El lenguaje utilizado fue deliberadamente inflamatorio, con altos funcionarios refiriéndose a la “mano malvada” de Irán en la región y describiéndolo como un “estado marginal”.
Este ecosistema aseguraba que cualquier intento iraní de acercamiento diplomático o de construir confianza fuera opacado por una narrativa preexistente de engaño e intenciones malignas, lo que hacía que un diálogo sustantivo fuera políticamente insostenible en Washington.
Herramienta útil: El papel de la MKO en la propaganda antiiraní
Un aspecto particularmente revelador de la campaña de propaganda y presión ha sido la relación con Muyahidín Jalq (MKO), una secta terrorista con oficinas dispersas por Europa y Estados Unidos.
Designada por el Departamento de Estado de EE.UU. como una organización terrorista debido a su historial de ataques violentos, incluyendo contra estadounidenses en la década de 1970, funcionarios y civiles iraníes en la década de 1980, y su alianza con Sadam Husein durante la guerra impuesta (contra Irán entre 1980 y 1988), el grupo terrorista, sin embargo, encontró partidarios influyentes y fue finalmente excluido de lista por Hillary Clinton.
A pesar de su estructura de secta y la falta de apoyo popular dentro de Irán, MKO logró establecer una activa operación de lobby y relaciones públicas en EE UU. y Europa.
Miembros senior del Congreso de EE. UU., especialmente aquellos con fuertes antecedentes pro-israelíes, defendieron al grupo, invitando a sus representantes a testificar y asistiendo a sus manifestaciones, argumentando que representaba una “alternativa democrática” a la República Islámica.
La utilidad de MKO fue reconocida de manera cínica; un congresista afirmó: “No me importa un carajo si son antidemocráticos… Están luchando contra Irán, que es… un Estado terrorista. Yo digo que hay que ayudarlos a que se enfrenten entre sí”.
Esta utilidad alcanzó su punto máximo en agosto de 2002, cuando un frente de MKO celebró una rueda de prensa en Washington para “revelar” la existencia de dos instalaciones nucleares secretas en Irán en Natanz y Arak.
Aunque estas instalaciones no violaban el acuerdo de salvaguardias de Irán en ese momento, la revelación —que los informes de inteligencia sugieren que se originó en la inteligencia israelí y se canalizó a través de los exiliados— proporcionó el pretexto perfecto para exigir nuevas inspecciones intrusivas y aumentar la presión internacional.
Así, MKO sirvió como un intermediario negable para la desinformación y un amplificador persistente de las acusaciones sin fundamento y fraudulentas contra el gobierno iraní.
Cadena ininterrumpida: Política mantenida hasta el día de hoy
El imperativo estratégico de confrontar a Irán ha demostrado ser notablemente duradero, trascendiendo administraciones estadounidenses individuales y resistiendo cambios geopolíticos significativos.
Esta política hostil y belicista permanece intacta hoy en día. En enero de 2026, la situación refleja estrechamente ciclos anteriores de tensión entre Teherán y Washington, que datan de décadas de hostilidad estadounidense y un fallido proyecto de “cambio de régimen”.
El presidente de EE.UU., Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, liderando una coalición dominada por el Likud, están nuevamente empleando amenazas militares contra Irán después de haber fracasado estrepitosamente en junio del año pasado en desmantelar la República Islámica de Irán.
Se ha informado que el ejército de EEUU ha acumulado fuerzas navales y aéreas alrededor del perímetro de Irán, anunciado por el propio Trump, un despliegue de fuerza que recuerda a las escaladas anteriores.
Esta postura militar va acompañada de una intensificación de un asfixiante cerco económico de larga data, ya que la administración Trump aplica sanciones de “presión definitiva” con renovado vigor, apuntando a sectores críticos y tratando de cortar completamente el acceso de Irán al sistema financiero global.
Las quejas fundamentales permanecen sin cambios: acusaciones de construir un “arma nuclear”, a pesar de la continua adhesión de Irán al marco del Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA o PIAC, por sus siglas en inglés) después de su colapso anterior, y apoyo a aliados regionales.
El mes pasado, Trump y Netanyahu respaldaron disturbios mortales y terrorismo en Irán, y luego amenazaron con atacar a Irán si se usaba “fuerza letal” contra los alborotadores, pirómanos y terroristas. Después de que terminaron los disturbios, el foco volvió a centrarse en la inexistente “arma nuclear”.
Las herramientas han ido más allá del aislamiento diplomático y la presión encubierta. Informes recientes desde dentro de Irán detallan cómo grupos respaldados externamente, empleando tácticas y retórica similares a las de la secta terrorista MKO, intentaron explotar el malestar interno mediante la propagación de propaganda incendiaria e incitación a la violencia, aparentemente con el objetivo de desestabilizar el país.
La alineación entre la administración Trump y el régimen del Likud en Tel Aviv sigue tan estrecha como siempre, con ambos viéndose como socios vitales en una lucha a largo plazo.
Al igual que en 2002, los acercamientos diplomáticos de Teherán destinados a aliviar las tensiones son desestimados o recibidos con nuevas demandas.
El legado del discurso sobre el “eje del mal” ha creado un paradigma de política exterior que ha encerrado a EE.UU. e Irán en un ciclo perpetuo de confrontación, donde los mecanismos de presión —guerra económica, amenaza militar y el uso de grupos terroristas— han demostrado ser más fáciles de mantener que de desmantelar, empujando continuamente a la región hacia el borde de la guerra.
Lo que Trump está haciendo hoy es simplemente una continuación de la política de Bush, que también fue llevada adelante por Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden. La política sigue siendo la misma.
Irán frente a la agresión. ¿Qué pueden hacer Rusia y China?
De la entrevista (https://t.me/ClashReport/69645 ) con el canal de televisión CNN Türk del jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi:
Pregunta: ¿Han recibido o están recibiendo apoyo militar de Rusia y China?
Araghchi: ¿De verdad esperan que responda a esta pregunta?
▪️ Respuesta esperada. Los temas sensibles de la cooperación técnico-militar no se hacen públicos. Basta con recordar que el desarrollo de la cooperación técnico-militar entre Irán y Rusia está consagrado en el artículo 6 del Tratado de asociación estratégica integral entre ambos países. Esta cooperación se considera como "un elemento importante para mantener la seguridad regional y global". Y en el contexto de la agresión inminente de EE. UU. e Israel, se vuelve muy relevante.
Por supuesto, sería óptimo que Moscú y Pekín proporcionaran la máxima ayuda posible a Teherán. Para que pueda resistir los ataques estadounidenses e israelíes que, muy probablemente, se llevarán a cabo. Ya es hora de frenar este patinador sobre hielo llamado "América primero", de lo contrario intentará pasar por encima de Rusia y China. Y es mejor detenerlo en territorio ajeno.
▪️ También hay que entender que los estadounidenses son extremadamente sensibles a las pérdidas. Y para que Irán pueda sobrevivir, no debe limitarse en las medidas de respuesta. Existe, por supuesto, el peligro de que EE. UU. recurra al uso de armas nucleares, y están tratando de intimidar a Teherán con este factor. En este caso, sería apropiado mostrar una posición común de la Federación de Rusia y la República Popular China como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y potencias nucleares. Deberían pensar en cómo utilizar la disuasión nuclear conjunta ruso-china para mantener el conflicto potencial entre EE. UU./Israel e Irán en el ámbito convencional.
Como opción, se puede considerar la cuestión del despliegue nuclear conjunto a corto plazo de la Federación de Rusia y la República Popular China en territorio iraní o en aguas territoriales. Las acciones conjuntas de la Federación de Rusia y la República Popular China en el ámbito nuclear serían un factor extremadamente desalentador para la administración de Trump. Esta es una pesadilla nocturna para EE. UU.: la disuasión nuclear simultánea de Rusia y China.
No se puede permitir que EE. UU. "dispare" a uno de nuestros aliados tras otro, incluso con armas nucleares. La inacción en esta situación es inaceptable.
Si el ataque a Irán procede, EE. UU. podría terminar recogiendo sus activos del suelo del desierto
Mientras que la patria estadounidense se encuentra a salvo de Irán, separada por dos océanos, muchas de sus instalaciones militares, energéticas y corporativas se encuentran generosamente dispersas dentro del alcance de la disuasión de misiles y drones de Irán.
"La base es esta: tenemos entre 30 y 40 mil tropas estadounidenses estacionadas en ocho o nueve instalaciones en esa región. Todas están al alcance... de una serie de miles de drones unidireccionales iraníes y misiles balísticos de corto alcance iraníes", dijo Marco Rubio al Senado esta semana.
Sitios militares
Base aérea de Al-Udeid: La instalación militar regional más grande de EE. UU. Sede del CENTCOM y responsable del mando y control en todo el Medio Oriente y Asia Central. Aloja bombarderos estratégicos B-52 y B-1B, petroleros, transportes pesados y aviones Raptor. Los activos en tierra incluyen baterías Patriot, cuarteles y radares avanzados (una matriz fue destruida por Irán el año pasado). $9B+ gastados en instalaciones de la base.
Distancia de Irán: <300 km
NSA Bahrein: Sede de la Quinta Flota y la sede de NAVCENT. Aloja buques de suministro y antiminas, barcos de la Guardia Costera (11k km+ de cualquier costa estadounidense), grupos de ataque de superficie rotatorios, submarinos y buques de asalto, aviones de combate, aviones espías y helicópteros. Enorme huella portuaria y logística. Costos operativos: $774M+ solo en el año fiscal 2025.
Distancia de Irán: <250 km
Otras instalaciones: Base aérea de Al-Dhafra, EAU (<250 km), Base aérea de Ali Al-Salem, Irak (~115 km), Kuwait (~150 km), Guarnición de Tanf, Siria (~750 km), Base aérea de Muwaffaq al Salti, Jordania (~850 km).
Todos estos sitios y sus activos (campos de aviación, depósitos de combustible y munición, hangares, cuarteles, nodos de mando y control, ISR, equipos móviles) están dentro del alcance de los misiles más letales y mejor equipados de Irán, desde las familias Fateh-110 y Shabab-3 hasta Qiam-1 y Kheibar Shekan.
Activos no militares
En su punto más estrecho, el Estrecho de Ormuz tiene <40 km de ancho, con carriles navegables de solo dos carriles de 3 km de ancho. Si Irán quisiera paralizar la economía mundial para presionar a EE. UU., podría hacerlo utilizando incluso sus armas más antiguas y de menor alcance (misiles de Ormuz, incluso MLRS Fajr-5), además de torpedos y buques de misiles, UAV y submarinos minadores.
Y si EE. UU. deja claro que su objetivo no es nada menos que la aniquilación total, Irán podría recurrir a la tierra quemada y atacar corporaciones, desde los sitios de Chevron y Exxon en Irak y los EAU, hasta las instalaciones de reparación de Boeing y GE en el Golfo, pasando por la avalancha de sedes de grandes marcas occidentales en Dubái, o incluso los representantes locales de las principales marcas occidentales (Coca-Cola y Pepsi, Nestlé, Pfizer, Siemens, GM, etc).
Irán, China y Rusia firmaron oficialmente un acuerdo estratégico integral, uno de los cambios más significativos en las relaciones internacionales del siglo XXI.
Si este acuerdo clave se implementa completamente, seremos testigos de la formación de un bloque oriental unificado, que a partir de ahora pone en duda cualquier decisión global, incluido un posible ataque a Irán.
Es importante entender: este fue un gran paso precisamente por parte de Irán. Si Irán no tuviera tanta fuerza hoy, China y Rusia nunca habrían firmado un acuerdo con él al nivel de un hegemón geopolítico igual.
En el futuro cercano, veremos una fuerte histeria de los círculos prooccidentales, especialmente de las estructuras mediáticas de EE. UU. e Israel dentro de Irán. Serán fácilmente reconocibles por su retórica de que «Irán fue vendido» o «Irán se convirtió en una moneda de cambio».
Harán todo lo posible para ocultar el hecho principal: la fuerza real de Irán hoy es reconocida oficialmente por China y Rusia.
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"El Jefe de Estado Mayor israelí, el general Eyal Zamir, realizó una visita secreta a los Estados Unidos durante el fin de semana y mantuvo conversaciones intensivas con funcionarios estadounidenses a la luz de los preparativos de EEUU para un posible ataque contra Irán", - Yediot Ahronoth.
"Estimamos que un ataque estadounidense contra Irán podría tener lugar dentro de un período de dos semanas a dos meses", - Galei Tzahal, citando al Jefe de Estado Mayor israelí Eyal Zamir. "Irán no ha excedido la reserva de misiles balísticos que tenía antes de la Guerra de los 12 Días anterior", - Galei Tzahal, medio de comunicación de las FDI. "Las estimaciones indican que no hay expectativa de un ataque en el futuro cercano, al menos por el momento, y parece que Estados Unidos no comparte todo con 'Israel' y lo excluye de sus procesos de toma de decisiones. Los altos funcionarios de seguridad dicen que las próximas semanas seguirán siendo tensas: a partir de hoy, entramos en los Diez Días del Amanecer, que Irán celebra para conmemorar 47 años desde la revolución islámica", - Galei Tzahal, medio de comunicación de las FDI. EL JEFE DE LAS FDI EN LA CASA BLANCA PARA DEFINIR
En una visita que subraya la inminencia de una acción coordinada, el jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, aterrizó en Washington para una serie de reuniones de emergencia con el alto mando del Pentágono y funcionarios de la Casa Blanca. El objetivo es único y urgente: sincronizar el reloj militar ante la evidencia de que Irán ha cruzado el umbral de seguridad nuclear y balística. Zamir ha presentado en Washington una carpeta de inteligencia sensible que detalla la aceleración del programa iraní en dos frentes críticos: Israel estima que Irán retiene cientos de kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Según las FDI, este volumen es suficiente para producir varias ojivas nucleares en un plazo de tiempo que se mide en semanas, no en meses. Se detectó una reactivación masiva de las plantas de producción de misiles balísticos. Zamir advirtió que Teherán está recibiendo "ayuda externa" (presumiblemente de Rusia o Corea del Norte) para mejorar la precisión de sus proyectiles de largo alcance. Mientras se desarrolla la diplomacia en Washington, el terreno en Asia Occidental se está blindando: El Comando Central de EEUU (CENTCOM) ha elevado el nivel de preparación de su poder aéreo. Se reporta una coordinación sin precedentes en la defensa de misiles entre las armadas aliadas en el Golfo Pérsico. La administración Trump mantiene una retórica dual; mientras prepara la fuerza aérea para una incursión, mantiene un canal diplomático abierto con Teherán. Zamir viajó precisamente para "sopesar las implicaciones" de este canal y asegurar que la diplomacia no se convierta en una pantalla de humo para el avance nuclear iraní. La misión de Zamir tiene un trasfondo de presión hacia la administración Trump: Jerusalén considera que se está agotando el tiempo. Si EEUU no garantiza una acción conjunta para desmantelar las capacidades de enriquecimiento, Israel se reserva el derecho de actuar de manera independiente, a riesgo de generar fricción con Washington. Previo a su viaje, Zamir visitó la base aérea de Nevatim, donde operan los F-35 de Israel, enviando un mensaje claro de que la maquinaria de ataque está lista para despegar si la luz verde de Washington se demora. La visita de Eyal Zamir a la Casa Blanca es el último paso antes de que el estruendo de los motores reemplace el silencio de los despachos. Presentar información "sensible" en este nivel suele ser el preludio de una operación conjunta. Israel ha puesto las cartas sobre la mesa: el 60% de enriquecimiento es la última línea roja. Con la armada estadounidense en posición y los planes de las FDI revisados en Washington, la región ha entrado en la fase de "cuenta regresiva". La pregunta ya no es si habrá una respuesta, sino quién apretará el botón primero. Irán ha informado a los estados árabes del Golfo Pérsico, incluido Qatar, de que cualquier futura represalia iraní contra las bases estadounidenses ya no será simbólica y que 'los soldados estadounidenses morirán' si Estados Unidos hace un movimiento equivocado.
– Washington Post Un poco de historia:
El 25 de abril es el aniversario de la fallida Operación "Garra de Águila" de EEUU en Irán y la muerte de 8 comandos de las fuerzas Delta estadounidenses en el desierto de Tabas tras una tormenta de arena que hizo que los helicópteros estadounidenses se estrellaran contra su propio avión de transporte. La Operación Garra de Águila fue una operación de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ordenada por el presidente estadounidense Jimmy Carter para intentar rescatar a 52 empleados de la embajada retenidos como rehenes en Irán, pero fracasó estrepitosamente. El imán Jomeini, líder de Irán, condenó a Jimmy Carter y, en un discurso después del incidente, atribuyó a Dios el haber lanzado arena para proteger a Irán. Dijo: "¿Quién aplastó los helicópteros del Sr. Carter? ¿Nosotros? Las arenas lo hicieron. Eran agentes de Dios. El viento es agente de Dios... Estas arenas son agentes de Dios. |
Los legisladores iraníes vestían uniformes militares y coreaban consignas anti-occidentales en el parlamento esta mañana después de que declararan a los ejércitos europeos como "grupos terroristas" en respuesta a la designación del IRGC por parte de la Unión Europea como organización terrorista.
Muerte a América. Muerte a Israel. Qué vergüenza, Europa. Para Israel, las imágenes satelitales son la prueba de que la política de "paciencia estratégica" ha terminado. El gabinete de Benjamín Netanyahu ha sido claro: no se permitirá que Irán recupere materiales de sitios dañados para consolidarlos en una nueva fortaleza invulnerable.
El despliegue del destructor USS Delbert D. Black en Eilat y la reciente aprobación de la venta de US$ 6.670 millones en armas (incluyendo los Apache AH-64) son los pilares de apoyo que permiten a Israel considerar una incursión de largo alcance. El análisis de The Times of Israel sugiere que el tiempo de las "operaciones en la sombra" ha terminado. Si el salvataje iraní tiene éxito, la única opción restante para Israel y EEUU será una guerra abierta de cambio de régimen, ya que la contención habrá fracasado. El Reloj del Juicio Final hacia el Domingo, es que estamos ante el clímax de una crisis que lleva gestándose décadas. El salvataje de materiales nucleares es la señal de que Irán se está preparando para lo peor. Teherán sabe que el escudo diplomático que una vez tuvo ha desaparecido con el giro a la derecha en Occidente y la "Marea Azul" en Latinoamérica. El domingo 1 de febrero de 2026 podría ser recordado como el día en que la geopolítica mundial cambió de eje. Si Trump decide que el movimiento de estos materiales es la "provocación final", la respuesta militar será masiva. La estrategia de Irán de esconderse bajo las montañas es su última carta, pero también su confesión de que ya no pueden proteger sus fronteras tradicionales. La información, basada en reportes de Drop Site News y fuentes del Pentágono, detalla una estrategia que va mucho más allá de sabotear el programa nuclear:
El plan no se limita a infraestructuras, busca la política de Irán, apuntando a altos mandos de la Guardia y figuras del régimen. El objetivo es desestabilizar la cúpula de poder para incentivar una crisis. Netanyahu habría asegurado a Trump que Israel está para colaborar en la transición hacia un gobierno que sea "amigable". La reacción de Irán ante estas filtraciones ha sido de una agresividad sin precedentes, dejando su histórica política de "paciencia estratégica". Expertos indican que la nueva doctrina militar busca infligir al menos 500 bajas entre las tropas estadounidenses en las primeras horas. Si Trump ejecuta , no será un ataque quirúrgico como los vistos, sino el inicio de una guerra para cambiar el mapa. Después de la mediación de Turquía, Axios informa que el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, se reunirá con el Enviado Especial de EEUU, Steve Witkoff, en Estambul este viernes.
Fuentes le dicen a MES que aún no se ha tomado una decisión final de asistir, ya que el Ministerio de Relaciones Exteriores aún no ha obtenido la aprobación del SNSC (que decide tales asuntos). Las mismas fuentes también declararon que cualquier negociación sería únicamente sobre el programa nuclear de Irán; discutir misiles balísticos o apoyo a Hezbolá y otros grupos regionales está fuera de discusión para los iraníes. Para que las negociaciones con EE UU puedan continuar, Irán está exigiendo una retirada sustancial de las fuerzas estadounidenses del Medio Oriente – Fuentes MES Líder Supremo iraní, Ayatolá Jamenei:
La reciente sedición no fue la primera ni será la última. Después de todo, somos un país en conflicto con los intereses de los agresores globales. ¿Cuánto tiempo continuará esto? Hasta que la nación iraní llegue a un punto en el que el enemigo se quede sin esperanza. Y alcanzaremos ese punto... El ayatolá Alí Jameneí, líder supremo de Irán, advirtió este domingo que EEUU "debe saber que si inicia una guerra, esta vez será una GUERRA REGIONAL". Así lo dijo en medio de las amenazas del presidente Donald Trump de una "maravillosa armada" de su país cerca de Irán.
"Que a veces hablen de guerra, aviones, barcos, etc., no es nada nuevo. En el pasado, los estadounidenses han amenazado repetidamente en sus discursos y han afirmado que todas las opciones estaban sobre la mesa, incluida la guerra", denunció Alí Jameneí, citado por Tasnim. El ayatolá Alí Jameneí recordó que Irán no es el iniciador del conflicto y que "no quiere atacar a ningún país". https://sn-esp.site/JnrE |
3 de febrero de 2026
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Irán: Reduciremos el nivel de enriquecimiento de uranio al 20 % si EEUU hace concesiones mutuas
Un asesor del líder supremo de Irán afirmó que su país está dispuesto a reducir el nivel de enriquecimiento de uranio al 20 %, siempre que EEUU haga concesiones mutuas. Además, subrayó que la República Islámica no tiene intención de transferir uranio enriquecido a ninguna nación. A su vez, el presidente iraní encargó al Ministerio de Asuntos Exteriores preparar el terreno para las negociaciones con Washington. Un experto iraní en asuntos exteriores, Khoshcheshm, dijo que Irán tiene una amplia gama de objetivos estadounidenses que puede atacar en los EAU.
Khoshcheshm dice que Irán no tiene problemas con los propios EAU, pero afirma que los EAU, especialmente Dubái, son el principal centro que apoya las operaciones militares, financieras, tecnológicas y logísticas estadounidenses en la región. Afirma que si Estados Unidos hace algún movimiento hostil, Irán apuntaría a estas ubicaciones "talones de Aquiles" en lugar de iniciar una guerra total. Mencionó 5 objetivos estratégicos principales: - Zona franca del aeropuerto de Dubái y centro logístico: el núcleo del transporte y apoyo militar estadounidense. - Centro financiero internacional de Dubái (DIFC): principal centro para operaciones financieras estadounidenses y lavado de dinero. - Centros de datos de TI de Dubái: alojan grandes empresas tecnológicas estadounidenses (Meta, Google, Microsoft, etc.) que apoyan a las fuerzas estadounidenses. - Dubái Silicon Oasis: empresas de ingeniería y tecnología vinculadas a las cadenas de suministro militares estadounidenses. - Jebel Ali: centro clave de tránsito y logística para empresas y personal estadounidenses. Él enfatiza que esto es una disuasión, no una declaración de guerra, y afirma que Irán puede atacar fácilmente estos objetivos usando misiles desde sus ubicaciones costeras. La información del dron del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica se transmitió con éxito al centro de mando.
En respuesta a la noticia publicada por un medio de comunicación inglés sobre el ataque a un dron iraní por parte de un avión estadounidense sobre el portaaviones Abraham Lincoln, una fuente informada dijo que el dron «Shahed 129» estaba realizando su misión permanente y legal en aguas internacionales, donde llevaba a cabo operaciones de reconocimiento, vigilancia y fotografía, lo que se considera un procedimiento habitual y legal. Añadió que este dron logró enviar sus imágenes de reconocimiento e información de vigilancia al centro de mando, pero posteriormente se produjo una interrupción de la comunicación. Sin embargo, la causa de esta interrupción aún está siendo investigada y los detalles se anunciarán una vez que se confirmen. El Congreso de EEUU ha aprobado la Ley de Asignaciones de Defensa de 2026, que asigna más de 4 mil millones de dólares en asistencia militar a Israel.
Esto incluye aproximadamente 3 mil millones de dólares en ayuda militar directa y 500 millones de dólares para sistemas conjuntos de defensa aérea, incluido el Domo de Hierro. El proyecto de ley también incluye una prohibición de financiar a la UNRWA, la Corte Penal Internacional y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. |
USS Abraham Lincoln se retira del Golfo Pérsico y se dirige hacia el sur de Yemen
Una fuente militar en Irán declaró que el USS Abraham Lincoln se ha movido desde el Golfo Pérsico hacia las aguas al sur de Yemen. La fuente, en conversación con la agencia de noticias Fars y familiarizada con los servicios de inteligencia militar, dijo que el USS Abraham Lincoln, junto con varios destructores y submarinos de escolta, se encuentra actualmente cerca del Golfo de Adén y al este de la isla de Socotra, frente a la costa sur de Yemen. La fuente agregó que el grupo de ataque está aproximadamente a 1.400 kilómetros del puerto de Chabahar, en el sureste de Irán. Funcionarios estadounidenses a Axios
Es seguro decir que nada salió de esa reunión [con el Jefe de Estado Mayor de las FDI, Zamir] para cambiar su opinión (del General Dan Caine) o la del Presidente Trump sobre atacar a Irán. En los hechos, son las autoridades israelíes quienes impulsan activamente una acción militar, mientras que el presidente estadounidense no comparte esa posición. Trump, en términos concretos, no tiene intención de llevar adelante un ataque. Los helicópteros de ataque rusos Mil Mi-28 recién adquiridos fueron vistos realizando sus primeros vuelos en Teherán hoy.
El legislador conservador iraní Dr. Amirhossein Sabeti, en un apasionado discurso ante el parlamento:
'¿Qué beneficio viste de las negociaciones en Omán que ahora quieres enviar una delegación a Turquía? La última vez, nos bombardearon durante las negociaciones. ¿Por qué estás tan ansioso por repetir el mismo error estratégico?' ¿Qué más concesiones quieres ofrecerles [a EE.UU.] para no ir a la guerra?! Hoy, la nación iraní EXIJE un ataque preventivo contra Israel y las bases estadounidenses en la región! No mostrar debilidad y negociar con ellos de nuevo. |
¿Es posible que Trump se eche para atrás una vez más (es decir, TACO, «Trump Always Chickens Out»)?
El riesgo es que las empresas estadounidenses se enfrenten a unos costes energéticos por las nubes, además de la contracción de los márgenes debido a los aranceles de Trump.
La "Guerra de los 12 Días" de 2025 dejó una lección clara: Irán es una potencia regional con una capacidad de ataque asimétrico temible, pero con una indefensión aérea crítica. Aunque sus drones y misiles balísticos pueden saturar defensas como el Domo de Hierro y forzar altos al fuego temporales, la República Islámica carece de una aviación moderna para disputar los cielos. Sin armas nucleares ni misiles intercontinentales que alcancen USA, Teherán se encuentra muy vulnerable a un ataque preventivo de desarme.
Actualmente, el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y la llegada de sistemas THAAD a Israel sugieren que Washington se prepara para algo más que una simple advertencia. El mando estadounidense ha evacuado personal no esencial de sus bases regionales, brindándose para una posible respuesta iraní.
Los expertos coinciden en que la única garantía real de seguridad para Irán es tener un arma nuclear con capacidad de alcanzar territorio estadounidense.
Sin esa capacidad directa de represalia, Irán está condenada a seguir siendo agredida por USA e Israel.
Actualmente, el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y la llegada de sistemas THAAD a Israel sugieren que Washington se prepara para algo más que una simple advertencia. El mando estadounidense ha evacuado personal no esencial de sus bases regionales, brindándose para una posible respuesta iraní.
Los expertos coinciden en que la única garantía real de seguridad para Irán es tener un arma nuclear con capacidad de alcanzar territorio estadounidense.
Sin esa capacidad directa de represalia, Irán está condenada a seguir siendo agredida por USA e Israel.
5 de febrero de 2026
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Imágenes satelitales de la base aérea Muwaffaq Salti en Jordania, capturadas por Planet Labs el 25 de enero y obtenidas por el Washington Post, muestran al menos una docena de F-15E Strike Eagles junto con nueve A-10C Thunderbolt II en la pista de la base, mientras continúa la acumulación de aviones militares en Asia Occidental por parte de la Fuerza Aérea de los EEUU dirigida a Irán.
El Comando Norte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) evalúa que si Estados Unidos ataca a Irán, Hezbolá se unirá a la guerra. ULTIMA HORA: Estados Unidos está desplegando infantería especializada del ejército en Asia Occidental. Las fuerzas antihutíes informaron a Estados Unidos que los hutíes planean atacar buques estadounidenses en caso de un ataque a Irán. "Las conversaciones nucleares con los Estados Unidos están programadas para llevarse a cabo en Mascate alrededor de las 10 a.m. del viernes.
Estoy agradecido a nuestros hermanos omaníes por hacer todos los arreglos necesarios". - Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi. Un funcionario de la Casa Blanca confirma que las conversaciones tendrán lugar el viernes en Omán. - NewsNation. Altos funcionarios estadounidenses anunciaron que el nuevo acuerdo para la reunión se logró solo después de "súplicas urgentes" de países árabes.
En Washington aclaran que el objetivo de la reunión es "escuchar a los iraníes", pero enfatizan: "Le dijimos a los árabes que vendríamos si ellos insisten, pero somos muy escépticos sobre los resultados de las negociaciones". En medio del miedo a represalias de Irán y organizaciones terroristas por los atentados durante la guerra, las Fuerzas de Defensa de Israel aumentan significativamente el número de personal que protege a altos funcionarios y delegaciones.
Después de más de dos años de guerra, durante los cuales Israel eliminó a líderes terroristas en Gaza y Líbano, así como a varios mandos en Irán, el Departamento de Operaciones del Estado Mayor decidió aumentar en varios cientos por ciento la unidad de seguridad que protege a altos oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel y delegaciones militares en el extranjero. La unidad, que anteriormente era relativamente pequeña y estaba comandada por un teniente coronel, estaba compuesta principalmente por miembros permanentes de seguridad y grandes fuerzas de reserva. Principalmente protegía a los jefes actuales y anteriores del Estado Mayor, y no todas las delegaciones en el extranjero tenían protección cercana. El Departamento de Operaciones decidió aumentar varias veces el número de miembros de la unidad, y por primera vez contratar un gran número de miembros regulares de seguridad. El primer contingente regular será convocado pronto para reducir la carga de los reservistas de la unidad, y al mismo tiempo el comandante de la unidad será ascendido al rango de coronel. Debido al aumento del nivel de amenaza que enfrentan muchos oficiales del ejército israelí, el número de oficiales bajo protección ya ha aumentado, también en medio de la preocupación por intentos de venganza de Irán y organizaciones terroristas. Como dice a menudo un alto comandante: «Hemos cargado la batería de venganza de nuestros enemigos para los próximos cien años.» Algunos oficiales continuarán recibiendo protección incluso después de dejar el ejército israelí. El ministro de relaciones exteriores iraní Abbas Araghchi llega a Omán para negociaciones con EEUU.
Una delegación iraní encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, , ha aterrizado en Mascate, Omán, para participar en las conversaciones sobre la cuestión nuclear con EEUU. |
Después de hablar con diplomáticos iraníes, altos funcionarios de Qatar, Turquía y Arabia Saudita ahora creen que las negociaciones del viernes con los EEUU no conducirán a ninguna solución concreta, ya que Irán no ha cedido ni un ápice en sus demandas; los funcionarios dijeron 'la guerra es inevitable' – Wall Street Journal.
Las conversaciones nucleares entre EEUU e Irán, programadas para el viernes, han sido canceladas debido a la solicitud de Irán de cambiar la ubicación y el formato, según Axios.
Irán pidió trasladar las conversaciones a Omán y hacerlas estrictamente bilaterales para que se centraran únicamente en cuestiones nucleares y no en misiles o seguridad regional. Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, el general de división Abdolrahim Mousavi: "Después de la Guerra de los 12 Días, el enfoque militar de Irán ha pasado de defensivo a ofensivo".
El establecimiento de defensa israelí se está preparando para la posibilidad de que los hutíes (Ansarallah) puedan reanudar los ataques con misiles y drones contra Israel si Estados Unidos ataca a Irán, según Kan News.
En los últimos días, el Jefe de Estado Mayor, el general de división Eyal Zamir, ha mantenido conversaciones centradas en la amenaza hutí y ha ordenado al Comando Profundo de las FDI que prepare y actualice la lista de objetivos en Yemen, en coordinación con la Inteligencia Militar y la Fuerza Aérea. China habría entregado a Irán radares estratégicos YLC-8B con alcance de hasta 700 km
Se informa que China suministró a Irán varios radares tridimensionales YLC-8B, capaces de detectar múltiples objetivos a gran distancia. El sistema puede rastrear blancos aéreos hasta 700 km, detectar misiles balísticos a unos 550 km y cazas alrededor de 350 km, además su alta movilidad le permite reubicarse rápidamente tras un ataque para evitar su destrucción. Este refuerzo tecnológico podría alterar significativamente los cálculos militares de Estados Unidos en la región. El misil hipersónico "Khorramshahr 4" está entrando en servicio en las ciudades de misiles iraníes con un alcance de dos mil kilómetros y una velocidad de hasta 16 Mach.
El misil "Khorramshahr-4" es uno de los misiles balísticos iraníes más avanzados, con una ojiva que pesa hasta 1.500 kg. Tiene una ojiva maniobrable, una baja firma de radar y es resistente a la guerra electrónica. El ex asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, sobre las próximas conversaciones entre EEUU e Irán:
Estas reuniones son una pérdida de tiempo. Simplemente no hay espacio para un acuerdo entre Irán y los Estados Unidos en esto. Este es un punto que era totalmente predecible. No sé qué va a hacer Trump, pero no creo que vaya a salir nada de estas negociaciones, ya sea que se lleven a cabo en Omán, en Turquía o en la luna. Es solo una pérdida de tiempo. |
6 de febrero de 2026
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Es instructivo que los iraníes quisieran cambiar el formato y la ubicación de las conversaciones, Estados Unidos inicialmente dijo 'tómenlo o déjenlo', pero ahora aparentemente aceptó el cambio de sede", dijo Michael Ratney, embajador de Estados Unidos en Arabia Saudita bajo el presidente Joe Biden, a Politico. "Trump no parece querer una guerra con Irán, y puede que esté escuchando a sus amigos en el Golfo". Algunos funcionarios árabes creen que ese es el caso, específicamente aquellos que han estado en estrecho contacto reciente con la Casa Blanca.
Según cuatro funcionarios árabes de dos países, el Presidente y sus principales asesores han escuchado sus preocupaciones sobre un posible ataque a Irán que podría desencadenar contraataques contra países vecinos, como Arabia Saudita y Qatar, lo que podría provocar un prolongado conflicto regional a gran escala con Irán. Los funcionarios también han advertido sobre lo que consideran probables esfuerzos de represalia por parte de Irán destinados a bloquear las exportaciones de petróleo de la región y aumentar los costos de energía lo suficiente como para causar una crisis económica global, posiblemente a través de intentos de bloquear el Estrecho de Ormuz. Algunos de los funcionarios del Golfo también advierten que una campaña de bombardeos, incluso una más intensa que los ataques de junio pasado de Israel y Estados Unidos contra instalaciones militares y nucleares en Irán, probablemente no sería suficiente para provocar un cambio de régimen en la República Islámica. "Esto es mucho más complejo que Venezuela", dijo uno de los funcionarios árabes, refiriéndose a la operación del mes pasado para capturar al Presidente Nicolás Maduro, en favor de su segundo al mando, que ha mostrado una voluntad de trabajar con la Administración Trump. Esto es inusual, el comandante del CENTCOM aterrizó hace unos minutos en Mascate.
Seguramente participará de alguna manera en estas conversaciones. El ministro de Relaciones Exteriores de Omán: celebró la seriedad de Irán y expresó su esperanza de que las conversaciones lleven a un entendimiento duradero entre Estados Unidos e Irán. Subcomandante de la Guardia Revolucionaria iraní: Las negociaciones se limitan al expediente nuclear La primera ronda de negociaciones entre Irán y Estados Unidos ha comenzado en Omán. Imagen de Brett Cooper (comandante del CENTCOM) junto al yerno de Trump en la delegación negociadora estadounidense.
5 "C-5M Super Galaxy" Estadounidenses están en llegando a Asia Occ., es un masivo movimiento logístico muy poco común. El mover 5 de estos monstruosos aviones de carga significa que Estados Unidos está moviendo masivamente arsenal bélico a Asia Occ., esto significa que la guerra está a punto de estallar.
Adicional a ello, en las últimas horas, 10 C-17A Globemaster Estadounidenses están llegando a Asia Occ. Destacar que Estados Unidos ya tiene un masivo despliegue logístico en la zona. Las cartas ya fueron tiradas, se viene una gran guerra. Para poner en contexto, el C-5M Super Galaxy estadounidense es uno de los aviones de carga más grandes del mundo. Este es un despliegue estratégico de gran potencia de fuego. Esta enorme avión vuela cuándo la guerra está a punto de estallar: Puede transportar hasta 127.000 kg de carga útil en logística bélica Puede transportar tanques, helicópteros, drones y más logística bélica Puede transportar múltiples sistemas de defensa aérea Este avión está diseñado para desplegar equipo de combate de gran tamaño directamente cuando la cosa está apunto de estallar Menos de 2 horas después de que concluyeran las negociaciones entre Irán y EEUU, el Departamento de Estado de EEUU anunció una nueva serie de sanciones contra el sector petrolero de Irán.
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Scott Bessent, Secretario del Tesoro de EE. UU., declaró:
Creamos una escasez de dólares en ese país [Irán], y el proceso produjo resultados muy rápidamente. Alcanzó su punto máximo en diciembre de 2025, cuando uno de los bancos más grandes de Irán colapsó tras una corrida de depositantes, obligando al Banco Central a imprimir dinero. El valor de la moneda iraní se desplomó, la inflación aumentó drásticamente y, como resultado, fuimos testigos de que el pueblo iraní salía a las calles. Jefe del Tesoro de EEUU admite que ayudó a provocar las protestas en Irán
Scott Bessent explicó cómo orquestaron la quiebra de un banco, la retirada masiva de depósitos y la devaluación de la moneda iraní. "Lo que podemos hacer en el Departamento del Tesoro y lo que hemos hecho es crear una escasez de dólares en el país [Irán]. En un discurso pronunciado en el Club Económico de Nueva York en marzo, describí la estrategia. Esta culminó de forma rápida y, diría yo, grandiosa en diciembre, cuando uno de los bancos más grandes de Irán quebró", afirmó Bessent este jueves en el Comité de Economía del Senado. https://sn-esp.site/JnM6 Funcionarios estadounidenses dijeron a NBC:
El portaaviones Abraham Lincoln ha alcanzado el rango de ataque a Irán. El ejército continúa enviando fuerzas aéreas y defensa aérea a Asia Occidental. Informes sobre el despliegue de submarinos clase Ghadir equipados con torpedos Hoot en el estrecho de Ormuz Las negociaciones comienzan de forma indirecta, luego ambas partes entran a una sala en presencia de Omán. Durante las negociaciones en Omán, Irán transmitió a EEUU que el enriquecimiento de uranio en suelo iraní no es negociable – IRNA--
Una fuente iraní cercana al equipo negociador en Omán, dice que la atmósfera es 'escéptica'; los iraníes desconfían profundamente del lado estadounidense y no están convencidos de que realmente quieran llegar a un acuerdo. Reuniones separadas de las delegaciones iraní y estadounidense con el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad Al Busaidi.
Fuentes afirman que el enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, ha solicitado la tercera ronda de negociaciones al ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Araghchi. Ministro de Asuntos Exteriores iraní:
La ronda de conversaciones fue positiva, y puedo decir que es un buen comienzo. Expresamos nuestro punto de vista, preocupaciones, ansiedades e intereses, y escuchamos a la otra parte. Acordamos continuar las negociaciones, y determinaremos la fecha y el lugar de la próxima sesión en los próximos días. Si continuamos por este camino positivo, alcanzaremos un marco que regirá las negociaciones. Los funcionarios iraníes que participaron en las negociaciones de hoy declararon en privado que, después de las consultas que finalizaron en Mascate, el liderazgo del país llegó a la conclusión de que la guerra es inevitable.
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7 de febrero de 2026
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Aviones bombarderos estadounidenses modelo B-52 Stratofortress llegaron a la base aérea Al Udeid en Qatar.
TRUMP amenaza a cualquier país que comercie con Irán
El presidente de EEUU firmó una orden ejecutiva que impone aranceles adicionales a países que mantengan vínculos comerciales con Irán, medida que entrará en vigor el 7 de febrero. "A partir de la fecha de entrada en vigor de la presente orden, se podrá imponer un arancel 'ad valorem' adicional —por ejemplo, del 25 %— a las mercancías importadas a los Estados Unidos que sean productos de cualquier país que, directa o indirectamente, compre, importe o adquiera de cualquier otra forma bienes o servicios de Irán", reza el texto. SEPA MÁS: https://sn-esp.site/JnPR |
Antes de la reunión entre Trump y Netanyahu, la posición de Israel sobre Irán:
1. Desmantelamiento completo del programa nuclear de Irán 2. Cero enriquecimiento de uranio 3. Sin capacidad de enriquecimiento 4. Retirada de todo el material enriquecido de Irán 5. Limitación del alcance de los misiles iraníes a 300 km 6. Desmantelamiento del eje chiíta 7. Supervisión estricta, efectiva y verificable. Este mensaje transmite la urgencia que se siente en Jerusalén: se suponía que Netanyahu se reuniría con Trump a finales de este mes durante un viaje a la conferencia de AIPAC en Washington, pero parece que teme que para entonces Trump habrá cerrado un mal acuerdo con Irán. "EL LEÓN,NO ES COMO LO PINTAN."
Antes de las negociaciones, según se informa, Trump envió un mensaje a Irán a través de un país intermediario, diciendo: "Déjame atacar 2 ubicaciones en Irán—tú respondes, y luego se acaba"" — Parlamentario iraní Nabavian. |
8 de febrero de 2026
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Estados Unidos ha desplegado recientemente los sistemas de defensa antimisiles Patriot y THAAD en 20 bases en Asia Occidental.
Jordania Kuwait Baréin Arabia Saudita Catar Emiratos Árabes Unidos Irak Israel Ahora toda la región está cubierta. Un funcionario de defensa israelí dijo a The Jerusalem Post que Israel ha informado a los estadounidenses que, si la República Islámica cruza la línea roja establecida en materia de misiles balísticos, actuará militarmente por sí sola.
Según The Jerusalem Post, funcionarios israelíes enfatizaron que el país se reserva su libertad de acción y no permitirá que la República Islámica reconstruya sistemas de armamento estratégico a una escala que amenace la existencia de Israel. De acuerdo con este informe, un funcionario de defensa israelí describió la situación actual como una "oportunidad histórica" para asestar un golpe serio a la infraestructura de misiles de la República Islámica y neutralizar las amenazas activas contra Israel y los países vecinos. The Jerusalem Post agregó que Israel ha presentado en conversaciones recientes planes para atacar otras instalaciones relacionadas con el programa de misiles de la República Islámica. Al mismo tiempo, varios funcionarios israelíes han expresado preocupación de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, pueda optar por un "ataque limitado" similar a la operación reciente de Estados Unidos contra los hutíes en Yemen; un enfoque que, según ellos, podría dejar intactas las capacidades vitales de Irán. |
El jefe del Estado Mayor y comandante en jefe del Ejército de Irán pronunció un discurso en el Mando de Entrenamiento Aéreo Mártir Khezraei con motivo del Día de la Fuerza Aérea Iraní.
El jefe del Estado Mayor afirmó: Aunque los objetivos de una posible guerra regional serían los propios agresores, esta retrasaría años el progreso y el desarrollo de la región, y sus consecuencias recaerían sobre los Estados Unidos y el régimen sionista. El Irán un presentador de televisión.
«En mi opinión, el despliegue de fuerzas estadounidenses es un intento de presionar para lograr un acuerdo y de intimidar». Experto árabe en directo: «No, señor presentador. Los Estados Unidos sin duda lanzarán un ataque. Sé y tengo información de que este despliegue a gran escala de equipo militar y armamento estadounidense en la región indica una preparación para la guerra. Y esta guerra, con la participación de Israel, será extremadamente dura». |