1 de enero de 2026
México, Venezuela y Brasil: el desafío de la soberanía latinoamericana
Cuba lleva más de sesenta años luchando por libertad contra el mayor imperio del mundo. Si México Brasil y Venezuela se destacan hoy en esa lucha por la libertad, Cuba ha sido la precursora mostrándonos el camino.
Observatorio de la crisis Patricio Serendero, profesor de historia, Universidad Algarve, Portugal
Introducción
La estructura del Poder mundial y sus interrelaciones está sufriendo cambios vertiginosos en este primer cuarto del siglo que termina. Esto es consecuencia de profundos cambios en el desarrollo de los medios de realizar la producción de bienes y servicios merced al desarrollo de la Ciencia y su aplicación a las más variadas tecnologías de punta.
Esto a la vez ha significado el éxito económico de algunos países que están tomando la delantera en el crecimiento y desarrollo económico a nivel mundial. Otros en cambio se han quedado rezagados en este proceso de modernización por llamarlo de alguna manera. Y todavía otros, grandes potencias de antaño, están hoy perdiendo su fuerza y dinamismo de manera acelerada. Derivado de todo esto, se verifican cambios en el grado de influencia de unos y otros países en la arena política mundial.
Será la riqueza e influencia de las clases dominantes de los países ganadores, su nuevo posicionamiento y relaciones con el resto del mundo y los equilibrios que se establezcan, lo que definirá las características de la estructura mundial del Poder para el resto de este siglo.
No perdamos de vista el que una parte de las clases dominantes mundiales escapan a la geografía de su país de origen. Son tal vez las más ricas del Planeta como las empresas tecnológicas del llamado Silicon Valley de California, los fondos de inversión, petroleras y otras. Su poder está distribuido por el mundo en un enorme tejido de empresas multinacionales y sus sucursales. Aquí hablamos apenas de países, potencias dominantes o no (subentendiendo con ello clases dominantes) como estructuras nacionales. Echemos un breve vistazo a la situación.
Contexto actual de la situación mundial
Estamos en presencia del fin del período de hegemonía mundial por parte de EEUU. Un proceso cuyo ascenso comenzó después de la Segunda Guerra Mundial y que se completó después de la caída de la Unión Soviética en 1991-92. Y posteriormente un período de descenso que podríamos indicarlo como claramente visible con la guerra en Ucrania.
En ella, la Unión Europea más el Reino Unido han atacado con todo a Rusia para conseguir una victoria militar sobre esta. Casi dos mil sanciones, bloqueo económico y financiero, intento de aislamiento político y diplomático; miles de miles de millones invertidos en maquinaria de guerra apoyando a Ucrania y a la propia OTAN actuando directamente en el terreno. Gigantesco esfuerzo que ha resultado en una estrepitosa derrota en todos los planos. La victoria de Rusia sobre la OTAN y los países europeos representa un gran cambio geoestratégico.
Mucho más determinante para la geopolítica mundial es el avasallador crecimiento y desarrollo actual de China, India y los países del Este asiático (particularmente aquel grupo de 10 países representados en la ASEAN de la cual hemos hablado en un artículo anterior[i]) . El centro económico más activo del mundo está en el siglo XXI en Asia. Nunca una región del mundo tuvo tal desarrollo en tan corto espacio de tiempo como este.
La hegemonía de EEUU, basada en su poder militar y económico reflejado en las instituciones creadas en los Acuerdos de Bretton Woods donde se establecía la hegemonía del dólar en los intercambios internacionales ha durado hasta ahora. Su declinar se ha hecho notorio entre otros con la aparición de los BRICS como contrapunto al G7, el fin del petrodólar decretado por Arabia Saudita, y el inmenso problema de la deuda externa de EEUU, que bordea ya los 40 “trillones” (en los términos usado en dicho país). Hoy China y en menor grado India y Rusia lideran los primeros lugares del comercio mundial, la tecnología industrial y desarrollo de equipamiento militar, naval y aéreo.
Conjuntamente con ello se observa el declinar de las antiguas potencias europeas. Reino Unido, Alemania y Francia solo para nombrar las mayores economías del Viejo Continente. Han pasado de ser un actor fundamental en los asuntos mundiales a meros espectadores de las decisiones que ahora no se toman en Londres, Berlín o Paris sino que se toman en Beijing, Moscú o Nueva Delhi. Sus economías ahora desindustrializadas sufren una crisis estructural.
El proceso de contestación y cambio profundo que caracteriza el nuevo mundo multipolar tiene la particularidad histórica de no ser hecho exclusivamente por la fuerza de las armas. Se da sobre todo en el campo de la Economía, el Comercio, la Tecnología y la Ciencia. Y por supuesto defendido por un impresionante desarrollo en la tecnología militar de todo tipo tal como lo vemos en Ucrania hoy.
El notable desequilibrio de fuerza militar en favor de Rusia, ha dejado en evidencia la obsolescencia de la máquina de guerra de la OTAN, (léase EEUU), lo que ha impedido hasta ahora que esta declare guerra abierta convencional contra Rusia.
Esta es la primera gran prueba de que EEUU ya no manda en el mundo. Simultáneamente, la guerra comercial de EEUU contra China, que ha tenido un punto álgido con los nuevos aranceles de Trump en su segundo mandato ha terminado en la imposibilidad de EEUU de triunfar en sus intentos de hacer pagar a otros lo que su país gasta en exceso, principalmente en el rubro militar. Prisionero de los intercambios actuales con China y visto el lugar que ocupa esta en el comercio mundial, los norteamericanos no han tenido más que recular.
La existencia de potencias atómicas rivales a EEUU y la conciencia de la destrucción mutua asegurada en caso de guerra implicando toda la Humanidad, determina un equilibrio que sirve como freno a cualquier intento en este sentido.
Con todo, el riesgo de accidente es elevado. Esto será así durante todo el tiempo que dure el aceptar la realidad por parte de los norteamericanos. Conociendo las declaraciones de parte de la elite que influye en la Casa Blanca, particularmente aquella de las empresas del complejo militar-industrial, este reconocimiento todavía está lejos de ser realidad.
La actual disputa entre potencias dominantes tiene todavía otra característica más. Ella no se hace desde una trinchera ideológica diametralmente distinta al Capitalismo imperante, tal como la que mantuvieron en su tiempo EEUU y la extinta Unión Soviética donde la lucha era entre Capitalismo y Socialismo (que Occidente siempre llamó de Comunismo sin serlo).
Se trata en general de potencias donde existe empresa privada y mercados libres en distintos grados de presencia del tejido económico (incluyendo aquel minoritario en China). Es el sistema Capitalista en su conjunto que vive una revolución de los medios de producción. Principalmente caracterizados por aquellos de las tecnologías de la información: los computadores, las redes de comunicación inalámbricas, la Internet, la robótica y el desarrollo de programas capaces de simular el comportamiento humano en las más variadas áreas de la industria, el comercio y la tecnología: la Inteligencia Artificial.
Una herramienta que es una revolución en sí misma. Es justamente en la innovación, modernización, productividad y creatividad tecnológicas que está el secreto de la fuerza de estas nuevas potencias mundiales. Donde China, India y Rusia son sus mayores exponentes actuales. Países que gozan de plena soberanía y que defienden la no intervención en los asuntos nacionales de otros países.
La esencia de la lucha de muchos otros países es la misma de los arriba mencionados. Lucha por su completa soberanía económica y política.
En este proceso algunos países declaran optar por un modelo de desarrollo diferente al Capitalismo. Declaran explícitamente que su desarrollo camina hacia el Socialismo. China, el más importante, Cuba, Venezuela, Vietnam, o Corea del Norte, Argelia, Angola, Mozambique, Tanzania y varios otros como Senegal y Etiopía que practican un capitalismo de Estado.
Otro numeroso grupo de países que mantienen el modelo Capitalista, se apuntan en el campo de aquellos con un Estado más o menos nacionalista, pragmático, sin reconocerse en ninguna ideología explícitamente que defienden un modelo económico con fuerte presencia del Estado en sus industrias estratégicas junto con empresas privadas normalmente controladas por el Estado. Grupo donde destacan India[ii] e Indonesia[iii]entre otros varios igualmente exitosos en Asia. Suecia, Noruega, Finlandia o Francia (el mayor Estado-empresario anteriormente) o Rusia[iv] como ejemplos entre los países europeos.
México y Brasil, las dos mayores economías latinoamericanas. En África son varios en este grupo, tales como Sudáfrica, Zimbabue, Túnez, Ghana, República Democrática del Congo o Costa de Marfil. Varios de estos países africanos que se declaran socialistas o socialdemócratas se declaran también nacionalistas en tanto el sistema neo-colonial existe todavía en varios de ellos. Algunos presentan un fuerte sector estatal propietario de algunas industrias estratégicas como Niger, Nigeria y Sudáfrica.
En muchos de estos países, algunos en crisis como los europeos, otros gozando de un suceso más que evidente, la presencia de un Estado fuerte en su industria estratégica es su característica principal.
Esto niega en los hechos la estructura económica de empresa privada que privilegia el neoliberalismo.
Sobre todo aquel aplicado a ultranza como en Chile, el que visto en este cuadro mundial, nuestro país aparece como un verdadero anacronismo. Ni siquiera el Cobre pertenece completamente al Estado. Y la parte estatal que maneja CODELCO lo es gracias a la nacionalización de Allende en 1971.
Y respecto del Litio, desde este 29 de Diciembre de 2025 se celebra la creación de la empresa público-privada Nova Andino Litio SpA. En ella el Estado chileno es co-propietario junto con SQM la empresa del ex-yerno del Dictador. Tanto el nuevo Gerente General nombrado así como el nuevo Gerente de Finanzas, ejercían estos mismos cargos en SQM hasta el día anterior. Con esto queda claro quien controlará en los hechos esta empresa “del Estado”. Además de sus utilidades.
El ejemplo de México
Nada más ilustrativo de los cambios estructurales en la definición de una política que reclama soberanía y no intervención es lo que acontece en México. Con solo dos decisiones presidenciales consecutivas su Presidenta Claudia Sheinbaum México ha rescatado su dominio sobre el petróleo mexicano. Capturado por empresas norteamericanas durante casi un siglo de explotación después que lo hubiese nacionalizado por la primera vez Lázaro Cárdenas, pero que sucesivos gobiernos mexicanos -muchas veces extorsionados directamente por el imperio durante las crisis del peso mexicano – posteriormente fueron entregando este a empresas de EEUU.
México ha cancelado los contratos con 46 empresas petroleras estadounidenses. Esta decisión es importantísima toda vez que el oro negro es su recurso estratégico más importante. Con esta decisión unilateral y soberana México detendrá la transferencia neta de ganancias hacia EEUU, después de décadas donde para una pequeña inversión de estas empresas extranjeras, estas repatriaban cientos de miles de millones a EEUU. Con esta decisión México ha dado el control completo de los yacimientos petrolíferos del Golfo de México a su empresa nacional PEMEX.
México demuestra así con hechos concretos la defensa de su soberanía energética y la disposición a defenderla porfiadamente. Que lo haga en estos tiempos de creciente agresividad por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump quien incluso ha amenazado con intervención militar en suelo mexicano en una pretendida y falsa lucha contra el narcotráfico, demuestra que México ya no teme al imperio. Y esto es algo cualitativamente de la mayor importancia que acontece en el así llamado “patio trasero”.
No es sin embargo este el primer signo de soberanía que ha demostrado México a lo largo de su vida. Recordemos que a propósito del bloqueo estadounidense a Cuba, el país ha sido permanentemente presionado para cortar relaciones con Cuba. Pero desde hace 60 años – independientemente del color político del gobierno mexicano – este ha mantenido su firme decisión de mantener relaciones de todo tipo con Cuba.
Otro tanto ocurre en las relaciones con Venezuela, existentes ininterrumpidamente desde que ambos países declararon su independencia de España. Levemente distanciados durante un corto período en el gobierno reciente de López Obrador, fueron luego completamente normalizadas por ese mismo gobierno. Como se puede ver en México la soberanía y autodeterminación son políticas de Estado. Un país donde sus relaciones internacionales las decide libre y soberanamente al margen de las presiones del gobierno de EEUU.
Y esto acontece independientemente que México tenga a EEUU como su primer socio comercial en exportaciones. Casi el 80% de su comercio exterior es justamente con su vecino del Norte.
Por otra parte, México -que ha encontrado enormes yacimientos en el Golfo de México en 2024 – ha firmado junto a Venezuela y Brasil un acuerdo trilateral para procesar 4.2 millones de barriles diarios, los que serán comercializados completamente fuera del sistema de los controles de precios de EEUU. En todo este comercio PEMEX comercializará su petróleo fuera del control del dólar de EEUU. Esto representa un cambio geoestratégico de enorme magnitud en América Latina.
México también ha firmado recientemente acuerdos comerciales con China y Rusia para proyectos energéticos y de ingeniería por varios miles de millones de dólares sin que estos países le impongan cualquier condición política o económica.
Proyectos que demuestran la búsqueda de otras alternativas tecnológicas. El país entiende así que el desarrollo supone algo más que vender su recurso natural más abundante. Se trata de diversificar su economía y agregar valor a sus exportaciones.
Además de asegurar su industria estratégica. Recientemente se ha nacionalizado el litio para lo cual se han creado las instituciones del Estado para su explotación y comercialización donde se pretende la elaboración de productos terminados claves y su utilización en las tecnologías de punta. Con estas acciones y otras de igual importancia México afirma su soberanía frente al imperio americano, contrariando directamente y con toda calma y serenidad la política geoestratégica de la doctrina Monroe.
Y un punto final sobre México. El país exporta bienes terminados como su primer producto de exportación. Automóviles y piezas para estos.
Qué gran ejemplo este de México para Chile! Allí por ejemplo donde nosotros hemos renunciado al control absoluto de nuestros dos recursos mineros fundamentales del Cobre y el Litio, que nos permitirían dar sin sombra de dudas un fuerte impulso a nuestro desarrollo, México hace todo lo contrario favoreciendo los intereses del Pueblo mexicano.
Nosotros en cambio, con una política servil al imperio, continuamos a entregar nuestros recursos a precio de saldo a empresas extranjeras, además de aquella de la familia del Dictador. Claro, México ha abandonado la receta neoliberal- extractivista aplicada hoy en Chile a rajatabla y como un dogma, a pesar de demostrarse en los hechos que solo enriquece de manera obscena al 1% más rico de la población, mantiene nuestra dependencia económica e impide el desarrollo de las potencialidades y capacidades de creatividad, espíritu emprendedor y de trabajo del Pueblo.
Venezuela
Venezuela sufre un bloqueo feroz por parte de EEUU desde inicios de los años 2000 cuando el Comandante Chávez comenzó la Revolución Bolivariana. Este es el contexto en el cual tenemos que analizar lo que allí ocurre. Hay un hecho que se destaca sobre todo en el país de Bolívar. Junto con México y Brasil forma un trío de los mejores exponentes de la defensa de la Soberanía y Autodeterminación en nuestra América. Veinte y algo de años resistiendo a un durísimo bloqueo y agresiones diplomáticas, políticas y militares. Un ejemplo al igual que aquel de Cuba.
A pesar del bloqueo, congelación de activos (un robo derechamente hablando) y amenazas de invasión militar, el país intenta la difícil senda del Socialismo. Por lo que sus empresas estratégicas están nacionalizadas. Mantiene si empresa privada donde las petroleras norteamericanas Chevron y hasta 2022 ExxonMobil son su ejemplo más claro. También están presentes las europeas Eni, Repsol, Maureen & Prom, CNPC de China en proyectos de infraestructura en la faja del Orinoco, Rosnef de Rusia, y empresas iraníes (en refinerías).
Teniendo al petróleo largamente como su principal recurso de exportación -una distorsión seria de la estructura productiva -, el país está decidido a diversificar la economía para terminar la dependencia excesiva de este recurso. Para ello y con apoyo de países como China y Rusia, además de Irán en el plano militar, desarrolla proyectos de infraestructuras y de desarrollo tecnológico que le permitirán depender menos del petróleo conformando una economía más equilibrada con la participación de la industria manufacturera y agricultura nacionales orientadas al mercado interno.
Exporta a países tales como China, India, Malasia, Emiratos Árabes, Turquía y Cuba, en un intento por diversificar sus exportaciones de petróleo para huir de las sanciones de EEUU.
El valor de su PIB es extremadamente difícil de calcular. Las instituciones controladas por EEUU como lo son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no producen cifras estadísticas de Venezuela en los últimos años. Según estimaciones independientes su PIB rondaría entre los 150.000 a 200.000 millones de dólares USD. Eso representaría una contracción de alrededor del 60% en los últimos diez años. Como se ve, el bloqueo de EEUU ha producido su efecto. (lo que no impide que la Derecha mundial la acuse de fracaso en su política económica!).
El actual Plan del gobierno del Presidente Maduro para alcanzar la Autonomía Alimentar para 2030 es una decisión importante en ese sentido.
Solamente se podrá analizar objetivamente el desarrollo económico en Venezuela cuando existan allí condiciones de libre comercio internacional, transporte, finanzas en el más amplio sentido y relaciones diplomáticas normales en su entorno, y le hayan sido devueltos sus fondos invertidos en bancos extranjeros así como los intereses.
Brasil
Brasil por su parte, el gigante económico sudamericano que exporta cuatro veces más que Chile como medida de comparación del tamaño de nuestras economías, presenta una situación diferente a aquella de México y Venezuela.
Tiene un área estratégica de empresas nacionales en diversas áreas. Petrobras (accionista controlador), Banco do Brasil (control mayoritario), Caixa Económica, Fiocruz (investigación y desarrollo en áreas de la Salud), Electrobras (no es propietaria pero mantiene una acción privilegiada “golden share”), Instituto Butantan (investigación y producción de biofármacos), Vale (minería, parcialmente) y Embraer (aeronáutica, solo hasta 2022. Ahora privatizada).
Luego tiene una fuerte industria en manos de empresas privadas brasileras tales como JBS (carnes), BRF una de las mayores del mundo en la producción de alimentos, Amaggi (lider en la producción mundial de soja) o Copersucar (mayor comercializador mundial de azúcar y etanol).
Al mismo tiempo mantiene un grado de dependencia tecnológica para la innovación, la modernización y productividad en su industria manufacturera más importante. Por ejemplo en su poderosa industria automotriz dominada por los grandes fabricantes mundiales tales como Volkswagen, Stellantis, General Motors, Ford, Toyota, Hyundai, etc. La ingeniería, diseño y remesas de ganancias son repatriadas a sus países de origen.
Brasil presenta un grado no despreciable de dependencia en la industria farmacéutica, en las industrias de las tecnologías de información y comunicación (Microsoft, Intel, Apple, Samsung.) Sectores importantes de su industria estratégica están en manos de empresas nacionales, tales como Petrobras en energía, Vale en Minería y DNS en alimentación o Embraer en aeronáutica donde tiene importante participación de capital extranjero, o en la banca con Itau y Bradesco. Esto representa menor dependencia exterior sin duda, pero sin duda no permite decisiones soberanas del Estado en estas materias.
Diferentemente de México, el principal producto de exportación brasileño es la soja. Una materia prima. Tal vez este solo ejemplo muestre el gran cuadro de la situación de los intercambios para uno y otro país.
Lo más importante a mi juicio en el contexto de nuestro comentario, es sin embargo la actitud política y diplomática de Brasil en la defensa de su soberanía y sentido de la autodeterminación. Desde siempre EEUU intervino en Brasil. Como Argentina, Uruguay o Chile sufrió las dictaduras tramadas por la CIA y el Departamento de Estado. La intervención más notoria de todas: el Golpe Militar contra el Presidente João Goulart en 1964.
La última, la descarada intervención de Donald Trump para la elección del ex-Presidente Bolsonaro y posteriormente hasta ahora en la lucha por liberarlo de la cárcel, condenado por golpista y otros cargos por la Justicia brasileira. A pesar de todo Brasil ha mantenido una política soberana. Su participación como fundador de los BRICS dan cuenta más que clara de los deseos de terminar la dependencia con EEUU.
Y en la misma linea ha estado su disputa reciente sobre aranceles llevada a cabo valientemente por el Presidente Lula da Silva contra el Presidente Donald Trump. Lula al mismo tiempo es quien más urge la decisión de poner en práctica la moneda de los BRICS, Otro golpe fatal en vista a la hegemonía estadounidense.
El precio de la dependencia
La lucha por la soberanía plena y el fin de la dependencia económica en A. Latina no es un asunto discursivo ni teórico. Tampoco ideológico. Luchamos porque nos roban. Somos literalmente explotados regularmente por las empresas extranjeras y mucho de lo que se produce con nuestras materias primas y el trabajo de nuestros pueblos, vuelve a los países de las empresas inversionistas.
Según estimaciones, en la última década, esta repatriación está entre $80.000 millones a $120.000 millones de dólares USD anualmente. Tomando una cifra conservadora de solo $65.000 millones USD anuales, desde 2013 hasta 2022 esa cifra era de $650.000.000 USD[v]. Para Chile esa misma estimación indica cifras entre $8.000 millones y $15.000 millones USD anuales. Una cifra suficiente de dinero que si bien utilizada, ya habría terminado con la pobreza en la región.
Es de esa liberación y soberanía que hablamos.
Conclusión
En conclusión, el “frente soberanista” que representan estos tres países junto a Cuba en la actual situación geopolítica regional son de la mayor importancia en la lucha por Soberanía y autodeterminación. Sin duda que la soberanía plena sería una palanca fundamental para el desarrollo de la región. Porque se trata que el Trabajo como único creador de valor y las materias primas nuestras producen un valor que en su gran mayoría debe quedar en casa.
No olvidemos que Europa también es comprendida en los límites geográficos de la doctrina Monroe, pues esta siempre ha comprendido el Hemisferio Occidental. No descartamos que dada la actual relación de EEUU con los países europeos, la crítica situación económica que estos sufren, y el hecho de enfrentarse a que la OTAN los abandone en sus vanos intentos de ganar la guerra en Ucrania, no pasará mucho tiempo en que los europeos decidan buscar su destino futuro libres del “paraguas” atómico de EEUU, toda vez que están constatando que Rusia tiene armas que superan largamente dicho paraguas. Fuerzas políticas y movimientos europeos están apuntando en esa dirección. Es posible pensar que en 2026 veamos un gran cambio de actitud europea sobre esto.
¿Serán otros países latinoamericanos capaces de romper con la dependencia? ¿O al menos tener la voluntad y el propósito de hacerlo tomando medidas concretas para ello?
Mientras tanto, todos los países latinoamericanos mantienen hoy relaciones diplomáticas con Cuba, incluido el mismísimo EEUU. Un triunfo notable cubano en la defensa estricta de su soberanía. Más de sesenta años luchando por libertad contra el mayor imperio del mundo. Si México Brasil y Venezuela se destacan hoy en esa lucha por la libertad, Cuba ha sido la precursora mostrándonos el camino. Esa libertad a la cual los seres humanos estamos irremediablemente presos como decía Sartre.
Notas
[i] ASEAN: Asociación de Paises del Sudeste Asiático (en castellano) a a cual nos hemos referido en un artículo anterior. Ver; https://www.elclarin.cl/2024/04/17/guerras-actuales-punto-de-inflexion-en-la-geopolitica-mundial/
[ii] Fuerte presencia del Estado en Energía y petróleo, Finanzas y Seguros, Defensa, Infraestructura y Transporte, Nuclear y Energía Atómica, Minería, Aeroespacial y Telecomunicaciones.
[iii] Control directo y mayoritario en industrias de seguridad nacional, recursos naturales estratégicos, infraestructura crítica y estabilidad social (energía, alimentación, finanzas, logística, telecomunicaciones).
[iv] Si, Rusia pertenece a Europa geográfica y culturalmente. Políticamente no aunque esa situación debe cambiar en el futuro
[v] Estimaciones de la Balanza de Pagos por país del FMI, CEPAL además del Banco Central de Brasil, de Chile y otros.
La estructura del Poder mundial y sus interrelaciones está sufriendo cambios vertiginosos en este primer cuarto del siglo que termina. Esto es consecuencia de profundos cambios en el desarrollo de los medios de realizar la producción de bienes y servicios merced al desarrollo de la Ciencia y su aplicación a las más variadas tecnologías de punta.
Esto a la vez ha significado el éxito económico de algunos países que están tomando la delantera en el crecimiento y desarrollo económico a nivel mundial. Otros en cambio se han quedado rezagados en este proceso de modernización por llamarlo de alguna manera. Y todavía otros, grandes potencias de antaño, están hoy perdiendo su fuerza y dinamismo de manera acelerada. Derivado de todo esto, se verifican cambios en el grado de influencia de unos y otros países en la arena política mundial.
Será la riqueza e influencia de las clases dominantes de los países ganadores, su nuevo posicionamiento y relaciones con el resto del mundo y los equilibrios que se establezcan, lo que definirá las características de la estructura mundial del Poder para el resto de este siglo.
No perdamos de vista el que una parte de las clases dominantes mundiales escapan a la geografía de su país de origen. Son tal vez las más ricas del Planeta como las empresas tecnológicas del llamado Silicon Valley de California, los fondos de inversión, petroleras y otras. Su poder está distribuido por el mundo en un enorme tejido de empresas multinacionales y sus sucursales. Aquí hablamos apenas de países, potencias dominantes o no (subentendiendo con ello clases dominantes) como estructuras nacionales. Echemos un breve vistazo a la situación.
Contexto actual de la situación mundial
Estamos en presencia del fin del período de hegemonía mundial por parte de EEUU. Un proceso cuyo ascenso comenzó después de la Segunda Guerra Mundial y que se completó después de la caída de la Unión Soviética en 1991-92. Y posteriormente un período de descenso que podríamos indicarlo como claramente visible con la guerra en Ucrania.
En ella, la Unión Europea más el Reino Unido han atacado con todo a Rusia para conseguir una victoria militar sobre esta. Casi dos mil sanciones, bloqueo económico y financiero, intento de aislamiento político y diplomático; miles de miles de millones invertidos en maquinaria de guerra apoyando a Ucrania y a la propia OTAN actuando directamente en el terreno. Gigantesco esfuerzo que ha resultado en una estrepitosa derrota en todos los planos. La victoria de Rusia sobre la OTAN y los países europeos representa un gran cambio geoestratégico.
Mucho más determinante para la geopolítica mundial es el avasallador crecimiento y desarrollo actual de China, India y los países del Este asiático (particularmente aquel grupo de 10 países representados en la ASEAN de la cual hemos hablado en un artículo anterior[i]) . El centro económico más activo del mundo está en el siglo XXI en Asia. Nunca una región del mundo tuvo tal desarrollo en tan corto espacio de tiempo como este.
La hegemonía de EEUU, basada en su poder militar y económico reflejado en las instituciones creadas en los Acuerdos de Bretton Woods donde se establecía la hegemonía del dólar en los intercambios internacionales ha durado hasta ahora. Su declinar se ha hecho notorio entre otros con la aparición de los BRICS como contrapunto al G7, el fin del petrodólar decretado por Arabia Saudita, y el inmenso problema de la deuda externa de EEUU, que bordea ya los 40 “trillones” (en los términos usado en dicho país). Hoy China y en menor grado India y Rusia lideran los primeros lugares del comercio mundial, la tecnología industrial y desarrollo de equipamiento militar, naval y aéreo.
Conjuntamente con ello se observa el declinar de las antiguas potencias europeas. Reino Unido, Alemania y Francia solo para nombrar las mayores economías del Viejo Continente. Han pasado de ser un actor fundamental en los asuntos mundiales a meros espectadores de las decisiones que ahora no se toman en Londres, Berlín o Paris sino que se toman en Beijing, Moscú o Nueva Delhi. Sus economías ahora desindustrializadas sufren una crisis estructural.
El proceso de contestación y cambio profundo que caracteriza el nuevo mundo multipolar tiene la particularidad histórica de no ser hecho exclusivamente por la fuerza de las armas. Se da sobre todo en el campo de la Economía, el Comercio, la Tecnología y la Ciencia. Y por supuesto defendido por un impresionante desarrollo en la tecnología militar de todo tipo tal como lo vemos en Ucrania hoy.
El notable desequilibrio de fuerza militar en favor de Rusia, ha dejado en evidencia la obsolescencia de la máquina de guerra de la OTAN, (léase EEUU), lo que ha impedido hasta ahora que esta declare guerra abierta convencional contra Rusia.
Esta es la primera gran prueba de que EEUU ya no manda en el mundo. Simultáneamente, la guerra comercial de EEUU contra China, que ha tenido un punto álgido con los nuevos aranceles de Trump en su segundo mandato ha terminado en la imposibilidad de EEUU de triunfar en sus intentos de hacer pagar a otros lo que su país gasta en exceso, principalmente en el rubro militar. Prisionero de los intercambios actuales con China y visto el lugar que ocupa esta en el comercio mundial, los norteamericanos no han tenido más que recular.
La existencia de potencias atómicas rivales a EEUU y la conciencia de la destrucción mutua asegurada en caso de guerra implicando toda la Humanidad, determina un equilibrio que sirve como freno a cualquier intento en este sentido.
Con todo, el riesgo de accidente es elevado. Esto será así durante todo el tiempo que dure el aceptar la realidad por parte de los norteamericanos. Conociendo las declaraciones de parte de la elite que influye en la Casa Blanca, particularmente aquella de las empresas del complejo militar-industrial, este reconocimiento todavía está lejos de ser realidad.
La actual disputa entre potencias dominantes tiene todavía otra característica más. Ella no se hace desde una trinchera ideológica diametralmente distinta al Capitalismo imperante, tal como la que mantuvieron en su tiempo EEUU y la extinta Unión Soviética donde la lucha era entre Capitalismo y Socialismo (que Occidente siempre llamó de Comunismo sin serlo).
Se trata en general de potencias donde existe empresa privada y mercados libres en distintos grados de presencia del tejido económico (incluyendo aquel minoritario en China). Es el sistema Capitalista en su conjunto que vive una revolución de los medios de producción. Principalmente caracterizados por aquellos de las tecnologías de la información: los computadores, las redes de comunicación inalámbricas, la Internet, la robótica y el desarrollo de programas capaces de simular el comportamiento humano en las más variadas áreas de la industria, el comercio y la tecnología: la Inteligencia Artificial.
Una herramienta que es una revolución en sí misma. Es justamente en la innovación, modernización, productividad y creatividad tecnológicas que está el secreto de la fuerza de estas nuevas potencias mundiales. Donde China, India y Rusia son sus mayores exponentes actuales. Países que gozan de plena soberanía y que defienden la no intervención en los asuntos nacionales de otros países.
La esencia de la lucha de muchos otros países es la misma de los arriba mencionados. Lucha por su completa soberanía económica y política.
En este proceso algunos países declaran optar por un modelo de desarrollo diferente al Capitalismo. Declaran explícitamente que su desarrollo camina hacia el Socialismo. China, el más importante, Cuba, Venezuela, Vietnam, o Corea del Norte, Argelia, Angola, Mozambique, Tanzania y varios otros como Senegal y Etiopía que practican un capitalismo de Estado.
Otro numeroso grupo de países que mantienen el modelo Capitalista, se apuntan en el campo de aquellos con un Estado más o menos nacionalista, pragmático, sin reconocerse en ninguna ideología explícitamente que defienden un modelo económico con fuerte presencia del Estado en sus industrias estratégicas junto con empresas privadas normalmente controladas por el Estado. Grupo donde destacan India[ii] e Indonesia[iii]entre otros varios igualmente exitosos en Asia. Suecia, Noruega, Finlandia o Francia (el mayor Estado-empresario anteriormente) o Rusia[iv] como ejemplos entre los países europeos.
México y Brasil, las dos mayores economías latinoamericanas. En África son varios en este grupo, tales como Sudáfrica, Zimbabue, Túnez, Ghana, República Democrática del Congo o Costa de Marfil. Varios de estos países africanos que se declaran socialistas o socialdemócratas se declaran también nacionalistas en tanto el sistema neo-colonial existe todavía en varios de ellos. Algunos presentan un fuerte sector estatal propietario de algunas industrias estratégicas como Niger, Nigeria y Sudáfrica.
En muchos de estos países, algunos en crisis como los europeos, otros gozando de un suceso más que evidente, la presencia de un Estado fuerte en su industria estratégica es su característica principal.
Esto niega en los hechos la estructura económica de empresa privada que privilegia el neoliberalismo.
Sobre todo aquel aplicado a ultranza como en Chile, el que visto en este cuadro mundial, nuestro país aparece como un verdadero anacronismo. Ni siquiera el Cobre pertenece completamente al Estado. Y la parte estatal que maneja CODELCO lo es gracias a la nacionalización de Allende en 1971.
Y respecto del Litio, desde este 29 de Diciembre de 2025 se celebra la creación de la empresa público-privada Nova Andino Litio SpA. En ella el Estado chileno es co-propietario junto con SQM la empresa del ex-yerno del Dictador. Tanto el nuevo Gerente General nombrado así como el nuevo Gerente de Finanzas, ejercían estos mismos cargos en SQM hasta el día anterior. Con esto queda claro quien controlará en los hechos esta empresa “del Estado”. Además de sus utilidades.
El ejemplo de México
Nada más ilustrativo de los cambios estructurales en la definición de una política que reclama soberanía y no intervención es lo que acontece en México. Con solo dos decisiones presidenciales consecutivas su Presidenta Claudia Sheinbaum México ha rescatado su dominio sobre el petróleo mexicano. Capturado por empresas norteamericanas durante casi un siglo de explotación después que lo hubiese nacionalizado por la primera vez Lázaro Cárdenas, pero que sucesivos gobiernos mexicanos -muchas veces extorsionados directamente por el imperio durante las crisis del peso mexicano – posteriormente fueron entregando este a empresas de EEUU.
México ha cancelado los contratos con 46 empresas petroleras estadounidenses. Esta decisión es importantísima toda vez que el oro negro es su recurso estratégico más importante. Con esta decisión unilateral y soberana México detendrá la transferencia neta de ganancias hacia EEUU, después de décadas donde para una pequeña inversión de estas empresas extranjeras, estas repatriaban cientos de miles de millones a EEUU. Con esta decisión México ha dado el control completo de los yacimientos petrolíferos del Golfo de México a su empresa nacional PEMEX.
México demuestra así con hechos concretos la defensa de su soberanía energética y la disposición a defenderla porfiadamente. Que lo haga en estos tiempos de creciente agresividad por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump quien incluso ha amenazado con intervención militar en suelo mexicano en una pretendida y falsa lucha contra el narcotráfico, demuestra que México ya no teme al imperio. Y esto es algo cualitativamente de la mayor importancia que acontece en el así llamado “patio trasero”.
No es sin embargo este el primer signo de soberanía que ha demostrado México a lo largo de su vida. Recordemos que a propósito del bloqueo estadounidense a Cuba, el país ha sido permanentemente presionado para cortar relaciones con Cuba. Pero desde hace 60 años – independientemente del color político del gobierno mexicano – este ha mantenido su firme decisión de mantener relaciones de todo tipo con Cuba.
Otro tanto ocurre en las relaciones con Venezuela, existentes ininterrumpidamente desde que ambos países declararon su independencia de España. Levemente distanciados durante un corto período en el gobierno reciente de López Obrador, fueron luego completamente normalizadas por ese mismo gobierno. Como se puede ver en México la soberanía y autodeterminación son políticas de Estado. Un país donde sus relaciones internacionales las decide libre y soberanamente al margen de las presiones del gobierno de EEUU.
Y esto acontece independientemente que México tenga a EEUU como su primer socio comercial en exportaciones. Casi el 80% de su comercio exterior es justamente con su vecino del Norte.
Por otra parte, México -que ha encontrado enormes yacimientos en el Golfo de México en 2024 – ha firmado junto a Venezuela y Brasil un acuerdo trilateral para procesar 4.2 millones de barriles diarios, los que serán comercializados completamente fuera del sistema de los controles de precios de EEUU. En todo este comercio PEMEX comercializará su petróleo fuera del control del dólar de EEUU. Esto representa un cambio geoestratégico de enorme magnitud en América Latina.
México también ha firmado recientemente acuerdos comerciales con China y Rusia para proyectos energéticos y de ingeniería por varios miles de millones de dólares sin que estos países le impongan cualquier condición política o económica.
Proyectos que demuestran la búsqueda de otras alternativas tecnológicas. El país entiende así que el desarrollo supone algo más que vender su recurso natural más abundante. Se trata de diversificar su economía y agregar valor a sus exportaciones.
Además de asegurar su industria estratégica. Recientemente se ha nacionalizado el litio para lo cual se han creado las instituciones del Estado para su explotación y comercialización donde se pretende la elaboración de productos terminados claves y su utilización en las tecnologías de punta. Con estas acciones y otras de igual importancia México afirma su soberanía frente al imperio americano, contrariando directamente y con toda calma y serenidad la política geoestratégica de la doctrina Monroe.
Y un punto final sobre México. El país exporta bienes terminados como su primer producto de exportación. Automóviles y piezas para estos.
Qué gran ejemplo este de México para Chile! Allí por ejemplo donde nosotros hemos renunciado al control absoluto de nuestros dos recursos mineros fundamentales del Cobre y el Litio, que nos permitirían dar sin sombra de dudas un fuerte impulso a nuestro desarrollo, México hace todo lo contrario favoreciendo los intereses del Pueblo mexicano.
Nosotros en cambio, con una política servil al imperio, continuamos a entregar nuestros recursos a precio de saldo a empresas extranjeras, además de aquella de la familia del Dictador. Claro, México ha abandonado la receta neoliberal- extractivista aplicada hoy en Chile a rajatabla y como un dogma, a pesar de demostrarse en los hechos que solo enriquece de manera obscena al 1% más rico de la población, mantiene nuestra dependencia económica e impide el desarrollo de las potencialidades y capacidades de creatividad, espíritu emprendedor y de trabajo del Pueblo.
Venezuela
Venezuela sufre un bloqueo feroz por parte de EEUU desde inicios de los años 2000 cuando el Comandante Chávez comenzó la Revolución Bolivariana. Este es el contexto en el cual tenemos que analizar lo que allí ocurre. Hay un hecho que se destaca sobre todo en el país de Bolívar. Junto con México y Brasil forma un trío de los mejores exponentes de la defensa de la Soberanía y Autodeterminación en nuestra América. Veinte y algo de años resistiendo a un durísimo bloqueo y agresiones diplomáticas, políticas y militares. Un ejemplo al igual que aquel de Cuba.
A pesar del bloqueo, congelación de activos (un robo derechamente hablando) y amenazas de invasión militar, el país intenta la difícil senda del Socialismo. Por lo que sus empresas estratégicas están nacionalizadas. Mantiene si empresa privada donde las petroleras norteamericanas Chevron y hasta 2022 ExxonMobil son su ejemplo más claro. También están presentes las europeas Eni, Repsol, Maureen & Prom, CNPC de China en proyectos de infraestructura en la faja del Orinoco, Rosnef de Rusia, y empresas iraníes (en refinerías).
Teniendo al petróleo largamente como su principal recurso de exportación -una distorsión seria de la estructura productiva -, el país está decidido a diversificar la economía para terminar la dependencia excesiva de este recurso. Para ello y con apoyo de países como China y Rusia, además de Irán en el plano militar, desarrolla proyectos de infraestructuras y de desarrollo tecnológico que le permitirán depender menos del petróleo conformando una economía más equilibrada con la participación de la industria manufacturera y agricultura nacionales orientadas al mercado interno.
Exporta a países tales como China, India, Malasia, Emiratos Árabes, Turquía y Cuba, en un intento por diversificar sus exportaciones de petróleo para huir de las sanciones de EEUU.
El valor de su PIB es extremadamente difícil de calcular. Las instituciones controladas por EEUU como lo son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no producen cifras estadísticas de Venezuela en los últimos años. Según estimaciones independientes su PIB rondaría entre los 150.000 a 200.000 millones de dólares USD. Eso representaría una contracción de alrededor del 60% en los últimos diez años. Como se ve, el bloqueo de EEUU ha producido su efecto. (lo que no impide que la Derecha mundial la acuse de fracaso en su política económica!).
El actual Plan del gobierno del Presidente Maduro para alcanzar la Autonomía Alimentar para 2030 es una decisión importante en ese sentido.
Solamente se podrá analizar objetivamente el desarrollo económico en Venezuela cuando existan allí condiciones de libre comercio internacional, transporte, finanzas en el más amplio sentido y relaciones diplomáticas normales en su entorno, y le hayan sido devueltos sus fondos invertidos en bancos extranjeros así como los intereses.
Brasil
Brasil por su parte, el gigante económico sudamericano que exporta cuatro veces más que Chile como medida de comparación del tamaño de nuestras economías, presenta una situación diferente a aquella de México y Venezuela.
Tiene un área estratégica de empresas nacionales en diversas áreas. Petrobras (accionista controlador), Banco do Brasil (control mayoritario), Caixa Económica, Fiocruz (investigación y desarrollo en áreas de la Salud), Electrobras (no es propietaria pero mantiene una acción privilegiada “golden share”), Instituto Butantan (investigación y producción de biofármacos), Vale (minería, parcialmente) y Embraer (aeronáutica, solo hasta 2022. Ahora privatizada).
Luego tiene una fuerte industria en manos de empresas privadas brasileras tales como JBS (carnes), BRF una de las mayores del mundo en la producción de alimentos, Amaggi (lider en la producción mundial de soja) o Copersucar (mayor comercializador mundial de azúcar y etanol).
Al mismo tiempo mantiene un grado de dependencia tecnológica para la innovación, la modernización y productividad en su industria manufacturera más importante. Por ejemplo en su poderosa industria automotriz dominada por los grandes fabricantes mundiales tales como Volkswagen, Stellantis, General Motors, Ford, Toyota, Hyundai, etc. La ingeniería, diseño y remesas de ganancias son repatriadas a sus países de origen.
Brasil presenta un grado no despreciable de dependencia en la industria farmacéutica, en las industrias de las tecnologías de información y comunicación (Microsoft, Intel, Apple, Samsung.) Sectores importantes de su industria estratégica están en manos de empresas nacionales, tales como Petrobras en energía, Vale en Minería y DNS en alimentación o Embraer en aeronáutica donde tiene importante participación de capital extranjero, o en la banca con Itau y Bradesco. Esto representa menor dependencia exterior sin duda, pero sin duda no permite decisiones soberanas del Estado en estas materias.
Diferentemente de México, el principal producto de exportación brasileño es la soja. Una materia prima. Tal vez este solo ejemplo muestre el gran cuadro de la situación de los intercambios para uno y otro país.
Lo más importante a mi juicio en el contexto de nuestro comentario, es sin embargo la actitud política y diplomática de Brasil en la defensa de su soberanía y sentido de la autodeterminación. Desde siempre EEUU intervino en Brasil. Como Argentina, Uruguay o Chile sufrió las dictaduras tramadas por la CIA y el Departamento de Estado. La intervención más notoria de todas: el Golpe Militar contra el Presidente João Goulart en 1964.
La última, la descarada intervención de Donald Trump para la elección del ex-Presidente Bolsonaro y posteriormente hasta ahora en la lucha por liberarlo de la cárcel, condenado por golpista y otros cargos por la Justicia brasileira. A pesar de todo Brasil ha mantenido una política soberana. Su participación como fundador de los BRICS dan cuenta más que clara de los deseos de terminar la dependencia con EEUU.
Y en la misma linea ha estado su disputa reciente sobre aranceles llevada a cabo valientemente por el Presidente Lula da Silva contra el Presidente Donald Trump. Lula al mismo tiempo es quien más urge la decisión de poner en práctica la moneda de los BRICS, Otro golpe fatal en vista a la hegemonía estadounidense.
El precio de la dependencia
La lucha por la soberanía plena y el fin de la dependencia económica en A. Latina no es un asunto discursivo ni teórico. Tampoco ideológico. Luchamos porque nos roban. Somos literalmente explotados regularmente por las empresas extranjeras y mucho de lo que se produce con nuestras materias primas y el trabajo de nuestros pueblos, vuelve a los países de las empresas inversionistas.
Según estimaciones, en la última década, esta repatriación está entre $80.000 millones a $120.000 millones de dólares USD anualmente. Tomando una cifra conservadora de solo $65.000 millones USD anuales, desde 2013 hasta 2022 esa cifra era de $650.000.000 USD[v]. Para Chile esa misma estimación indica cifras entre $8.000 millones y $15.000 millones USD anuales. Una cifra suficiente de dinero que si bien utilizada, ya habría terminado con la pobreza en la región.
Es de esa liberación y soberanía que hablamos.
Conclusión
En conclusión, el “frente soberanista” que representan estos tres países junto a Cuba en la actual situación geopolítica regional son de la mayor importancia en la lucha por Soberanía y autodeterminación. Sin duda que la soberanía plena sería una palanca fundamental para el desarrollo de la región. Porque se trata que el Trabajo como único creador de valor y las materias primas nuestras producen un valor que en su gran mayoría debe quedar en casa.
No olvidemos que Europa también es comprendida en los límites geográficos de la doctrina Monroe, pues esta siempre ha comprendido el Hemisferio Occidental. No descartamos que dada la actual relación de EEUU con los países europeos, la crítica situación económica que estos sufren, y el hecho de enfrentarse a que la OTAN los abandone en sus vanos intentos de ganar la guerra en Ucrania, no pasará mucho tiempo en que los europeos decidan buscar su destino futuro libres del “paraguas” atómico de EEUU, toda vez que están constatando que Rusia tiene armas que superan largamente dicho paraguas. Fuerzas políticas y movimientos europeos están apuntando en esa dirección. Es posible pensar que en 2026 veamos un gran cambio de actitud europea sobre esto.
¿Serán otros países latinoamericanos capaces de romper con la dependencia? ¿O al menos tener la voluntad y el propósito de hacerlo tomando medidas concretas para ello?
Mientras tanto, todos los países latinoamericanos mantienen hoy relaciones diplomáticas con Cuba, incluido el mismísimo EEUU. Un triunfo notable cubano en la defensa estricta de su soberanía. Más de sesenta años luchando por libertad contra el mayor imperio del mundo. Si México Brasil y Venezuela se destacan hoy en esa lucha por la libertad, Cuba ha sido la precursora mostrándonos el camino. Esa libertad a la cual los seres humanos estamos irremediablemente presos como decía Sartre.
Notas
[i] ASEAN: Asociación de Paises del Sudeste Asiático (en castellano) a a cual nos hemos referido en un artículo anterior. Ver; https://www.elclarin.cl/2024/04/17/guerras-actuales-punto-de-inflexion-en-la-geopolitica-mundial/
[ii] Fuerte presencia del Estado en Energía y petróleo, Finanzas y Seguros, Defensa, Infraestructura y Transporte, Nuclear y Energía Atómica, Minería, Aeroespacial y Telecomunicaciones.
[iii] Control directo y mayoritario en industrias de seguridad nacional, recursos naturales estratégicos, infraestructura crítica y estabilidad social (energía, alimentación, finanzas, logística, telecomunicaciones).
[iv] Si, Rusia pertenece a Europa geográfica y culturalmente. Políticamente no aunque esa situación debe cambiar en el futuro
[v] Estimaciones de la Balanza de Pagos por país del FMI, CEPAL además del Banco Central de Brasil, de Chile y otros.