1 de septiembre de 2025
La verdadera extensión de África
Derribando mitos. África exige acabar con la distorsión histórica.
Usualmente, se utiliza como referencia el mapa de Mercator, creado en 1569 por el cartógrafo Gerardus Mercator para representar los continentes, pero tal imagen exagera las zonas cercanas a los polos y reduce las del ecuador, 'invisibilizando' regiones como África y Sudamérica.
La campaña internacional Correct The Map busca 'devolverle' a África el tamaño que le corresponde y poner fin a la distorsión histórica del continente.
La iniciativa cuenta con el apoyo de la Unión Africana (UA), que declaró su posición a favor de reemplazar los mapas tradicionales por uno que plasme la extensión real de su territorio.
Usualmente, se utiliza como referencia el mapa de Mercator, creado en 1569 por el cartógrafo Gerardus Mercator para representar los continentes, pero tal imagen exagera las zonas cercanas a los polos y reduce las del ecuador, 'invisibilizando' regiones como África y Sudamérica.
La campaña internacional Correct The Map busca 'devolverle' a África el tamaño que le corresponde y poner fin a la distorsión histórica del continente.
La iniciativa cuenta con el apoyo de la Unión Africana (UA), que declaró su posición a favor de reemplazar los mapas tradicionales por uno que plasme la extensión real de su territorio.
Mar de Fueguitos de Eduardo Galeano
A fines del siglo diecinueve, las potencias coloniales europeas se reunieron, en Berlín, para repartirse el África. Fue larga y dura la pelea por el botín colonial, las selvas, los ríos, las montañas, los suelos, los subsuelos, hasta que las nuevas fronteras fueron dibujadas y en el día de hoy de 1885 se firmó, en nombre de Dios Todopoderoso, el Acta General.
Los amos europeos tuvieron el buen gusto de no mencionar el oro, los diamantes, el marfil, el petróleo, el caucho, el estaño, el cacao, el café ni el aceite de palma; prohibieron que la esclavitud fuera llamada por su nombre; llamaron sociedades filantrópicas a las empresas que proporcionaban carne humana al mercado mundial; advirtieron que actuaban movidos por el deseo de favorecer el desarrollo del comercio y de la Civilización y, por si hubiera alguna duda, aclararon que actuaban preocupados por aumentar el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas.
Así Europa inventó el nuevo mapa del África. Ningún africano estuvo, ni de adorno, en esa reunión cumbre.
"26 de febrero: África mía" en Los hijos de los días. Eduardo Galeano.
A fines del siglo diecinueve, las potencias coloniales europeas se reunieron, en Berlín, para repartirse el África. Fue larga y dura la pelea por el botín colonial, las selvas, los ríos, las montañas, los suelos, los subsuelos, hasta que las nuevas fronteras fueron dibujadas y en el día de hoy de 1885 se firmó, en nombre de Dios Todopoderoso, el Acta General.
Los amos europeos tuvieron el buen gusto de no mencionar el oro, los diamantes, el marfil, el petróleo, el caucho, el estaño, el cacao, el café ni el aceite de palma; prohibieron que la esclavitud fuera llamada por su nombre; llamaron sociedades filantrópicas a las empresas que proporcionaban carne humana al mercado mundial; advirtieron que actuaban movidos por el deseo de favorecer el desarrollo del comercio y de la Civilización y, por si hubiera alguna duda, aclararon que actuaban preocupados por aumentar el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas.
Así Europa inventó el nuevo mapa del África. Ningún africano estuvo, ni de adorno, en esa reunión cumbre.
"26 de febrero: África mía" en Los hijos de los días. Eduardo Galeano.
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